México canta y no llores

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Norma Galarza

Por Roberto Sandoval

Ante la gran ola de críticas, opiniones y coraje de los mexicanos afines a AMLO por el reciente abucheo que ha generado mucha inconformidad y reclamos por defender al ejecutivo, se recrudeció un poco la polarización, entre mexicanos que lo apoyan y los que no.  Y es que no está demás decir que ese hecho causó la  indignación de millones  que le dieron su voto de confianza y le tienen gran respeto al máximo líder de izquierda.

Desde un punto analítico y consciente, no debería importarnos si algunos de los que asistieron fueron pagados para abuchear o lo hicieron simplemente por ser el estilo de expresión meramente mexicano, pues el abucheo en nuestra tierra es tan común como los tacos.

 Es muy tradicional que se de en la familia, el deporte, en la lucha libre y la política, pero claro, hay distancias abismales en los modos, pues hemos sido testigos de  abucheos y reclamos completamente distintos a los efectuados en contra del actual Presidente.

 Me refiero a otros que fueron acompañados de ofensas y odio contra otros personajes políticos, un ejemplo son los que iban en contra del pasado presidente Enrique Peña Nieto. Eran  fuertes consignas insultantes como “ladrón”, “asesino”, “inútil”, entre muchas más expresiones voluntarias y agresivas, expresiones con odio y rechazo del pueblo.

No dejemos que el orgullo y el ego sobrepase los límites.

López Obrador es humilde, es paciente e inteligente, pero como todo ser humano de alguna forma le tuvieron que incomodar esas expresiones y hacerlo responder con otra réplica, misma que solo ocasionó que se reforzara el ataque.

Los tiempos están a favor de la mayoría, es el turno de un gobierno de izquierda, la cúpula tocó fondo, la derecha está en la lona, sin fuerzas y muy dolida, ya no tendrán esos caudales de dinero que usaban para manipular y controlar masas, hay que entender y razonar que vecinos y familiares han perdido sus privilegios.

A muchos se les acabó su mina de oro, otro sector perdió su trabajo, muchos ya no tendrán esas dádivas con que las controlaban y mantenían fiel el voto duro en zonas marginadas, ya se les acabó el turno, la realidad de ahora,  tiene que ser traumante.

Están muy dolidos, prácticamente desamparados por aquellos que saquearon nuestros recursos a diestra y siniestra y los utilizaban como cómplices, es aquí donde tenemos que dar la mano a esos sectores, que a los ladrones potenciales se les confisque y vete de los cargos públicos, pero a nuestros hermanos utilizados hay que ayudarlos, integrarlos a la lucha, guiarlos ahora por un camino justo, por la línea de la honradez y el esfuerzo colectivo.

Vamos a reconstruir juntos este México que sobrevivió tantas barbaries, vamos todos de la mano con nuestro líder, que esos sueños de justicia salgan de la utopía y sean una realidad.

 El pueblo vive una coyuntura que está dando un cambio radical con un enfoque a su favor, los Mexicanos están siendo obligados a salir de una zona de confort, no es fácil para todos dejar atrás ese modus vivendi, incluso en contra de la voluntad de muchos, todo cambio tiene que causar efectos por las distintas ideologías y costumbres.

Con mi sentir dejo aquí una opinión libre, dejo aquí mi solidaridad y respeto ante cualquier opinión.

Saludos fraternales.