¿Visos de justicia por parte del PRI-gobierno, o conveniencia preelectoral?

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Por Norma Galarza

No es que no haya recuperado mi fe en la justicia divina luego de una semana de ayunos, misas, lavatorio de pies, golpes de pecho (por mi culpa, por mi culpa) y el recuerdo vivo de Jesús quien según las escrituras, hace más de 2000 años decidió sacrificarse por una humanidad (que según yo)  no vale la pena, no es eso.

 Es solo que las detenciones al por mayor –loables por supuesto- de ex gobernadores priistas acusados de una letanía interminable de delitos, me huele a simple estrategia mediática en aras de lograr la absolución del nuevo PRI, por parte del pueblo mexicano, ante la inmediatez de las elecciones.

Rebobinando lo que ocurrió hace apenas 7 días el primer golpe contra el crimen de cuello blanco lo asentó la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) en coordinación con la Procuraduría General de la República (PGR); con el arresto del ex Gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, a quien detuvieron, de un autoexilio muy “a sus méndigas” (frase de Anita Arredondo, mi suegra, para denotar que se está muy a gusto), en Florencia,  Italia.

En ese mismo tenor, apenas el sábado, la PGR informó de la detención del ex Gobernador priista del Estado de Veracruz, Javier Duarte Ochoa, a quien hace algunos meses ellos mismos dejaron escapar.

Duarte Ochoa no cruzó el oceáno Atlántico, a él solo le basto brincar el río Usumacinta. Quizá pactó su detención o las autoridades decidieron que era momento de dejar la simulación y lo detuvieron cuando se encontraba muy quitado de la pena en el Municipio de Panajachel, Departamento de Sololá, en nuestro vecino sureño, Guatemala.

La noticia cimbró a medios nacionales, y la PGR – ávida de aceptación nacional- emitía comunicado donde resaltaba que la detención de un muy “repuestito” Duarte, fue “resultado de las investigaciones realizadas por las dependencias que integran el gabinete de seguridad del Gobierno de la República y con el apoyo de la Oficina Central de Interpol en Guatemala” [sic erat scriptum].

 ¿Golpes de suerte? ¿Por fin el karma vengativo hace de las suyas con estas lacras cuyo historial criminal ruborizaría al buen  Barrabás? ¿o la PGR, siempre supo dónde estaban estas “joyitas” pero postergó a propósito sus detenciones para sacar raja política para su partido, en vista de que el público ya no le cree ni el bendito? ¡Vaya usted a saber!

Sé que echo las campanas al vuelo prematuramente. Falta saber el destino legal que les dará la “justicia” mexicana a estas finísimas personas. Si bien es cierto que es inevitable pensar que sendos arrestos vienen a oxigenar un poco a un PRI, también es inevitable recordar que a pesar del escándalo que hicieron ante la detención de otro ejemplo de corrupción y demás linduras de apellido Moreira, recordemos que éste al llegar a México, fue arropado con los sucios brazos de la impunidad. Impunidad bajo la cual aún se arropan impresentables como Roberto Borges, César Duarte, y no olvidemos a Miguel Alonso Reyes a quien, incluso se le premió con la dirección de FONATUR.

Es innegable la necesidad del partido en el poder por demostrar que sí hay un ataque serio en contra de la corrupción y que las detenciones  llegan convenientemente a escasos dos meses de enfrentar uno de los retos más importantes del PRI-Gobierno; las elecciones del Estado de México, Nayarit, Coahuila y Veracruz (en los 3 primeros se elegirá Gobernador).  También es cierto que las obras teatrales que saben montar los delincuentes cuyos compadrazgos llegan hasta Los Pinos, no tardan en caer, pero mientras son peras o son manzanas, sobre el bandido Duarte  Ochoa, -quien por cierto durante su “desaparición” recuperó sus “proporciones arquitectónicas que los historiadores modernos llaman obesidad”, como dijo Wilde-, no solo rondan sospechas de colusión con el narcotráfico sino  también señalamientos de haber sido el artífice de los asesinatos de Nadia Vera y el fotoperiodista Rubén Espinosa (http://aristeguinoticias.com/0108/mexico/la-historia-detras-del-asesinato-de-ruben-espinosa-y-nadia-vera/); por lo que es prudente exigirle al Gobierno Federal que se haga justicia.

Además, si Yarrington y Duarte son solo los chivos expiatorios de las culpas del PRI, pero el gobierno de Enrique Peña Nieto solo está dispuesto a simular frente al proceso electoral que se avecina y nos sigue hundiendo en la injusticia, que no espere reivindicarse frente a los mexicanos.  La confianza que perdió el PRI al ganar la presidencia en 2012 es endeble frente a la mercada evidencia de que el “nuevo PRI”, es compadre de delincuentes de la peor calaña a quienes busca proteger a toda costa. El electorado ¿estará dispuesto a cobrarle el precio que merece? Ya veremos.