Votar, anular o abstenerse cuestión de enfoque

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No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla y el próximo domingo los mexicanos estaremos de frente a las urnas con una gran interrogante ¿debemos votar, anular o abstenernos?

El desgano a participar en este proceso proviene  principalmente de una estrategia llamada “Pacto por México” que trajo la certeza a la ciudadanía de que a la hora de hacer leyes al menos en nuestro país, domina el poder económico que ha sido el principal beneficiado con las Reformas Estructurales en detrimento de los derechos fundamentales de los mexicanos, situación que se manifiesta gradualmente y en las zonas más pobres, con el desplazamiento de comunidades enteras en aras de proteger las inversiones en un franco saqueo de los recursos naturales.

Los mexicanos nos encontramos en una disyuntiva ante una clase política que ha dado muestra de ser una gran mafia y que sin importar filias partidistas a la hora de legislar no los mueven las necesidades de las mayorías sino intereses individuales y de grupo y que además de evidencian una facilidad alarmante para dejarse seducir por los moches a la hora de aprobar tal o cual iniciativa en aras de repartir y repartirse el enorme pastel que es nuestro país.

No es extraño que México ocupe los primeros lugares de abstencionismo en América Latina ya que, las cifras indican que el 41 por ciento de la población mayor de 18 años no acudió a las urnas, de acuerdo a un estudio realizado por el Centro de Estudios Sociales de la Cámara de Diputados, en el 2012. Esta cifra es alarmante, quiere decir que casi la mitad de los mexicanos no tienen interés por definir el futuro de su país y viven bajo la lógica de que con su voto no lograrán cambiar absolutamente nada, es comprensible, pero desalentador.

Hoy más mexicanos están tentados a acudir a las urnas y en señal de protesta tachar toda la boleta. El video que circula en redes dónde Denisse Dresser, da argumentos muy válidos sobre castigar al sistema político anulando nuestro voto, inclina la balanza y adhiere un elemento más al desinterés social por involucrarse de manera activa en el proceso electoral. Sin embargo, desde mi punto de vista esa forma de protesta no funciona porque  para que iniciativas de este tipo tengan un impacto real, deberían contar con el respaldo de un porcentaje muy importante de ciudadanos, cosa que no sucede. Por lo que aunque suene a cliché hay que salir a votar ya que por lo pronto es el único mecanismo a través del cual se pueden  cambiar las cosas a pesar que la situación actual de nuestro país nos hace cuestionarnos ¿Cómo le hacemos menos daño al país, votando, anulando o absteniéndonos? votar es de los principales que tenemos ¿Por qué no hacerlo valer?