¿Qué pasa con las predicciones de la inflación para este año?

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Pilar Pino Acevedo

 

 

El año pasado la economía mundial logró recuperarse un poco de crisis devenida por la pandemia del COVID-19; las reacciones de las principales economías fueron gigantescos paquetes de rescate fiscal, por su parte, los bancos centrales bajaron las tasas de interés para estimular el crecimiento aunado a esquemas de vacunación que ayudaron a recuperar un poco de normalidad.

Asimismo, en 2021 subieron los precios de las materias primas, lo que beneficio a los países exportadores (sobre todo a los latinoamericanos); empero, esta situación no se repetirá este año. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronostica que los precios de los commodities se mantendrán en niveles del año pasado o incluso disminuirán levemente.

Sin embargo, los estímulos fiscales y monetarios para enfrentar la emergencia civilizatoria están llegando a su fin y muchos países quedaron con las arcas disminuidas, mayor pobreza y deuda públicas.

Según proyecciones de la CEPAL el crecimiento mundial para 2022 son de 4.9%, menor que en 2021.  Se pronostican desaceleración económica, bajos niveles de inversión y productividad, lenta recuperación del empleo e incremento de las tasas de interés, así como depreciación de las monedas de los países emergentes. Mientras que, las expectativas inflacionarias de Banxico son de un rango de entre 6 y 7.75 %, así como, un decrecimiento del PIB de 2.8 por ciento.

Las condiciones financieras serán más restrictivas en la medida que las presiones inflacionarias persistan; es decir, si continúa el aumento en el costo de vida  la Reserva Federal de Estados Unidos y los bancos centrales de otras naciones desarrolladas subirán la tasa de interés, para controlar la situación. Tasas de interés más altas podrían generar volatilidad en los mercados financieros, por el movimiento de capitales de países emergentes a desarrollados.

Por lo que, aumentaran los intereses que América Latina paga al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Otro efecto de subir la tasa de interés de la Reserva Federal es la apreciación del dólar con respecto al peso, así como el incremento del costo de crédito.

La denominada crisis de contenedores provocó un serio problema de abasto alimentando la burbuja inflacionaria a nivel mundial. Incrementando los precios de mercancías chinas que son abastecidas por todo el globo. Además, el cambio en el perfil del consumidor, ahora las comprar en línea se mantienen a la alza. Se afectaron las cadenas de producción global, fabricas tuvieron que cerrar dejando de consumir insumos y servicios.

La dependencia de materias primas con respecto a Estados Unidos incide de manera directa en la evolución de los precios en México, evidenciando un problema estructural al ser una economía exportadora de importaciones. Es decir, nuestras exportaciones dependen de los insumos importados.

Otro problema es el suministro de energía en Europa, elevando el precio de gas natural. Lo anterior, por el fuerte invierno de en la región a la par de las trabas en el funcionamiento del proyecto ruso para abastecer de este commoditie al continente a través de Alemania. Proyecto criticado principalmente por EUA –debido a que tocan intereses de mercado de lo que escribiré en otra emisión.

Un factor que alimenta la burbuja inflacionaria y sobre todo a nuestro país es la falta de semiconductores, insumo fundamental para la industria automotriz y electrónica. Lo que se traduce en la disminución de producción impactando en el empleo de estos sectores.

Otro elemento que incide en la inflación interna es la subida del precio del gas doméstico (por encima de los precios internacionales), impactando directamente en las economías de los hogares, a causa de la manipulación de los distribuidores, por lo que tuvo que intervenir el Estado al establecer precios máximos.

El mayor reto para este año es disminuir la inflación sin dañar el crecimiento económico. México debe encontrar la fórmula  para bajar los precios y al mismo tiempo empujar el repunte económico y la creación de empleo. El Banco Central tiene otras herramientas para disminuir la inflación, además de la tasa de interés.

Al no tratarse de una inflación tradicional, puede aplicarse una política temporal de control de precios mientras los mercado se normalizan (no se recomienda en el mediano y largo plazo). No puede seguir elevándose la tasa de interés ya que disminuye el incentivo para la conversión productiva al encarecer el crédito. Por último, para disminuir la dependencia exterior en el abasto de materias primas, se requiere fortalecer la soberanía en diversas áreas, energía, fertilizantes y alimentos.