Vacunación a cuenta gotas y elecciones, una mala combinación para la 4T

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Norma Galarza

Si los cálculos no fallan, de acuerdo al programa COVAX de la ONU, cuyo objetivo es que todos los países tengan acceso equitativo a las vacunas contra el Covid-19, en el segundo trimestre del año, a México habrán llegado apenas 3.2 millones de vacunas.

 Eso equivale a que para el proceso electoral, México tendrá inmunizada alrededor del 3.7 por ciento de su población mayor de 15 años, tomando en cuenta que son poco más de 90 millones las personas que se sitúan en ese rango de edad.

Con ese porcentaje, para junio de este año, nuestro país no alcanzará a cubrir ni siquiera a sus adultos de 60 años o más, que constituyen de acuerdo al INEGI el 12 por ciento de la población.

Es decir, se cubrirá sólo una pequeña parte de los 15.5 millones de mujeres y hombres en riesgo mortal por complicaciones del virus, al ritmo que vamos.

Ante ese panorama, la actual administración, inmersa en un proceso electoral, deberá convencer a la población de que es la respuesta a los problemas del país, mientras cuenta los muertos de una pandemia descontrolada.

Y es que, aunque desde Palacio Nacional se quiera ocultar, hay una real preocupación por conservar la mayoría en la Cámara Baja y las cifras del coronavirus, impactarán de manera negativa en los votantes.

El gobierno trabaja a marchas forzadas para no quedar mal en éstos tiempos importantes para Morena y la 4T.

Prueba de ello es que a pesar que AstraZeneca no logra convencer a países de la Unión Europea para inmunizar la población mayor de 55 años ya que afirman que se hicieron pocas pruebas con población de ese grupo de edad, México arranca campaña de vacunación hoy.

Y es justamente, su población mayor de 65 años de 333 municipios de alta marginación, quienes recibirán la fórmula del laboratorio con sede en Londres. ¿Grito desesperado ante la alta tasa de mortalidad de nuestro país o intento de no exhibir el fracaso? Usted dígame.

Lo único palpable es que ayer llegaron a nuestra tierra 870 mil dosis de la cuestionada marca y aunque Marcelo Ebrard agradeció la “disposición” de la India de ceder parte de sus vacunas a México, la realidad mexicana es devastadora.

 Lo que no mencionó el Secretario de Relaciones exteriores en su discurso aplaudidor, fue que el gesto de los hindúes tiene más visos de acto de humanidad, que de solidaridad.

Y es que, México, pese a que tiene  7 veces menor densidad de población que aquel país, tiene mayor número de muertos “oficiales” por el coronavirus.

Además, mientras la curva de fallecimientos entre los habitantes de esa demarcación ubicada en el continente asiático va a la baja, nosotros no hemos logrado aplanar la curva como prometió Hugo López Gatell.

 Y sí, usted me recriminará, que la culpa de las más de 174 mil muertes es nuestra porque no nos cuidamos ni nos quedamos en casa, pero yo, como Galileo Galilei, persevero en lo dicho, y creo que el manejo de la pandemia no ha sido el adecuado.

En principio, los mensajes contradictorios sobre el uso del cubreboca y minimizar el grave problema al que nos enfrentamos desde marzo del 2020, fueron causas torales de que   hoy, se haya desbordado.

También ha puesto su granito de arena la tendencia a dejar que la pandemia tomara su curso natural sin tomar medidas realmente drásticas desde el estado. Peor, desde que empezó el proceso electoral 2020-2021, hay una clara tendencia a politizar la estrategia de vacunación, cuestionada porque debió arrancar sin contratiempos desde diciembre.

Usted revirará que eso ocurrió porque nuestro solidario AMLITO entró sin refunfuñar al COVAX, porque es puro de corazón y piensa en beneficio de la humanidad, pero la campaña de inmunización ha estado viciada de evidentes tropiezos por la enfermiza costumbre de querer colgarse la medallita.

Con ese escenario mañana arranca oootra vez la campaña de vacunación contra el Covid-19 que sobresale por la cerrazón de elegir primero a municipios alejados y con menor número de infectados por Covid-19, con el pretexto de la marginación ¿esperamos un cambio de actitud o nos resignamos al uso faccioso de un servicio que se pagará de cabo a rabo con nuestros impuestos? Ya veremos