XXXVIII-17: Sin Cero. Cyntia Nallely un poco hija de todos, un punto de partida, no de final

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Por Fushe

La política como el derecho, basan su principio en la justicia. ¿Qué razón de ser tienen la clase política si no es la de buscar el bienestar y la justicia?

La situación actual que vive nuestro país, nuestro estado es verdaderamente preocupante y no porque haya uno o dos o tres hechos violentos, no, se trata de que parece ya incontrolable y hay la percepción de que ya no es manejable esta crisis.

Sin embargo, debo de opinar en esta ocasión del hombre a quien le dimos la responsabilidad de gobernar Zacatecas.  Alejandro Tello, ha declarado públicamente que la situación actual no se detendrá con chalecos, pistolas, patrullas o mas elementos de seguridad y en este sentido yo creo que tiene razón.

La sociedad se enfermoó, se le fueron sus defensas si pudiéramos llamarle así a los valores, los que nacimos en los 70s hoy recordamos clases de moral, civismo, conducta, y hasta algunos el Manuel de Carreño, pero eso, estimados amigos, nos lo dieron en casa, no en la escuela, la escuela ciertamente prepara y da conocimiento, pero quien educa e inculca valores es la casa, de ahí que en aquellos años cuidado con quien “te mentara la madre” porque se nos inculcó que la madre era intocable, recta, y representaba los valores y los cariños.

Como anécdota recuerdo que un día llegue con un sweter prestado a mi casa después de las 10 de la noche, mi madre estaba esperándome “porque ya era muy tarde para andar en la calle” y al verme con esa prenda de vestir, enérgica preguntó ¿de quien es? ¿Qué no tienes sweteres? ¿Por qué te lo prestaron? Conteste – es de mi amigo el Chato (gran amigo aún) y me preguntó ¿dónde vive? Y en ese preciso momento fuimos a entregárselo porque “no era mío”. Mi madre al regreso de la casa del Chato y después de pasar una gran vergüenza, me dijo –hijo uno debe de portar lo que tiene, y sentirse orgulloso porque es lo que tus padres pueden darte, si quieres otra cosa hay que trabajar y esforzarse, que van a decir tus amigos y sus familias que no podemos mantenerte, no hagas pasar malos momentos ni a tu madre ni a tu padre.

En casa aprendí, la gratitud, la rectitud, el temor a Dios, pedir por favor la sal en la mesa, ser leal, agradecido, y bajarme de la banqueta cuando alguien mayor que yo viniera por la misma, saludar a todos aquello que estaban cerca de mi, y todo esto decía mi madre es “por educación”. El agradecer el vaso de agua, lavar los trastes cuando alguien te invitó a comer, ceder el asiento del autobús, y algo fundamental, no ser indiferente a las situación ajena.

Podíamos jugar en la calle, podías dejar tu bici afuera de tu casa, olvidabas el sweter de la escuela y te lo llevaban, el famos “Wey” “no manches” “que onda” eran considerados como términos de malas palabras, no eran permitidos entre hombre pero impensables en que se las dijeras a una mujer, ahora, es una palabra tan coloquial como “wey, no mames”.

¿Porque este comentario? No me escamo ni me extraño, pero, considero que hoy en día nos ha ganado la indiferencia, no decimos, no actuamos, no ayudamos, y todo a nuestro alrededor es cosa que a mi no me interesa, esa actitud la estamos dejando todos en esta sociedad que todos llamamos una sociedad en crisis, pero ¿Por qué permitimos tanto todos? siempre buscamos culpables y nos olvidamos de las razones y los principios, creo sinceramente que si queremos cambiar esta sociedad, debemos cambiar de actitud, aunque parezca raro no todos saben que es la actitud, y créanme para mi la actitud lo es todo.

Coincido con las voces que opinan que no bastará parar esta crisis con mas elementos, con mas chalecos, con mas balas o pistolas, debemos analizar de fondo qué pasa con todo esto y dónde tenemos hoy a nuestros jóvenes, a nuestra niñez, que les estamos inculcando y educando, que están aprendiendo.

Debo decir que Alejandro Tello fue compañero en basket bol, en la preparatoria y en la vida, lo conozco y sé que es un hombre con valores y sé de su interés por sacar adelante a Zacatecas, pero, sinceramente no podrá solo, debemos ayudarle desde nuestras trincheras y no por él, sino por nuestra tierra, por nuestro estado.

¿Por qué si no nosotros, quiénes? Deberíamos hacerlo por nuestros hijos, por los tuyos o los míos, por nuestros amigos, por lo que no lo son, por las estudiantes, doctores, maestros, ancianos y niños, porque como dijo Cristina Pacheco aquí nos toco vivir.

Creo que es el momento de unidad, ojala tenga la sensibilidad el gobernador de captar este momento y utilizarlo para que no se genere más encono. Es momento de sentarse con unos y con otros, con críticos de café o cantina, con universitarios, con empresarios, con doctores o abogados o ingenieros o políticos o servidores públicos, no puede haber mas indiferencia ni del gobierno a su gente, ni de la gente a su gobierno.

Tengo una propuesta:

Si el problema esta entre la adolescencia y la niñez que ven como aspiraciones ser como los personajes de las series de televisión o los corridos, y la ausencia de las madres y padres por el trabajo dejan al garetes a sus hijos. ¿Por qué no se estudia una nueva forma de estudio y trabajo adaptable al momento actual? Por ejemplo: entrada a clases que coincida con horarios de los padres y madres de familia. Una madre de familia sale de casa corriendo para dejar al hijo a las 8 de la mañana y ya no puede recogerlo porque sale o a las 2  o 4 de la tarde y no coincide, entonces porque no de 9-4 y así la madre convive con su hijo y puede hacer tarea, comer con el etcétera.

Al igual que todos exijo justicia para Cyntia Nayelli, porque ella es un poco hija de todos, amiga de todos y es quien nos pone en nuestra realidad y es también quien puede unir a una sociedad ya de por sí alejada en una sociedad donde hay grandes avances y grandes soledades, grandes tecnologías y grandes vacíos, una sociedad que reclama la atención de todos y que todos no hacemos mucho. Cyntia Nallely es un punto de partida, no  fin, imposible no hablar de ella.

Mi solidaridad a sus familiares, mis oraciones por su eterno descanso.

Así las cosas, nos leemos hasta la próxima.