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Norma Galarza

 

La frase del obispo Talleyrand “Los carniceros de hoy, serán las reses de mañana” (que equivale  a la de mi paisano Antonio Aguilar “Hoy te diviertes tronando cohetes, mañana vas a cachar las varas”),  que incluye Ricardo Monreal en su libro “La infamia” queda como anillo a dedo en la  reivindicación  del apellido en la que, a querer o no, rodarán cabezas.

Apunto está el exgobernador, de ver el vuelco del karma contra quienes actuaron como némesis en un tiempo y que ahora pretenden por conveniencia  simular inocencia en los ataques pasados  contra su familia.

Y aunque diga que no hay intención de vendetta, el impulsor de la Marcha de la Dignidad de Zacatecas durante su administración, deja claro que ni perdona y mucho menos olvida los agravios  y que,  ahora que son más claras las posibilidades de su hermano David Monreal de llegar a la gubernatura, es tiempo de revivirlos y de paso, generar dividendos.

Con 11 años de retraso, la trama de su libro, es la aclaración de que los supuestos nexos de la familia con el narco, en tiempos políticos diferentes, fueron parte de una guerra mediática que jamás se comprobó ante la ley.

El de Puebla del Palmar, asimismo, hace referencia a que Felipe Calderón y Amalia García coordinaron el golpe mediático más artero contra David Monreal, en 2009 al acusarlo de narcoalianzas.

Ese resultó el golpe mediático más redituable para los odiadores de la marca, ya que hoy, en 2020, con el proceso electoral en puerta, siguen pagando el costo político pese a que legalmente, como dije, nunca se les comprobó nada.

Por otro lado, el entramado, que según el actual militante de Morena, se gestó para desarmar políticamente a su hermano, sirve ahora como pretexto también para sacudir de la campaña electoral que todavía no empieza, a traidores que hoy, besando la cruz,  le juran lealtad al clan de Fresnillo.

Es funcionarios de gestiones pasadas  que orquestaron toda una estrategia, según Ricardo Monreal, ahora quieren que los incluyan en el proyecto del 2021.

Indicando  los puestos que ocupaban, algunos  que según el texto, orquestaron la farsa que le costó la gubernatura a David, tanto en 2010, como en 2016, manda el mensaje de que como elefante, el Senador nunca olvida.

 Entre los amalistas destaca sin duda Norma Julieta de Río, a quien le achacan ahora el perjurio de que el ex alcalde de Fresnillo se quiere desmarcar de su hermano mayor, el exgobernador.

Aparece nombrado Víctor Armas Zagoya, otro que siente que ya las tiene ganadas con el exsenador petista, como uno de  los protagonistas de los ataques contra David  durante la campaña que culminó en 2016 con el triunfo de Alejandro Tello Cristerna.

 “La infamia” es un rosario de victimización que el fresnillense hace con la clara idea de echar en cloro el nombre de su hermano a quien cierto está,  se le crucificó en medios  sin el derecho de réplica y sin seguir el proceso judicial.

Empero, el trabajo de 86 páginas que completa las más de dos docenas de títulos de la autoría del actual Coordinador de Morena en el Senado y que ayer tuvo presentación virtual ante medios de comunicación, será insuficiente para limpiar la imagen dañada del ex alcalde de Fresnillo a quien le tocó gobernar los peores años de ese municipio en materia de Seguridad.

Y es que, el daño que causaron en la opinión pública los señalamientos dolosos, no serán fáciles de revertir.

Máxime cuando el escándalo  no sólo fue reciclado  en la percepción ciudadana en cada proceso electoral  como bien lo dice el autor.

A propósito, quien  ya pagó una parte de su deuda con los integrantes del clan fue Amalia García Medina a quien Miguel Alonso se encargó de hacer ver la suerte de Caín.

El exgobernador sin duda cumplió cabalmente la consigna del desquite contra la exgobernadora, tanto así que  fue borrada del mapa político de Zacatecas junto con su heredera, a raíz de los señalamientos de corrupción, desfalco, endeudamiento entre otros elementos de descalificación que usó Alonso Reyes, para ocultar su evidente incapacidad.

La revancha ejecutada por el actual Secretario Adjunto del CEN del PRI contra García Medina, fue a una sopa de su propio chocolate, si nos basamos en la retórica de “La infamia”.

A la ex mandataria estatal,  se le armaron igual que a la familia Monreal, expedientes negros mediáticos que libró cabalmente   ante la ley.

Por cierto y dado que a MAR también se le señala por aprovechar la guerra sucia generada en el sexenio de su antecesora para desprestigiar al candidato de Morena a la gubernatura  en 2016 ¿qué le depara el destino? ¿A él si lograrán comprobarle las acusaciones de  desfalco y más cuentas pendientes en el servicio público? ¿Con el pretexto justiciero de la 4T, será usado para legitimar la lucha anticorrupción de Morena en el proceso electoral que viene y de paso cobrarle  deudas pendientes pese a que se diga que no hay un afán de venganza?  De tarea.