Peligro latente de que privaticen el agua después de las elecciones

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Por Norma Galarza

La reforma a la Ley de Aguas que enviara David Korenfeld (depuesto del cargo de director de la CONAGUA, por que dejó que se supiera su paseo familiar en “nuestro” helicóptero) y que está en la congeladora por el “inconveniente” tiempo electoral, puede ser aprobada de acuerdo a lo señalado por el Senador David Monreal, al pasar las contiendas electorales. El peligro es cada vez más palpable dado que el Congreso de la Unión ha demostrado genuflexión a los intereses de las grandes compañías transnacionales principalmente estadounidenses.

 

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El circulo tramposo ideado por Estados Unidos a través del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial,  organismos que han funcionado como acreedores económicos de países como el nuestro, generando una condición de dependencia monetaria al facilitar el endeudamiento para posteriormente cobrarse “a lo chino” y que actualmente  están presionando con la justificación del “respeto” al libre mercado al Gobierno Federal, para que les sea entregado sin restricciones el uso y abuso del vital líquido.

 

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Los anglosajones a través de sus tentáculos empresariales buscan adueñarse, como lo ha hecho de los recursos petroleros (ya que actualmente poseen casi el 80 por ciento de este recurso alrededor del mundo) del agua de México como ya lo son en otros países. Aunque no está demás aclarar que la onda de privatización hídrica empezó con Vicente Fox y ya en nuestro país hay varias ciudades con sistemas de agua en manos de las trasnacionales Suez, Vivendi y United Utilities, pero el gobierno de Enrique Peña Nieto va por todo, porque su norteño patrón quiere  consolidar y conservar a futuro su hegemonía, controlando y comprometiendo la supervivencia humana al apropiarse de los sistemas de agua para consumo humano así como los sistemas de agua para la producción agrícola.

A pesar de que existen ejemplos contundentes de que la privatización de este recurso, es una política destinada al fracaso, ya que saltan a la vista ejemplos como el de Bolivia donde después de que el Banco Mundial a través de la empresa estadounidense Betchel, obligara a ese país a privatizar su sistema de agua provocando un aumento inmediato de las tarifas hasta un 40 por ciento y disminuyendo de forma grave el acceso del vital líquido a un número importante de la población de ese país, la debacle no se hizo esperar, por lo que las reacciones, las protestas y las presiones sociales lograron echar abajo esta ley y recuperaron la estatificación del sistema de agua de aquel país.

 

 

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En México, la amenaza de que no solo Betchel encubierta con el nombre del United Utilities se vería beneficiada sino también los consorcios con mayor influencia económica a nivel mundial, Coca Cola y Nestlé, cuyo poderoso dinero es muy sencillo que persuada a nuestra “débil” por corrupta clase política, podrían lograr la aprobación de esta ley comprometiendo el futuro inmediato de nuestra generación. Evitarlo, sin duda depende en gran medida de nuestra capacidad para organizarnos contra este nuevo saqueo, el más grave de los que este gobierno ha realizado.

Ante un sistema legislativo que cede a la ilegalidad del moche para aprobar reformas regresivas con una facilidad alarmante (Viene a mi cabeza, las declaraciones en meses recientes del Diputado Federal panista Javier Corral, quien señaló que le depositaron por un monto considerable de dinero agradeciendo el haber aprobado la Reforma Energética) en detrimento de los intereses de las mayorías, dejan es cada vez más claro para muchos que, el término “Democracia” no es más que un cuento para dormir a los mexicanos. No queda más que estar prevenidos para que no nos tome por sorpresa el consentimiento legal de esa iniciativa.

Bajo la lógica murphiana usada en México,  puedo asegurar que en los meses próximos seremos testigos del bombardeo publicitario exaltando los “beneficios” de la privatización de agua, que por su puesto no se promoverá como privatización ya que esa sola palabra provoca escalofríos al pueblo, por lo que seguramente se encontrará un sinónimo apropiado que suavice el vocablo y se nos buscará convencer con el pretexto de que se podrán tecnificar los sistemas de agua potable, que nos abastecerán de agua a todos, etcétera, muchos pros sin ningún contra que a través de los medios llegarán a los aletargados pobladores. Pero no olviden una premisa muy importante ¿A qué precio?…