Simulación de cuarta

Continúan programas de dignificación de espacios públicos de la capital
21/02/2021
Sólo el 0.54 de la población zacatecana está vacunada
22/02/2021

Norma Galarza

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tendrá que aclarar en un plazo de 30 días, irregularidades por el orden de los 67 mil 498.4 millones de pesos, que detectó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la fiscalización del gasto público de 2019, el primer año de la administración de la 4T.

Quizá los defensores a ultranza del actual régimen se escuden en el argumento de que en las administraciones del PRIARND se detectaron más inconsistencias,  pero, señores, no votamos por Morena y aliados  para  que compitieran en corrupción y opacidad.

Aclaro que lo reportado el pasado viernes en el uso de los recursos públicos no significa necesariamente un quebranto al erario y que son diferentes cuestiones como faltas de documentos de comprobación y demás cuestiones de diferente índole.

No obstante, el órgano fiscalizador también detectó problemas en el manejo del dinero de los mexicanos que no serán fáciles de explicar cómo padrones de beneficiarios duplicados, apoyos a personas muertas, domicilios falseados, por mencionar los encontrados en programas como Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida.

Los números que publicó el organismo que encabeza David Colmenares Páramo,  destaparon la cloaca de la gestión que llegó al poder  gracias a que usó la lucha contra la corrupción como medio propagandístico.

El órgano técnico de la Cámara de diputados detectó  irregularidades en varios de los programas “estrella” de la gestión del impoluto Peje.

En diversos proyectos de infraestructura como el Tren Maya o el aeropuerto de Santa Lucía se encontraron recursos sin comprobar.

Ni los burócratas de campo o Servidores de la Nación se salvaron del ojo ejecutor de la ASE ya que hasta hoy se desconoce el paradero de 3 mil millones de  pesos en esa área.

 Lo mismo ocurrió con dependencias como la Secretaría de Cultura y la del Deporte, que cancelaron diferentes apoyos de impulso en esas ramas, pero eso no significó detener el uso discrecional y poco transparente del dinero de los mexicanos.

La construcción del Tren Maya no salió avante  del escrutinio del organismo dependiente del Legislativo ya que se detectó un monto de 156.1 millones que  no se justificó su destino.

La Secretaría de Desarrollo Rural, tampoco salió bien librada de la lupa de la ASF ya que tan sólo el Programa del Crédito Ganadero a la Palabra tuvo observaciones por 270 millones de pesos y no aclaró el destino de 32 millones de pesos.

El aeropuerto Santa Lucía superó la prueba de fuego de la Auditoría ya que en el proceso de revisión se encontraron inconsistencias financieras por 236.3 millones de pesos, así como cuestionamientos  en su planeación y administración.

En otro orden de ideas, la Auditoría Superior desveló un axioma que ya se veía venir respecto a que a pesar de que se argumentó corrupción en la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM), al final, con su cancelación, nos saldrá más caro el caldo que las albóndigas.

Al respecto, se reportó que el precio por echar abajo la obra que sería la corona del gobierno anterior, nos costará alrededor de 331 mil millones de pesos, un monto más elevado del que se proyectaba para su conclusión. Aquí cabe preguntar ¿sí se acabó la corrupción que fue el subterfugio para no seguir los trabajos?

Parece que no, porque en la construcción del aeropuerto de  Santa Lucía, pululan los mismos fantasmas que avalaron la suspensión de la obra de Peña Nieto, como la secrecía en el uso de los recursos y el encarecimiento de la obra.

Con ese contexto de fondo, queda claro que la opción electoral por la que nos volcamos alrededor de 30 millones de mexicanos en 2018, resultó un fiasco que refinó en la opacidad, ya que además de ocultar información financiera en la compra de las vacunas, en la construcción de sus obras torales y en la implementación de sus programas, tiene en la Secretaria de la Función Pública a la incondicional Irma Eréndira Sandoval.

Igual que la Gaviota y su exconsorte encontraron cobijo y absolución en la construcción de la famosa Casa Blanca, AMLO arropa a sus funcionarios bajo las alas de su funcionaria “carnala” ¿O ya se nos olvidó el caso Bartlett?

Al final de cuentas, de las cifras que exhibió la ASE, se desprende que de nada sirve que López presuma el plumaje níveo, si solapa  en todo a los miembros activos de su “cuarta simulación”.