¿Y SI GRITAMOS MÁS?

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  • La ¿dignidad? fresnillense de Morena
  • David ya está grande para berrinches ¿no?

Por Norma Galarza Flores

Los mexicanos sólo gritamos cada 100 años, el  demás tiempo,  callamos. Desde el grito de Hidalgo en Dolores en 1810,  nuestro silencio ha sido el aliado de grupos que toman el poder y hacen con él lo que les da la gana. Gritamos también en 1910, rechazando una dictadura post independencia que nos había hecho esclavos de intereses extranjeros y burgueses. Solemos gritar cuanto tenemos la piedra en el cuello, no antes, toleramos hasta los límites más absurdos.

Han pasado 116 años desde nuestro último grito contra el sistema, y nada hemos aprendido. Ayer, el grito desangelado de nuestro presidente, un personaje que se encuentra en el subsuelo de la aceptación, me hizo reflexionar sobre nuestro silencio, que ya empieza a romperse, pero que sigue siendo abismal.  Mientras el país se entrega al mejor postor, mientras incrementa la pobreza a más de 55.3 millones de acuerdo a las cifras de Oxfam México, mientras aumenta la pobreza ultra extrema (gente que padece graves rasgos de desnutrición) a 4 millones de mexicanos de acuerdo al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), seguimos dispersos.

Mientras la violencia incrementa y cada vez es más evidente que actúa bajo la sombra protectora del Gobierno y con sus armas muerte se naturaliza en nuestra tierra, nosotros pactamos omertá.  Las cifras deberían hacernos protestar  ya que tan solo de enero a julio de este año se han denunciado 11 mil 257 homicidios dolosos, cifra que muestra un incremento de mil 644  si se compara mismo periodo, pero del año pasado.

Por todo esto y mucho más, urge gritar, pero no a través de movimientos armados que sólo han provocado que reincidamos en nuestros problemas cada siglo. Urge una revolución cultural, que surja desde nosotros y se disemine en nuestro entorno. Una revolución que nos una en torno a cambiar nuestra mentalidad, una revolución donde las armas sean los libros, donde nuestras defensas sean el conocimiento y nuestra actuación ética ante los problemas. Que la inercia de la corrupción no nos atrape, porque para poder luchar contra ella, es necesario que nadie pueda fijarnos un precio. Que dejemos de ser simples mercancías y nos volvamos humanos, que nos enfoquemos a los problemas que nos tienen metidos en esta zozobra y no seamos presas fáciles de intereses de grupo, sino un pueblo digno. ¿Gritamos?

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LA ¿DIGNIDAD? FRESNILLENSE DE MORENA.- Y hablando de dignidad, pero de la dignidad mal entendida. La decisión “hormonal” que tomaron el día de ayer algunos miembros del partido MORENA de no participar en el proceso electoral extraordinario para elegir alcalde en la capital zacatecana, fue tomada como un acto de traición por algunos simpatizantes del partido del Movimiento de Regeneración Nacional. La decisión unilateral desde la Ciudad de México que anuló el consenso con todas las fuerzas que se organizaron para “rifársela” en campaña y lograron posicionar al partido de AMLove, como la segunda fuerza política del Estado, causó molestia a organizaciones y a particulares que trabajaron  y se “quemaron” por defender un proyecto. Hoy, la decisión fascistoide de no participar en el proceso electoral causa molestia en personajes que “echaron toda la carne al asador” (cita totalmente taquera) como Cuauhtémoc Calderón Galván, Rafael Candelas y los integrantes de Recuperemos Zacatecas.

DAVID YA ESTÁ GRANDE PARA BERRINCHES ¿NO?- Y no solo eso, además,  en una muestra de torpeza política David Monreal está decidido a “ponerse con Sansón a las patadas”, en lugar de aceptar el fallo de  la sala Federal del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE). Y se atribuye el derecho de hablar en “nombre de los ciudadanos de Zacatecas”, para luego decidir (léase con ironía) no participar en la elección y emprender un “juicio político” contra los magistrados de las salas regional y federal. Sin duda al hermano menor de Ricardo  Monreal (quien alguna vez durante un mitin afirmó que “David no es político”), se le olvidó consultar con la militancia sobre qué tan prudente es continuar  una guerra que ya está perdida.