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Miguel Ángel Vázquez

Por Miguel Ángel Vázquez

Luego que trascendiera que el PRD intenta una reinvención de cara al 2021 a raíz de malas prácticas que lo hundieron en el gusto popular,  en Morena muchos habrían de plantearse cómo enfrentar el peligro latente de perredizar al partido.

Y es que en en el partido de AMLO todo está pasando.  Haciendo un diagnóstico claro, se vaticina que en los próximos procesos internos, se recrudecerá una guerra interna.

Desde hoy ya los vemos imitar viejas prácticas como las que hundieron al perredismo y ante la llegada de las definiciones electorales futuras, entre los militantes en pugna por el poder,  es posible que veamos desde sillazos, golpes y demás manifestaciones de violencia. Sin duda no faltarán, incluso, acuerdos con grupos políticos opositores en caso de que los ungidos para enfrentarse en la pelea electoral del 2021, no sean del contentillo de ciertos líderes.

 Hay señales de que la cosa estará color de hormiga, recordemos que en días pasados se dio un enfrentamiento fuerte en la cámara alta, entre Batres, Monreal y doña Citlali Polevnsky.

Pero aunado a todos estos procesos, estamos perdiendo de vista que para la dirigencia nacional pudieran saltar figuras cercanas al Presidente como Gabriel García y Alejandro Esquer, quienes pudieran llegar a ocupar la silla de la actual lideresa.

Sin embargo,  si la cosa sigue su rumbo, todo indicaría que podrían tomar las riendas Bertha Luján o Mario Delgado, ello sonando natural, y cualquiera que llegue a esa posición provocará roces ante la importancia de afianzar las riendas del partido de grupos con claras intenciones de llegar a la grande en 2024.

Duros tendrán que ser los esfuerzos para que “La esperanza de México” logre superar las pugnas que se cocinan a su interior entre grupos que difieren a la hora de repartir el pastel.

El consenso para evitar que surjan tribus, hordas y clanes, debe ser unánime en base a que de no lograrse el partido de izquierda que actualmente gobierna, empezará a parecerse al PRD, instituto al que ahora quieren rescatar de perder el registro con la mediocre estrategia de cambiarle el nombre.

Por lo pronto,  mientras en Morena  crecen rispideces,  entre  militantes y sociedad se escucha que el PRI y el PAN pueden recuperar terreno en el próximo proceso electoral con tan solo una buena campaña.