¿Nos acostumbramos a la inseguridad y a la violencia?

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Por Norma Galarza Flores

Imagine la escena: usted va en el transporte público escuchando ese “spot” en alguna radiodifusora local, que dice que Zacatecas es un estado seguro y hasta Arely Gómez, la Procuradora General de la República y el mismísimo Osorio Chong lo están confirmando, luego en ese momento vibra el teléfono con las noticias de UNOTV, informando sobre la irrupción violenta a un centro de diversión de Guadalupe, dónde mueren 4 personas… ¿Usted piensa, son casos aislados?
¿O qué es lo primero que se le viene a la mente? Yo suelo refunfuñar contra lo que escucho, suelo hacer berrinche ante la mirada atónita de los usuarios de la “ruta” quienes suelen mirarme con recelo cuando actúo así, y sin duda puedo leer en sus caras “esta tipa está loca”. Pero no estoy loca. Es solo que no he aprendido a bloquear en mi mente la realidad de los mexicanos y específicamente de zacatecanos, donde la sangre sigue corriendo, donde la impunidad es la reina. Aún me asombra la muerte de cualquier persona, aún no puedo justificar las masacres convenciendo a mi cerebro de que, seguro la víctima anduvo en malos pasos. Discúlpeme pero no lo he logrado.
No he logrado llegar a ese mecanismo de defensa cerebral, cuando ya no se siente miedo, ni empatía, ni asombro, ni nada, donde las noticias de muertos y desaparecidos forman parte de nuestro paisaje cotidiano ¿A qué etapa de locura llegamos, cuando anestesiamos el miedo y la capacidad de asombro ante la violencia que vivimos en México? ¿No pasa nada? ¿A pocos les sorprende la imagen del niño oaxaqueño de 7 meses, muerto junto con sus padres? ¿Eso es normal?
¿No pasa nada? Si pasa, sólo basta consultar la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2015, para darse cuenta que la percepción de los mexicanos en este tema no es positiva, y que si bien es cierto que la tasa de víctimas del delito por sexo registra una tendencia negativa en el género masculino desde el 2012 hasta el 2014, es alarmante que en ese mismo periodo aumentó la tasa de delitos contra mujeres a poco más de un punto porcentual por año.
En Zacatecas, pese al optimismo que manejan los medios oficiales, la realidad es otra. La misma encuesta señala un aumento en la tasa de delitos del 2013 al 2014, una diferencia de 27 mil 290 a 30 mil 058, dato tomado de una muestra de 100 mil habitantes. En 2015, de acuerdo a cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en Zacatecas, hubo 16 mil 108, delitos denunciados ante el Ministerio Público de los cuales 352 fueron homicidios, cifra que aumentó respecto al 2014 cuando se registraron 246 denuncias por asesinato. ¿Casos resueltos? El formato CEISP omite este dato ¿Por qué será? Y esos son, reitero, casos denunciados ante el MP, faltan las cifras de las personas que optan por evitarse el calvario de denunciar, sí, calvario, para nadie es un secreto que las víctimas corren el peligro de resultar los culpables, así se maneja la justicia mexicana.
En nuestro Estado ¿Todo mejor en 2016? No. En cuestiones de seguridad este año, inició con el pie izquierdo, apenas había corrido medio enero cuando las cifras ya mostraban 7 asesinados en diferentes puntos del Estado. Datos antes de la balacera en el centro de diversión registrado la semana pasada en “El Botanero”, donde la cifra oficial señaló 4 muertos y varios heridos. Antes, del asesinato hace días del joven afuera del “Barezzito”, en la zona que divide Zacatecas de Guadalupe.
¿Ignorar la realidad mecanismo de defensa? Quizá lo saludable sea seguir así, fingiendo que no pasa nada, guardar silencio, seguir aplaudiendo el optimismo oficial que presume que “Zacatecas en Seguridad Marcha Bien”, Aunque en realidad, marche para atrás…