Morena, el gigante de barro

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Pilar Pino Acevedo

“Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia”

Theodore Roosevelt

El sábado se celebraron las elecciones internas de Morena, al igual que en 2019 se caracterizaron por urnas incendiadas (Chiapas), trifulcas, señalamientos de fraude, acarreo, compra y condicionamiento de programas sociales.

Este fenómeno se dio en todos los estados y, Zacatecas no fue la excepción. Las acusaciones contra la delegada del Bienestar, Verónica Díaz, por utilizar a los Servidores de la Nación como operadores políticos, llovieron tanto por parte de los históricos como de los ricardistas, quienes estuvieron en desventaja por no contar con la maquinaria de Estado. 

Parece que la ex cuñada de Ricardo Monreal hace todo lo contrario a las exigencias del senador por un piso parejo en las elecciones internas. Todo sea para asegurarse su lugar como candidata al Senado y luego a la  gubernatura en 2027 – estar 12 años en el poder suena bastante bien-. Pese a que la jornada estuvo marcada por el fraude y la violencia, tanto desde la presidencia del partido, como del ejecutivo se minimizaron los hechos. Así  acusaron a los opositores y celebraron como históricos estos comicios.

El proceso del fin de semana define las fuerzas en la carrera presidencial, en la que los participantes Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López (los dos último los favoritos del presidente), llevan meses marcando posiciones y asegurándose de salir mejor parados que lxs otrxs.

La importancia de este proceso es que presagia el 2024. Es casi un hecho que la presidencia estará nuevamente en las manos de Morena. Si algo tiene este partido es que ha sabido emular a la perfección al priismo hegemónico del pasado, tanto, que los priistas fueron desplazando a los fundadores de Morena. Lo anterior, ha generado divisiones y fracturas dentro del órgano político. En el exterior observamos el poco respeto que los morenistas tienen por la democracia.

Sin embargo, Morena es frágil por la naturaleza de su origen. Una formación política creada para una persona. ¿Será posible que Morena continue su hegemonía sin la figura de López Obrador? Muchas personas dudamos que después del 2024, continue acaparando victorias electorales -Incluso creo que por ello la obsesión de debilitar al INE-. Por ejemplo, la mala praxis de la nueva gobernanza (palpable en lo abucheos al gobernador el fin de semana), aseguran que Morena no renueve la gubernatura. Aunque David Monreal quiera emular al ejecutivo y tapar el sol con una frase o con silencio, la gente está cansada, pero sobre todo no es tonta.

Nadie puede negar el éxito electoral que ha cosechado Morena, asentándose como la organización política más popular del país, una maquinaria política tan grande como lo fue el PRI. Un partido joven, que hasta hace poco guardaba la esperanza de cambio en las personas de izquierda. 

Sin embargo, Morena es un gigante de barro, que no cuenta con la solidez que le dio la disciplina y las formas de los militantes al PRI en su momento. Los morenistas pelean cada quien sus intereses. Las elecciones el fin de semana dieron cuenta de ello. Morena funciona sin apego a las reglas, a los principios fundamentales de la competencia democrática.  Utiliza los programas sociales con fines electorales y no para mejorar el nivel de vida de la población. Recordemos que los populistas no piensan erradicar la pobreza, porque si eso ocurre, ya no compran votos con falsas promesas, despensas o de plano con dinero.