Percepción de impunidad, un rubro a combatir en el tema de la Inseguridad

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Norma Galarza

Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.”                                                                                                                                                                                Sófocles

 

 

 “La PGR [sic] me van a investigar 48 horas y voy a salir. Tu cabeza va a estar colgada ahí, pasado mañana”.

Esas son las palabras de un sujeto que intentó pagar un servicio con un billete falso de 500 pesos. El video difundido en redes sociales da cuenta del entorno de impunidad en que vive México.

La percepción de que no hay consecuencias al delinquir, más allá de las falta de recursos en las dependencias encargadas de la seguridad, es una de las causas de que la criminalidad siga en aumento.

De acuerdo al Índice Global de Percepción de Impunidad 2018, nuestro país ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en percepción de impunidad con 69.21 puntos. Es además,   el primero en ese aspecto de  América.

El mismo análisis habla de la baja tasa de castigo que tiene el homicidio en nuestro territorio y da cuenta de que en 2017 el porcentaje de encarcelados por  homicidios en averiguaciones previas era  de 17.09 por ciento. Cifra que bajó 10 puntos porcentuales en  un año, ya que en 2016 era de 27.5%.

Con ese escenario de fondo  el Gobierno de AMLO planea repartir más de 186 mil millones de pesos en 2020 entre las tres dependencias encargadas de garantizar la seguridad en el país. Un incremento significativo con respecto al 2019 cuando en ese rubro se gastaron 144 mil 809.7 mdp. Un presupuesto muy similar al de 2016, cuando la erogación fue de 163 mil 346.76 mdp; sin embargo no hubo resultados.

 Con esa inversión el Gobierno Federal aspira a que, el problema de la inseguridad sea paleado.  Pero inyectar más dinero, debe llevar intrinseca la lucha frontal contra las causas enquistadas en las instituciones, como la mencionada impunidad.

Analizando de manera histórica los presupuestos encaminados a enfrentar la inseguridad, el destino de mayor recurso hacia ella, no ha repercutido en minarla.

 En ese sentido  de acuerdo al Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2016, pese a que el estado cuadriplicó su presupuesto en esa materia durante el periodo de 2010 al 2016, contrario a mejorar la seguridad, la violencia,  creció de manera descomunal.

No obstante que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador de forma alternativa destinará en 2020, miles de millones de pesos a protección social a manera de reforzar un proyecto integral de combate a la delincuencia, sigue sin mostrar una estrategia clara para combatir la impunidad.

Y es que, si bien es cierto que es muy pronto para ver resultados en la estrategia de barrer escaleras de arriba hacia abajo, esa limpia aún no sé percibe en la impartición de justicia y el crimen no da tregua. Hoy el gobierno de AMLO se enfrenta con las peores cifras en materia de homicidios dolosos comparando números con periodos iguales de otras gestiones desde que comenzó la guerra contra el narco.

En los primeros 6 meses, de la “Esperanza de México”, 20 mil personas fueron asesinadas. Hay tuercas institucionales que deben ajustarse para corregir la idea de que en México se delinque sin que pase nada.  La desconfianza que priva aún entre la sociedad contra las fuerzas  del orden, sigue pesando.

Todo parece confabulado para que los únicos mexicanos confiados en que no les pasará nada sin importar qué hagan, son los criminales; tienen la percepción que no hay consecuencias de “portarse mal”, pese a que hagan “enojar a sus madrecitas”.

La actual administración tiene el reto mayúsculo de sentar el precedente  de atacar las causas estructurales en las dependencias que han permitido la impunidad. Sin duda es un trabajo que debe ser coordinado entre los Tres Poderes de la República. Si no,  nuestro país seguirá siendo la mayor fosa común de América. ¿No cree?