Violencia feminicida un monstruoso lazo entre Mar del Plata y Zacatecas

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Por Norma Galarza

Leo con horror, asco e impotencia,  el caso de la violación y asesinato en Mar de Plata, Argentina,  de Lucía Pérez, una joven de 16 años a quien sus homicidas insaciables de sadismo, atravesaron analmente con un palo, ocasionándole la muerte. Los 7 mil 904 kilómetros de distancia entre mi Zacatecas hasta la ciudad de Buenos Aires, parecen acortarse  por la violencia con la que se trata a las mujeres y niñas en aquel país y en éste.

 El caso de Lucía, en el paraíso provinciano de Mar de Plata,  es para los zacatecanos -por desgracia-  familiar, y cotidiano ante la más aberrante normalización.  Apena pensar que nuestro Estado y Argentina no sólo tienen en común sus suelos argentíferos, sino otra cosa menos agradable; la violencia feminicida. 

Y es que, Zacatecas se ha puesto en el mapa nacional por el incremento de las cifra de la violencia contra las mujeres,  que para inicios del año ya contabilizaba 13 feminicidios, sin incluir a las asesinadas por la narcoviolencia.  En ese último rubro apenas  el pasado sábado, Fresnillo, demarcación que integra la lista de los municipios más violentos del país,  sumó a dos muertas más.

La violencia feminicida no es asunto menor.  Es alarmante que México  se encuentre entre los países con mayor incidencia en lo que se refiere a desprotección de los derechos de las mujeres, a la par  de países como India, Arabia Saudita, Indonesia y Sudáfrica, de los miembros del G-20.  Según la ONU, a lo largo de nuestro territorio, mueren 7 mujeres al día por la violencia. ¿Cuándo haremos algo?

Esa violencia minimizada por inhumanos, como el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, entidad que ocupa el primer lugar de feminicidio a nivel nacional y que el mandatario invisibiliza arguyendo que “hay cosas más graves que atender”. Mil 045 mujeres muertas en diversas circunstancias pero con el mismo tronco común,  en ese estado de la República  en los últimos 3 años,  que no cuentan, que son simples números,  sin emociones, incorpóreas, cuyos decesos nunca fueron importantes para actuar y no lo siguen siendo ahora.

La muerte pulula en nuestro país y se pasea impunemente en camionetas último modelo mientras  porta arsenal de manufactura gringa, rusa e israelí.  La muerte es la compañera fiel de las mexicanas que temen salir a las calles, desde hace ya 10 años, cuando inició la llamada guerra contra el narco.

Aunque ese espectro aquí, carece de género y edad, vino a golpear con mayor crueldad al sector femenino, cuyas desapariciones  y violencia diaria son “cuestión de aceptación social” como lo enunció la analista Lourdes Romero, en un estudio reciente realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las vidas cegadas de miles de mujeres en México y las decenas de muertes en Zacatecas contando hasta el pasado sábado, tienen  agregados comunes; sus homicidas llegan a gozar de total impunidad y se opta por la culpabilización de la víctima.

El resultado habitual, al paso del tiempo, para familias que han perdido a una hija, a una hermana o amiga, es resignarse a que su caso naufrague entre los mares de  expedientes sin resolver en los juzgados.

El problema en Zacatecas, sigue incrementando a pesar de la creación de Centros de Justicia especializados para las mujeres. Es evidente la necesidad de que las acciones migren del papel a la realidad. 

Si bien es cierto que hay pugnas individuales como el trabajo comprometido en nuestra entidad de mujeres como Mara Muñoz Galván, Directora del Centro de Justicia Restaurativa para Mujeres, son esfuerzos que requieren de suma de voluntades para llegar a buen puerto.

Es inaceptable  que como ciudadanas estemos en el cómodo lugar de espectadoras apáticas; inmovibles en nuestra zona de confort,  mientras corremos el riesgo de que en la ruleta rusa de la vida, la violencia nos toque, y dada la incidencia, el peligro es palpable.  

 El caso de Lucía (muerta el mismo día en que miles de féminas marchaban en Rosario, convocadas por el Encuentro Nacional de Mujeres) en Argentina,  movió a miles de ellas  a un paro nacional para el próximo miércoles, donde se prevé un cese de actividades laborales desde la 1 pm, que congregará en una plaza pública de la capital de ese país, y culminará en las instalaciones de la Cámara de Diputados de esa nación.

Mientras tanto, en Zacatecas, hay serias posibilidades  de que las muertas del sábado pasen al olvido, porque dada la forma de sus decesos lo más probable es que el gobierno decida meterlas en el saco de “conflictos del crimen organizado” y ahí se queden sin siquiera abrir una investigación.

Mientras tanto, TODAS,  seguimos jugando a la ruleta rusa al salir a las calles, al reír, al amar, al vivir…