“No importa que no estudien con que no roben”: Dijo el dulce Senador

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Por Norma Galarza

Que se eduquen los diputados

En alguna ocasión, en una charla trivial con el Senador David Monreal, durante su campaña como candidato a la Gubernatura,  llamó mucho mi atención su respuesta cuando hablábamos sobre los grados académicos de los políticos. “No importa que no estudien con que no roben es más que suficiente”.

Luego de que su colega la senadora panista Sonia Rocha, pusiera sobre la mesa el debate de la necesidad de reformar la Constitución para que los legisladores tengan al menos el título de Licenciatura si desean ocupar un escaño en las cámaras, evoqué esa conversación con Monreal Ávila. Y coincido con la iniciativa de la blanquiazul.

Las riendas del país cedidas por amiguismos, no por méritos

Hace varias décadas que nuestro sistema político cavó la tumba de la meritocracia. Aún recuerdo la sensación de orfandad cuando escuché esa respuesta un tanto superficial de un personaje(quien por cierto, tiene una Licenciatura en Derecho) que aspiraba gobernar nuestro estado  y al reflexionar sobre el tema,  me aterra (ok exagero), pensar en manos de quiénes hemos puesto las desiciones más trascendentales del país. ¿Cómo llegamos al sistema político que tenemos ahora, donde el  único título para postularte  a un puesto público es, que eres “amigo de”, “hermano de” o como dijo Germán Dehesa “contacto de” (En corrupñol básico,  en su libro ¿Cómo nos arreglamos?), para aspirar llegar a un puesto de esa magnitud?

No estudian, igual roban

¿Cómo es posible que algunos diputados (locales o federales) y senadores, hayan terminado a duras penas la primaria (incluso hay quienes no la terminaron), y que sean quienes decidan el rumbo de un país? ¿Recuerdarán (o sabrán) que históricamente uno de los pilares del desarrollo de un país, es la educación? ¿Cómo podemos exigir educación de calidad si a los que nos gobiernan no les ha sido necesaria para ascender en el mundito de amiguismos, instaurado desde generaciones atrás en nuestra República? Aún recuerdo las vergüenzas que hace pasar Carmelita Salinas, nuestra ignorante Diputada, cuando alguien osa interrogarla sobre cualquier tema ¿y qué me dicen de las pifias comunes en las que ya tiene callo el mismísimo Presidente de México? Cuando el Senador habló de la necesidad de que los políticos “no roben”, olvidó que esa práctica no surge porque la gente iletrada en general, sea honrada, sino del exceso de impunidad. En nuestro sistema político, como si se tratara de una empecinada demostración de realidad morphiana, todo nos pasa, nos gobiernan con criterios vacuos personajes iletrados y encima, también nos roban.

¿Cómo motivar a las nuevas generaciones para que se eduquen?

Ante este panorama, que no sólo compromete nuestro presente sino que inmiscuye a nuestro futuro ¿Cómo les exigimos a nuestros hijos que estudien si en el mercado laboral los mejores salarios vienen de la institucionalidad y para acceder  a esos puestos dominan los “contactos” o las “palancas”? ¿Será hora de matarles la ilusión a nuestros universitarios y confesarles que resulta vano estudiar maestrías y doctorados, ya que al salir, no tendrán opciones dignas de empleo?.  Usted dígame, querido lector.