Ni una menos, vivas nos queremos

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Artículo Especial

Por Norma Galarza Flores/La Cueva del Lobo

A Daphne la violaron 5 jóvenes saliendo de una discoteca en Veracruz. A sus violadores,  por ser personas influyentes la “justicia mexicana” (así, entrecomillada) no ha podido  procesarlos. Como la historia de Daphne hay cientos de historias en México y otras tantas, cuyas víctimas no las pueden contar porque terminaron muertas. En nuestro país, de acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la cifra de mujeres asesinadas por día, ascendía a 7 en 2013.

Las estadísticas en el tema de la violencia sexual no son nada alentadoras, ya que el 63 por ciento del total de las mujeres mexicanas, declararon haber sufrido algún tipo de violencia sexual de acuerdo al INEGI, apenas el año pasado.

Ser mujer en este país, no es nada fácil, pero hay estados como Ecatepec, en el Estado de México, dónde sobrevivir cada día es una verdadera odisea, porque en esa demarcación los feminicidios son comunes, ya que de acuerdo a datos de Organización Solidaridad por las Familias tan sólo de noviembre a diciembre de año pasado fueron reportadas 12 mujeres asesinadas, sin que hasta el momento se hayan encarcelado a los perpetradores.

Sin duda, el hartazgo, la impunidad, la cultura machista (que no es privativa del sexo masculino) que impera en nuestro país, fueron algunas de las causas para que el día de ayer cientos de mujeres y hombres de 27 ciudades, salieran a las calles a manifestarse en contra de las violencias machistas, bajo la consigna que se volvió Trending Topic en Twitter #VivasNosQueremos.

Por desgracia, la violencia contra las mujeres es una enfermedad tan arraigada en la cultura mexicana, que tendemos a normalizarla. Cuando una mujer es agredida sexual o físicamente no sólo se vuelve víctima de su agresor se le vienen encima las leyes, funcionarios públicos, y actualmente con el boom de las redes sociales, una sociedad que privilegia la opinión sobre la reflexión. Basta ilustrarnos con la horda de cobardes que profirieron ataques en Facebook y Twitter contra la periodista Andrea Noel, luego de haber sido agredida por el supuesto conductor de un programa de bromas.

En nuestro país, la víctima tiende a ser la culpable y si es mujer con mayor razón. La ley mexicana está torcida de tal forma, que es común encontrar casos como el de Yakiri Rubio, originaria de la CDMX, que estuvo encarcelada 18 meses acusada del homicidio de su violador, sólo por haber cometido “la imprudencia” de ir ante el ministerio publico a denunciar que había sido agredida sexualmente.

Ante la agresión, cientos de mujeres eligen el silencio porque saben que se enfrentarán a un aparato burocrático que las volverá criminales sin hacer una previa investigación solo por ser mujeres. De ahí, que los delitos sexuales son por los que se procesa a menos personas en nuestro país.

Salir a las calles a protestar no sólo es deber de las mujeres, es un deber de hombres quienes el día de ayer se unieron a la polifonía de Ni una menos.  No podemos darnos el lujo de seguir apáticos a un tema que nos toca a todos. Somos mujeres y hombres, madres, padres, hermanos, hijos, no podemos seguir ignorando que en México, de acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para septiembre del 2015 había ya 7 mil 060 mujeres reportadas como desaparecidas, de las cuales la mitad son niñas y adolescentes.

Además, de acuerdo al mismo reporte, de estas mujeres, 1.170 desaparecieron en Tamaulipas, 1.007 en el Estado de México, 579 en Baja California, 549 en Nuevo León, 412 en Coahuila, 367 en Guanajuato, 333 en Puebla, 323 en Jalisco, 281 en Distrito Federal, 224 en Chihuahua, 218 en Michoacán, 206 en Sinaloa, 173 en Sonora, 154 en Guerrero, 148 en Hidalgo, 143 en Veracruz, 124 en Aguascalientes, 111 en Tabasco, 100 en Oaxaca, 99 en Querétaro, 72 en Quintana Roo, 54 en Campeche, 42 en Durango, 42 en Zacatecas, 40 en Morelos, 24 en Yucatán, 21 en Colima, 19 en Chiapas, 12 en San Luis Potosí, 7 en Tlaxcala y 2 en Baja California Sur.

Hoy en nuestro Estado se tienen datos que esta cifra ha aumentado en los últimos meses de 42 a 50 mujeres que salieron de sus casas y hasta la fecha no se ha dado con su paradero.

Estas cifras nos muestran el grado de vulnerabilidad de la que las mujeres somos objeto, de ahí que el llamado de Vivas Nos Queremos, que cimbró a todo México el día de ayer,  deba convertirse en un grito, no solo de las mujeres que han sufrido acoso, han sido violadas, tienen una familiar desaparecida o muerta, sino de toda una sociedad que debe saber que si se une puede lograr grandes cambios, una sociedad de hombres y mujeres unidos, bajo la consigna de: Ni una menos…

Para la reflexión les comparto un pequeño texto de SELENE SALAS de los eventos sobre el tema en el jardín juárez de Guadalupe, Zacatecas

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Soy producto de una herencia ajena.  He vivido una vida que no me correspondía.

Tampoco creí que ésta podría llegar a ser mi historia.

No sentí que mi mente brillante, mis sueños o mis ganas de vivir pudieran dormir de esa manera durante tantos años…

He escuchado decir a muchos lo imbécil que es una mujer que permite ser violentada.

Esa palabra TONTA TONTA TONTA retumba en mi cabeza todos los días.

Aprendí  a dominar el arte dl aparentar, para que afuera nadie supiera lo que por dentro estaba sintiendo

No soporto el silencio por más tiempo.

Desde niña aprendí que si un hombre me tocaba era porque mi falda estaba demasiado corta o mis piernas lo provocaban.

Más tarde no sólo era mi falda sino también mi escote tener, a tal grado que llavar ambos era sinónimo a permitir que me violaran.

Las experiencias más desagradables las viví con hombres que se suponían eran de confianza: doctores, maestros, amigos, novios… Ahora sé, que no hay tristeza más grande que ser violentada por quien dice o jura amarta para siempre.

Quedarte callada para no provocar, hablar cuando lo piden los demás…

Adelgazar para gustar, engordar para alejar, vivir una vida que no es para ti…

HOY No estoy aquí para contar mi historia.

No.

Estoy aquí por mi abuela, por mi madre, mis hermanas, mis hijas, mis amigas y todas aquellas mujeres que aún no tienen voz

Hoy  estoy aquí para decirte: NO TE QUEDES CALLADA

Nos queremos vivas, nos queremos libres, nos queremos con una vida libre de violencia.

Selene Salas