XV-17: Sin Cero. El poder no se comparte

El Gobernador gestiona ante la SCT 3 megaobras para Zacatecas; el libramiento ferroviario una de ellas
18/04/2017
Da cuentas Secretario del migrante ante el Congreso
19/04/2017

Por Fushe

Para el ejercicio del poder es necesario acudir a la historia, la mayoría de gobernantes se pueden encontrar en pasajes, anécdotas y acontecimientos propios del pasado y con la gran ventaja de encontrar desde allá los resultados de esos actos.

La política en nuestro país, está colmada de traiciones para llegar a ocupar la posición del que, en principio, es su protector. Podemos recordar desde la Malinche hasta el último ex Presidente de la República extraído del priismo, Ernesto Zedillo Ponce de León, el dio un golpe certero y ruin –para muchos- al entregar la presidencia  al PAN, esto le valió ser recordado como un hombre de visión y democrático, éstos,  comentarios salidos del panismo.

En esa administración de Zedillo Ponce de León, el priismo quedo relegado, los operadores políticos también, los liderazgos pareciera que querían debilitarlos. Personajes como Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Mariano Palacios Alcocer,  entre muchos otros, quedaron olvidados, al igual que liderazgos y personajes en sus comunidades, municipios y estados, al margen del partido. La alternancia se llevó  no sólo la Presidencia sino también, gubernaturas en estados y alcaldías en municipios.

Hubo grandes hombres que al margen de la militancia emigraron a otros partidos. Priistas convertidos en perredistas, en petistas, en panistas incluso, las negociaciones se dieron desde lo más alto hasta lo más bajo, podemos recordar a la maestra Elba Esther Gordillo en el gabinete de Vicente Fox, su familia también trabajando en esa administración, fueron tiempos difíciles para muchos.

Después,  la llegada de Felipe Calderón hace mas fuerte a Elba Esther, pero al llegar Peña Nieto le cobra todas las traiciones a Elba y la manda presa -la ex líder sindical hoy aun purga condena ya que se le negó la prisión domiciliaria, la venganza es un platillo que se sirve frio-.

El poder y la política siempre irán intrínsecos cohesionados, como la traición y la envidia, no puede haber política sin buscar poder y no podrá haber poder sin política. Sin política se puede caer fácilmente en el autoritarismo, no se debate, no se atiende, no se escucha, no se toma en cuenta análisis, escenarios, razones o argumentos, no, es suficiente que el jerarca diga que así es y se haga.

¿Quién brinda y da la oportunidad de que se de así el poder, unilateral, jerarquizado,  autoritario, normalmente es el equipo más cercano al gobernante? No necesariamente ¿Sus funcionarios o secretarios? No, en muchas ocasiones se escucha mas a los amigos, a la familia y desde ahí se pueden sacar conclusiones que incluso su gabinete no esté de acuerdo.

Esto genera siempre falta de coordinación entre el gabinete de liderazgo, de mando, además, genera confusión, incluso desaliento y lógico es, que permea en los equipos. Dichas  acciones pueden generar divisionismo, protagonismo y también la generación de grupos al interior del mismo, todo ello debilitara la función del poder en razón de la falta de política.

Generalmente el poder no debe ser compartido, una vez, en alguna ocasión en casa de un jefe que tuve en otro estado, llegamos a comer a su casa, su esposa llego muy amable como siempre lo fue y empieza a comentar un tema que mi jefe tenía que resolver, ella opinó al respecto e incluso le realizo algunas recomendaciones de cómo hacer las cosas y como actuar, mi jefe la escucho paciente y prudentemente –era un tipo que no permitía esos arranques- posterior a ello, hizo un comentario que dejó en la mesa un momento de silencio total: “yo creo sinceramente Raúl, que la persona que tienes en recaudación no es bueno, yo si fuera tú, lo quitaba”. -El tema era un impuesto que debíamos llevar al Congreso del Estado para aprobación-, el jefe la escucha y le contesta con voz muy baja y con un tono claro de respeto total a su esposa – ‘Mirna, agradezco tu interés por este tema, pero como sabes las decisiones las toma el secretario y el secretario soy yo mi equipo tiene responsabilidades y obligaciones para nuestro estado,  trabajamos para que institucionalmente se haga lo políticamente correcto, ellos realizan los análisis y generan las propuestas para que sea yo quien tome esas decisiones”. La mesa quedó fría y un ambiente tenso, el secretario solo dijo: ¿Mirna, cariño, me pasas la ensalada? y concluyó, ¿alguien gusta vino tinto? Y abordó de inmediato el tema de futbol, los Santos de Torreón iban a la final.

Desde entonces Mirna cuando escuchaba a su marido hablar de política, nos ofrecía café y panecillos, en una actitud de apoyo y seguridad a su marido, pero también, de total apoyo y respeto a la envestidura que él desempeñaba y entendió que era él, no ella, quien tenía ese cargo.

Al final de esa experiencia, mi jefe me dijo una cosa: “aún y cuando ella manda en casa, nadie lo debe de notar, si llegan a notarlo, sería la primera en faltarle al respeto a la envestidura y será también quien me exhiba como un torpe y tonto político, pensarán que estoy manipulado, entonces creerán que las decisiones son de ella, no mías, y créeme aún y cuando ella es brillante, me deja brillar a mí”.

Así las cosas nos leemos en la próxima.