Violencia intrafamiliar, el problema de salud pública en un Estado simulador

Miguel Torres Rosales, un político conciliador.
30/09/2015
Peña Nieto y los “malditos” populismos
05/10/2015

 

Por Norma Galarza

 

Decía Oscar Wilde en su emblemático Retrato de Dorian Grey que los buenos propósitos son cheques que el hombre gira contra un banco donde no tiene cuenta y  las acciones de los gobiernos tanto Federal como estatales en el tema de erradicar la violencia y evitar, o en su caso, castigar los homicidios de mujeres, son sólo eso: buenos propósitos sin buen término más allá de la retórica.

Y es que, las cifras son alarmantes, ya que de acuerdo al Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), en 2014,   México ocupó el 16° lugar en feminicidio a nivel mundial. En dicho documento el estado de México, gobernado por Eruviel Ávila (un presidenciable), ocupa el primer lugar en este rubro, a quien, por cierto, la misma organización, decretó apenas hace dos meses  la alerta de Violencia de Género, por la existencia sistemática de violencia contra las mujeres, que ubica a la entidad que vio nacer a nuestro Presidente, Enrique Peña Nieto, como el estado más peligroso para ser mujer, superando por mucho a Ciudad Juárez.

Feminicidio: el delito no tipificado

A pesar de que México es un país compuesto en su mayoría por mujeres, de acuerdo al Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), los feminicidios son comunes ya que 7 mujeres son asesinadas al día a causa de la violencia extrema no solo en los hogares a manos de sus parejas sino en las calles por el narcotráfico. Así, en el “reino de la impunidad”, la ley parece proteger a los culpables ya que en nuestro país en 17 estados de la República el feminicidio no está tipificado. Estos estados son: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas.

En Zacatecas aunque el feminicidio no se haya tipificado aún, existe al menos en el papel la ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, pero en la práctica, es sólo tinta vertida que no rinde frutos a la hora de aplicarse a favor de las mujeres vulneradas.

 

Violencia intrafamiliar, la antesala al feminicidio

Sin ser tratada por las autoridades como un problema de salud pública, la violencia al interior de los hogares, lastima no sólo  a las mujeres sino que arrastra entre sus garras  la estabilidad emocional sus familias y  es el origen de un gran número de los males que padecemos como sociedad, dónde el alcoholismo y la drogadicción, son imágenes  comunes en nuestro transitar diario, incrementando la inseguridad en las calles, por lo que esta tara social no debe tratarse como un asunto menor.

Y es que, para documentar, los datos en Zacatecas sobre violencia intrafamiliar, arrojan cifras escabrosas evidenciando que el 60 por ciento de las zacatecanas han sufrido algún tipo de violencia (12 por ciento más, que la media nacional) en alguna etapa de sus vidas (ENDIREH, 2011) contribuyendo a normalizar el problema de violencia.

¿Y las instituciones que protegen a la familia como el DIF Estatal? Se han vuelto convidados de piedra ¿Por qué?

Aquí es necesario ilustrar con el caso de una mujer que tras  sufrir amenazas, violencia física, psicológica y económica por parte de su cónyuge, decidió acudir al DIF estatal en busca de apoyo legal para tramitar su divorcio. La respuesta que recibió del encargado de atenderle fue desalentadora: “En el DIF, estamos para unir a las familias, no para separarlas”, pese a haber relatado la historia añeja de violencia que sufría por parte de su marido. Así las cosas. La apatía gubernamental como principal traba que enfrentan muchas mujeres que optan por arrancar a sus familias de ese círculo de enfermedad, es ofensiva.

Sin demeritar esfuerzos como los del Centro de Atención contra la Violencia Intrafamiliar en Zacatecas (CAVIZ), un organismo especializado en la prevención contra la violencia que depende del DIF, que se encarga de atender y prevenir casos de violencia entre las familias del estado, hay evidencias de que el problema sigue rebasando a las instituciones

Esa instancia que atiende tanto a hombres como mujeres, registró tan sólo en el año pasado  531 pedidos de auxilio por casos de violencia por parte de mujeres en su mayoría. La función principal del CAVIZ, es la prevención con apoyo psicológico y hasta jurídico, pero en este último eslabón de la cadena es, dónde el sistema de gobierno demuestra su talón de Aquiles.

Así, con el antecedente de que de cada 100 delitos que se denuncian se castigan 99, una sociedad apática y hasta cómplice de las violencia intrafamiliar, un sistema de justicia, torpemente diseñado, donde el delito de feminicidio no está tipificado, muchas mujeres optan por encerrarse en su propio silencio. Silencio que a muchas de ellas, ha callado para siempre.