Trabajadores de microempresas formales e informales, los más afectados por la cuarentena

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Norma Galarza

 

Ante la contingencia sanitaria que prevé un escenario adverso para todo el orbe por el cese de actividades económicas, las  personas que obtienen sus ingresos cotidianos en la informalidad y en las microempresas formales recibirán el mayor impacto.

 En ese aspecto,  a México  no le espera un panorama nada alentador debido a que de acuerdo a la Secretaría de Economía (SE), alrededor del 78 por ciento de los empleos formales son generados por la microempresa.

 Además, la informalidad es otro rubro de importancia económica fundamental para nuestro país, ya que como señala el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), el 57 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), depende de ella.

Con base a esos antecedentes estadísticos, la llegada del Covid-19, significa un reto mayúsculo para el actual gobierno por varios factores. Antes de su arribo, el escenario económico no pintaba nada bien, ya que arrastrábamos un nulo crecimiento de 2019.

La raquítica inversión del año pasado del sector privado y la poca inversión pública en infraestructura   generó una preocupante contracción del empleo e incluso,  la pérdida de empleos formales. Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social en 2019, se perdieron 382 mil 210 plazas.

A las erradas estrategias implementadas por el actual gobierno en su primer año de administración se suman la parálisis obligada por la pandemia de coronavirus y la caída de los precios del petróleo.

La crisis es inminente – así lo advirtió en Oaxaca el Presidente el fin de semana,  aunque también dijo que su administración está preparada-, y las personas que viven al día en esos importantes sectores de la población, lo resentirán más.

 Si bien es cierto que el contexto actual, sin duda nos afectará a todos,  para las personas que tienen la certeza de que seguirán recibiendo su salario no obstante paren labores, no será tan radical el golpe.

Pero, a las personas que dependen en mayor medida del ingreso diario obtenido de sus microempresas ya sean formales o informales para subsistir, el paro de actividades económicas, significa una grave tara.

Y es que la importancia que la microempresa tiene en el país es innegable. De acuerdo a la  Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF, 2015), hay  más de 4.1 millones de microempresas que contribuyen con el 52 por ciento del PIB. También son las responsables del 78.5 por ciento de los empleos formales a cifras de la Secretaría de Economía (SE).

Por otra parte, las personas que laboran en la informalidad también se verán severamente afectados ante el encierro, disminuyendo de manera significativa el ingreso del 57 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) que recibe ingresos por ella de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).

Zacatecas será un estado que resentirá más el efecto de la cancelación de actividades ya que se ubica por encima de la media nacional en empleo informal. El 62.1 por ciento de los habitantes en edad de trabajar están ocupados en ese sector. Más de 400 mil zacatecanos –como lo indica el INEGI-, subsisten en la informalidad.

 Ellas y ellos son los que sostienen en gran medida la enclenque economía mexicana y el coronavirus los pone en un estado de vulnerabilidad.  Ese importante sector de la población necesita del respaldo de los gobiernos ante la parálisis obligada por la pandemia. ¿Habrá estrategias suficientes para evitar una posible crisis de grandes magnitudes? ¿Tendrá el gobierno de Andrés Manuel la capacidad para respaldar a los millones de mexicanos que sobreviven en el autoempleo y en la empresa micro, pequeña y mediana? El futuro se vislumbra incierto.