Por evitar males mayores

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Norma Galarza

En febrero de 2011 en Tabasco Zacatecas,  se dio un sangriento enfrentamiento entre policías y el grupo armado que dominaba en aquella región.

 La refriega inició cuando en medio de un operativo,  elementos castrenses detectaron un convoy sospechoso que comenzó la agresión.

Eran las 6 de la tarde cuando el pánico tomó las calles de la cabecera municipal.  La balacera tomó por sorpresa a decenas de transeúntes que buscaron refugio inmediatamente.

Los negocios cerraron sus puertas, en el ambiente el olor a pólvora y el silencio interrumpido por detonaciones, y arrancones de autos, marcaba un parteaguas en la vida de un pueblo que había sido pacífico desde épocas posrevolucionarias.

El enfrentamiento duró más de cuatro horas  y las persecuciones se siguieron en varías rancherías. En el poblado de Tabasco terminó cuando elementos del ejército incendiaron un domicilio en el que se atrincheraban los pistoleros.

 Al día siguiente las cuentas oficiales contabilizaban 8 criminales muertos y un militar. Las cuentas del pueblo hablaban de más de 30. Decían que los cadáveres eran recogidos y echados a un vehículo de las fuerzas del orden amontonados.

No estuve ahí, pero una amiga encerrada en su domicilio, me marcó en pleno apogeo de la batalla y el sonido de las armas, heló mi sangre, mi familia sí estaba en esa región y esa era razón suficiente para que se me fuera el sueño por días.

 El pánico era evidente porque los ciudadanos que estaban en medio de la refriega temían como nunca por sus vidas pese a que los protegían las paredes de sus casas.

 Pocas personas salieron de sus domicilios la mañana de día siguiente, las calles, desiertas daban cuenta del enfrentamiento por las huellas en las paredes de balas y por cartuchos quemados que seguían en el suelo.

El temor a un escenario similar provocó, que luego de un enfrentamiento en el que resultó detenido un hijo de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”,  el Gobierno de la República decidiera liberarlo.

De no hacerlo, posiblemente hubiera sido el génesis de cruentas balaceras en todo el país ¿Ustedes estarían dispuestos al riesgo? No lo creo.

Los zacatecanos hemos vivido ese pánico y no creo que necesitemos experiencias como las balaceras que ocurrieron con mayor frecuencia en el sexenio pasado.  No olvidemos que los grupos armados tienen los recursos para armas guerras sin tregua, no así las fuerzas castrenses cuyo salario sigue siendo raquítico.

Resulta sencillo para los opinólogos acusar de cobarde una decisión que se pensó para evitar un mal mayor.

No es un secreto que los criminales han tomado al país, y no es asunto nuevo, desde el sexenio de Vicente Fox se vio más evidente con la especialización en fugas del ahora preso en los Estados Unidos, “El Chapo” Guzmán. El dinero mandaba, de eso no cabe duda. ¿Entonces tendrá calidad moral una oposición que a su sombra dejó crecer al crimen organizado para condenar una decisión pensada en evitar más muertes y recrudecer en el país el terror que vivió ayer Culiacán? Lo dudo

No obstante la actual administración se encuentra en un laberinto en el que pocos quisieran estar ya que se le puede acusar de improvisar un ataque contra grupos armados sin prever todos los escenarios.

Sin embargo,  la desición de ceder al chantaje del crimen organizado y soltar al hijo de “El Chapo” fue la correcta, para evitar el mal mayor del asesinato de inocentes.