Ni Narro ni Peñasquito, ciudadanos en medio de una guerra de intereses

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Norma Galarza

Por Norma Galarza Flores[author] [author_image timthumb=’on’]https://lacuevalobo.com/wp-content/uploads/2019/02/45275163_10215756911109403_1521174800884563968_n.jpg[/author_image] [author_info]Economista, aprendiz de periodista “El único partido que debe tomar el periodista, es el de la verdad”, mi mantra. [/author_info] [/author]

¿Thor? ¿Iron Man? ¿Capitán América?  Nada de eso, los mexicanos tenemos nuestros propios súper héroes como Kalimán, El Chapulín Colorado y…  (Redoble de tambores) José Narro Céspedes.

Y es que la fiebre obsesiva por los súper héroes creación del neoyorkino Stan Lee, nos impide ver que en nuestra árida entidad,  se mueven,  rodeados por  un séquito de fans.  Héroes sin capa como el aguerrido Senador de la República José Narro, quien navega abanderado con el discurso de Kalimán de: “dónde haya una injusticia que reparar”,  – ¿gratis?-  cuente con que ahí estará él.

  No es de ahora, José Narro Céspedes  -quien de acuerdo a la síntesis curricular publicada por el Senado,  es Médico Cirujano- , tiene años defendiendo los intereses del pueblo contra la rapacidad de empresas mineras, proyectos de infraestructura y todo lo que represente el despojo de los desprotegidos… Y todo eso a cambio de la satisfacción que da hacer el bien ¿Verdad?

Merecedor de su propia historieta –para la que ya se buscan guionistas-,  al político ex perredista y ex petista,   que encontró cobijo y Senaduría en “La Esperanza de México”,  lo acusan de que se volvió experto en medrar con las necesidades de los desprotegidos, a través del “chantaje y la extorsión”, última piedra lanzada en su contra por trabajadores de la minera Peñasquito durante la manifestación que encabezaron frente al Congreso del Estado, hace días.

Ante esas acusaciones el día de ayer en conferencia de prensa, Súper Narro negó categóricamente todo,  argumentando que “si ya la empresa los hubiera corrompido, ya no hubiera guerra sucia contra nosotros”(dixit).

El Senador reiteró que “se mantendrían firmes” para que se cumplan los acuerdos que se hicieron con las comunidades y los trabajadores…

¿Qué le dice todo esto? Pues que el pleito no se acaba pronto.  Y mientras son peras o manzanas y Narro “El Toro” es inocente o culpable  sobreviven en la zozobra los ciudadanos dañados colateralmente.

Las familias en medio del conflicto, los únicos perjudicados en el choque de trenes.

En ese sentido, seamos realistas, este no es un problema en el que se pueda tomar partido fácilmente, máxime sabiendo que la empresa minera se ha caracterizado por la rapacidad. A Peñasquito, como a la mayoría de las empresas, solo  le interesa la ganancia aunque eso conlleve a pasar por encima de los derechos humanos de los habitantes de las tierras ricas en minerales y aunque eso resulte en la depredación y contaminación ambiental. 

Al parecer como siempre ocurre, los que pagarán los platos rotos no son ni los dueños de la empresa, ni el Senador y su séquito,  la realidad es que la guerra sin tregua  parece concentrarse en intereses de la élite de arriba pese a que en la realidad se atropellen los intereses de los ciudadanos.

Mientras se desecha la posibilidad de diálogo, decenas de familias de trabajadores y proveedores de la empresa siguen siendo víctimas del chantaje de la empresa que dejó de pagarles y de contratar sus servicios.

Además, también del lado de los cada vez menos convencidos seguidores de súper Narro, el desencanto empieza a hacerse notable, porque no ven la posibilidad de ganar, mientras su entorno se contamina y los obliga a comenzar un éxodo sin retorno.

Ante ese panorama desolador, urge que se instaure el diálogo, y que se llegue a acuerdos con los menos daños posibles para ambas partes. No obstante que sabemos que el problema es añejo,  históricamente los resultados siempre han sido los mismos. Las élites acuerdan, se benefician pero los pobladores y los trabajadores siguen en el mismo sitio. Y el cambio que nos prometieron ¿para cuándo? Feliz inicio de semana