Soledad Luévano, los medios y la estrategia del miedo

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Andrés Vera

Por supuesto que hay convenios onerosos, elevados e injustificables, lo anterior ya había sido reprochado por quien redacta en una columna llamada “Los groseros convenios con medios de comunicación”.

En este punto coincido con Soledad Luévano, sin embargo, le cuestiono la real intencionalidad de dar a conocer los convenios del gobierno de Zacatecas con los medios, porque de forma por demás obvia, eliminó de la lista, a quienes comulgan con el monrealismo y cuya línea editorial va encaminada a no criticar las tropelías de la marca fresnillense.

Aunado a la pretensión de confrontar a los medios, el mensaje es evidente, el condicionamiento de aquellos que se atreven a cuestionar a quienes se asumen desde ya, como los gobernantes del estado sin propuestas palpables o resultados manifiestos en sus respectivas “responsabilidades” como funcionarios públicos o de elección popular.

También es oportuno señalar, que muchas empresas, gracias a los grandes contratos, se “autocensuran” de realizar respectivas críticas, señalamientos o trabajos periodísticos en detrimento del gobierno en turno que financia ganancias enormes. Existen casos claros, en los que diarios han sido rescatados financieramente por gobiernos anteriores, cuyos dueños se placean en ciudades de primer mundo, y a sus empleados, los tienen en condiciones laborales precarias, salarios de hambre y sin prestaciones de ley, por lo que tienen una gran cantidad de demandas ante las autoridades laborales.

A nivel nacional, vimos los exacerbados contratos que obtuvieron empresas como Televisa y TV Azteca en los tiempos de Peña Nieto para publicitar una serie de reformas que aplastaban los derechos fundamentales de los trabajadores y empeñaban las paraestatales que alimentaban al país como el caso de la Reforma Energética.

Sin embargo, Soledad y su equipo, de forma voluntaria empañan de forma extensiva el trabajo de los medios locales a pesar de que algunos tenemos de los convenios más pequeños con el gobierno y cuyo derecho al recurso público inclusive esta propiciado por la comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿O qué acaso solamente los políticos improductivos y falsos como ella tienen ese derecho?.

El propio medio monrealista, obtuvo un contrato con el Ayuntamiento de Guadalupe el año pasado por 50 mil mensuales, es decir, 600 mil en total, lo que duplica y más, el total que un servidor tiene con el gobierno estatal. Y eso que el alcalde de corte también monrealista (que casualidad), se dedicó todo el 2019 a señalar que el municipio tenía serios problemas financieros por culpa de su antecesor, ¿pero entonces porqué erogar ese tipo de cantidades?. Cuándo guste Soledad, le entrego el contrato referido de la vecina localidad.

Además, Luévano por medio de sus redes sociales, publicó que era una verdadera grosería que se erogaran cien millones de pesos en publicidad para medios en 2019 desde la administración total sin reglas específicas, pero, ¿y en casa cómo andamos?. Tanto en Guadalupe como en Fresnillo tampoco existen criterios para tal efecto. En el Senado, del que forma parte, y ella como presidenta de la Comisión de Administración (encargada de revisar, gestionar y cuidar las finanzas de la cámara alta) también se evaden este tipo de reglamentos, pero se le suma, que dicho órgano legislativo tuvo 42 millones de pesos en 2019, y para este año en curso, casi 50 para contratos con medios de comunicación. El Senado tiene en total, un recurso aprobado de más de 4 mil millones de pesos, entonces, el destinado a medios representa el 1.2% del total. Zacatecas el año pasado aprobó 29 mil 833 millones 418 mil 917 pesos de presupuesto, el destinado a medios de cien millones, es decir, el 0.4% del total. Comparativa básica, el Senado tiene más dinero etiquetado para el tema que nos atañe.

Ahora, cabe recordar que el presupuesto estatal se aprueba en el Congreso del Estado, tanto en 2019 como 2020, fue aprobado por la mayoría en el pleno, Morena tiene 11 diputados en la LXIII Legislatura que en conjunto, como grupo parlamentario, no se opuso al recurso que se contempló para medios en 2019 y tampoco para éste.

En el Senado, por medio del catálogo de transparencia, se pueden observar contratos por la inserción de “publicidad para promover la imagen institucional” de un solo día hasta por el monto de 200 mil pesos. En dicha cámara, no existen tampoco reglas de operación o criterio para la adquisición de espacios en los diferentes medios.

