Zacatecas rebasado por la inseguridad y sin rumbo en el combate contra el crimen.

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Por Norma Galarza

Ya han pasado más de 7 años desde que el crimen organizado se ancló en estas, otrora tranquilas tierras de Zacatecas. Mientras a Francisco Murillo Ruiseco y al Voz Cero de Seguridad Pública se les hace bolas el engrudo declarativo, la sociedad palpa horrorizada, el recrudecimiento del secuestro, el homicidio, y la violencia en general. Es evidente que el gobierno luce rebasado ante el embate de la criminalidad y lo que es más grave, carente de una estrategia que contribuya a mermar el problema. Y es que, pese a que el Gobernador ha reconocido varias veces que una de las demandas sociales más sentidas – incluso desde su etapa como candidato- fue que se restablezca la seguridad. Sin duda, la falta de rumbo estratégico para encabezar un ataque frontal contra esta tara, sigue siendo su piedrita en el zapato.

La percepción de inseguridad un golpe directo en las expectativas de inversión

Y es que, si bien es cierto que una de las promesas de campaña de Tello Cristerna fue la de jamás ocultar información respecto al tema de la inseguridad el hecho que la violencia sea la nota diaria de todos los medios locales, no es nada positivo, y afecta directamente a las expectativas de inversión. Ya que mientras las cifras no solo de secuestros sino de homicidios dolosos sigan en franca escalada, se hará imposible cristalizar la promesa del gobierno diferente de generar inversión y fuentes de empleo para los zacatecanos. Si bien es cierto que Alejandro Tello cumple cabalmente su promesa de no ocultar información en ese tema, la percepción pública también acusa de marasmo institucional ante la urgencia de solucionar ese grave problema. Y es que mientras la percepción social sea de indefensión ante el embate de varios cárteles del crimen, que actúan bajo el amparo de un corporativismo policial cooptado, carecen de sentido inversiones millonarias en otros rubros para generar crecimiento económico, como el turismo.

La percepción rebasada por la realidad

La realidad es que entre la gente persiste la percepción de que no estamos mejor que en 2015 cuando de acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), el 60. 2 por ciento de la población de 18 años o más, consideraba a la Inseguridad como el principal problema que enfrentábamos los zacatecanos, aún por encima del desempleo. La esperanza puesta en Tello Cristerna de que con su ascenso a la gubernatura se corregiría fallos añejos en esa materia, sigue siendo solo eso, una promesa. Hay entre los zacatecanos la enfermiza percepción de que la impunidad con la que se mueven los criminales en el Estado, sigue siendo la misma desde hace años. No hay cambios significativos. Y mientras las disputas por el territorio siguen ensangrentando a nuestros municipios, la sociedad luce alienada frente a la cotidianeidad de la muerte. Mientras se simulan acciones que no arrojan resultados y a nivel nacional se pretende aprobar la Ley de Seguridad Interior, que dada la corrupción imperante, de ser aprobada hallará terreno fértil, para que las fuerzas armadas actúen con dolo contra los civiles que le sean incómodos al sistema.

Ley de Seguridad Interior ¿peligro para los ciudadanos ?

El mensaje es claro y lo fue en el evento conmemorativo de los 104 años de la existencia del Ejército Mexicano, el día de ayer en la 11ava. Zona militar. Guillermo Almazán Bertotto, pronunció un discurso en el mismo tenor que el vertido en todos los festejos de ayer en el sentido que las fuerzas militares continuarán coadyuvando a las autoridades “que necesiten de nuestro apoyo, se puede apreciar que hay necesidad de seguir acompañando y se realizará según instrucciones presidenciales y esperando una consolidación pronta de las autoridades policiacas”. Este discurso frente a la cada vez más palpable posibilidad de que sea aprobada la Ley de Seguridad Interior, frente a la impunidad y colusión que impera entre fuerzas policiacas y criminales, es preocupante. Nada fácil se ve el camino para acabar con el problema de la inseguridad mientras no se tengan delimitadas las cuestiones de justicia. De seguir así como vamos hasta ahora, lo más seguro es que usted y yo, los que a veces (dije a veces eh) nos quejamos del gobierno, seamos lo que terminemos pagando los platos rotos de la impunidad, mientras los verdaderos delincuentes se siguen paseando en las calles bajo el ala protectora de las fuerzas encargadas -el teoría al menos- de asegurar un México en orden.

Sin política pública fue arranque a los jóvenes de las garras del crimen

Es axiomático que el problema principal, no solo del gobierno tellista sino incluso del gobierno federal en cuestiones de inseguridad, es que en realidad, no hay hasta el momento, la intención real de acabar con el crimen organizado, no hay un diseño de política pública cultural o educativa que arrebate a los jóvenes – carne de cañón de los cárteles-, de las garras de ésas empresas de la muerte. Hace falta seriedad para contrarrestar el principal problema al que no enfrentamos los zacatecanos y lo más urgente hacen falta castigos ejemplares contra los elementos de las fuerzas policiacas –o militares- que cobran doble nómina. Cuídese mucho querido lector, recuerde que nadie nos cuida.