Pese a show de Ricardo, CNDH tiene Presidenta “carnala”

Exhortan a poderes públicos a incluir el 5 por ciento de discapacitados en su plantilla laboral.
12/11/2019
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13/11/2019

Norma Galarza

Atraco en la CNDH.- Previo a lo que, a todas luces es una conveniente designación en la CNDH, Ricardo Monreal atrajo reflectores diciendo que propondría reponer la elección para no manchar el santo nombre de su partido, a raíz de acusaciones por parte de la oposición de irregularidades.    Pese la perorata purista que se aventó  el Presidente de la Junta de Coordinación Política en el Senado  en entrevista el día de ayer sobre la designación de Rosario Piedra Ibarra al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ante la negativa de repetir votación por parte de senadores de Morena y aliados, el atraco se concretó.  Entre protestas, anoche,  Piedra (¿Papel o tijera?) Ibarra,  tomó protesta como Presidenta de la CNDH.  Las acusaciones de partidos antagónicos a Morena en la Cámara de Senadores, derivaron del amañado triunfo de la activista señalada como militante del partido de AMLO, suscitado  el pasado 7 de noviembre.   La cercanía con López Obrador de la Ombudsperson electa,  provocó que, como denunció la oposición, se confirmara el conflicto de interés en su designación

Presidenta “carnala”.- Y es que, de acuerdo a lo que señalaron   los panistas el proceso en el que el Senado de la República eligió a Rosario Piedra, estuvo plagado de anomalías.   De inicio, de los 116 votos totales emitidos el pasado jueves, misteriosamente desaparecieron 2, por lo que se contabilizaron solo 114, situación que luego se corrigió, pero no los dejó contentos. Otra de las quejas que inundó las redes sociales fue que Piedra Ibarra obtuvo 76 votos, no los 78 necesarios para obtener mayoría calificada. Además,  como arguyeron los  inconformes,  Morena violó la ley,  ya que la concerniente, en su artículo 10, exige para el aval del titular de ese organismo autónomo, el voto de las dos terceras partes de los legisladores presentes en el pleno y eligió  por votos válidos. De ahí que las suspicacias sobre la intentona de Morena y aliados de colocar en la CNDH a una titular “carnala”, siempre tuvo serías justificaciones.

 CNDH a modo.- Ante ese escenario,  y pese a que Monreal Ávila, vivillo como es, aprovechó la coyuntura y salió a medios a argumentar que propondría reponer la votación, ya que los morenos “son hombres limpios”  y líbrelos Dios, de pecar, su moción, no fue secundada. Sólo 46 legisladores votaron  a favor, mientras  67 se pronunciaron en contra (incluídos senadores de Morena y las 9 abstenciones documentadas). No obstante que en la misma sesión hubo quien propuso, no solo la reposición del proceso  también el cambio de terna, al final, se consumó el agandalle.  Al final, a pesar del ruido mediático y los baños de pureza del partido en el poder, la 4T, no reculó  en su intentona de atentar contra la autonomía de la CNDH. De nada sirvió que el zacatecano con expresión de mártir del Gógota saliera a medios a  defender que en Morena son muy decentes y no se quemarían  por bagatelas. Sí, Chuchita.

Irracional aplaudir Golpe de Estado en Bolivia.

Más allá del error de Evo Morales de engolosinarse con el poder, aplaudir lo que ahora acumula evidencias  de haber sido un golpe de Estado en Bolivia, no sólo es irracional, es masoquista.

¿Se imaginan la vergüenza de evidenciar nuestro el nivel de incomprensión de la historia si nos ponemos del lado de la oligarquía que por décadas ha provocado la pobreza de las mayorías y acumuló la riqueza en unas cuantas manos?   ¿No sería cuestión de escarnio ponernos del lado de los verdugos históricos, que si bien es cierto, pueden presumir de altos índices de crecimiento económico en los países colonizados, fallan al hablar de justa distribución?

Nuestra posición en el tema, por sentido lógico y porque somos parte de esa masa social disforme que trabaja día a día para sobrevivir,  debería ser del lado de los sectores de la población que desde hace siglos sólo han recogido las migajas del desarrollo de sus pueblos.

Y no se trata de condenas a priori de un sistema político sobre otro, se trata de poner de relieve la premisa de que ningún país puede presumirse exitoso si es incapaz de generar alternativas que garanticen una calidad de vida digna para la mayoría de sus habitantes.

Por cierto, en esa asignatura el expresidente Boliviano, aprobó muy bien calificado, entonces ¿no sería dispararnos en el pie si aplaudimos lo que a todas luces es la búsqueda de una minoría rapaz por conservar sus privilegios? Y por supuesto, que defiendo el buen funcionamiento de las democracias siempre y cuando sean la resultado de procesos electorales limpios,  por supuesto que no defendería dictadores, según yo, tengo conciencia, pero eso es muy diferente a ponerse de tapete ante los intereses de unos cuantos. De hacerlo estaríamos del lado incorrecto porque sería atentar contra nosotros mismos ¿o no?