Ahora, uno de los “argumentos expuestos” por Luévano, es que el presidente Andrés Manuel López Obrador redujo en un 50% el monto para publicidad oficial en 2020 lo que es verdad, sin embargo omite señalar que los medios más beneficiados en lo que va de la 4ta, son aquellos que no fueron abiertamente críticos durante sus 18 años de campaña, como el caso de La Jornada; y otros, que utilizaron todo el poder mediático a favor del candidato del PRI como Televisa, fueron duramente castigados. Entonces, ¿hablamos de criterios de poder informativo, cobertura o jineteo político?. Eso no lo comenta Soledad.

Bajo esta lógica, y tras la campaña (en ocasiones justificada, en otras mero berrinche) de AMLO contra los medios “conservadores”, se extiende un mensaje de permiso para que los llamados “defensores de la 4ta” asuman el mismo papel amparados por la aprobación social de la que goza el presidente, sin embargo, ya han existido casos de evidente confrontación contra quien sea por simplemente, no ser un peón que emita las noticias tal y como las quiere el gobierno y allegados. Ricardo Rocha fue uno de ellos, quien exhibió al mandatario en una política de exterminio de prestigio total a los medios. Ahora, es Javier Solórzano otro de los perjudicados por menoscabar los “otros datos” que jamás presentan la fuente y minimizan hasta las propias cifras oficiales de las dependencias y organismos autónomos. Gran contradicción es pues, reprochar la inexistencia de una prensa libre o supuestamente promoverla, pero al mismo tiempo tratar de quebrantar con denostación a cualquiera que se atreva a criticar al presidente.

Esa misma dinámica pretende aplicarla Luévano para impulsar a algún monrealista para la sucesión en Zacatecas en 2021. Se queja de los grandes contratos para doblegar a los medios, condicionando que si para el próximo año no apoyan a la marca fresnillense, no habrá convenios; pero si lo que reclaman es el derroche y bajo la política de austeridad nacional, entonces se debería rebajar a 50 millones de pesos en 2022 el presupuesto, hay también una polarización en el discurso. Si eso llegara a pasar lo aplaudo, pero lo que no entienden muchos que han caído en ese temor y chantaje, es que tampoco podrán obtener un contrato medianamente justo y que políticamente, tampoco es viable.

Luego de que Periometro y Agenda Política exhibieran que una sobrina de Luévano fue contratada  por el Senado a pesar de ser odontóloga, la cloaca ha destapado la seria incongruencia de la senadora, quien también ha solapado el enorme séquito que tiene su patrón Ricardo, con 28 personas en la nómina. Luego, trató de dirimir el asunto alegando que su sobrina trabaja con otro senador, pero las fechas de los contratos mostrados con la nueva “asignación” no corresponden. No estamos en contra de que alguien se gane la vida, que reciba contratos por prestación de servicios profesionales, siempre y cuándo se justifique con la experiencia, experticia, conocimiento tácito, específico y entre en la convencionalidad de la cotización en el mercado, pero no bajo el viejo esquema de “contrata mis familiares y yo contrato el tuyo”, porque podrá ser legal, ¿pero es moralmente correcto?. He ahí la cuestión.

Y concluyo, no existe Ley de Medios para Zacatecas. El año antepasado, un monrealista de nombre Omar Carrera se quiso colgar la medalla copiando textualmente una que presentara en la legislatura antepasada Cuauhtémoc Calderón, pero, ¿ella que ha promovido en el Senado, en su propia casa?. Si ella misma falsea datos de su “productividad legislativa”, señalando que ha presentado más de 50 iniciativas, cuando en realidad no ha realizado más de 15. Lo dice la propia página del Senado de forma clara. Así no pues.

PD: También hay que exigir senadora, que la cámara de la cuál forma parte, exhorte a la Sader transparente todo lo relacionado con el Crédito Ganadero a la Palabra por un subejercicio del 75% de su presupuesto total, así como empresas cuya existencia, está muy en duda. De igual forma, los salarios no pagados a servidores de la nación; hacer un llamado enérgico a que éstos y sus superiores no incidan en procesos intrapartidistas; que se investigue el uso de infraestructura federal como activo electoral de un personaje en particular; que se castiguen los actos anticipados de campaña. Así sí pues.

PD 2: Como dicen por ahí: “no todos somos iguales” y “eso calienta”. He votado tres veces por AMLO y actualmente soy militante de Morena, a la que renunciaré porque simplemente, jamás podré tener empatía cuándo personas como usted también formen parte del partido. Ser militante de un partido no quiere decir que no se deba criticar, ni señalar las políticas del gobierno en turno y los integrantes del propio instituto. Tampoco, que por tener convenio con un gobierno deba callar, ahí están todas las notas y columnas contra el gobierno priista local. Sigo pendiente de la solicitud de entrevista, ¿o acaso no tiene capacidad para eso?