Más empatía y menos juicios

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Norma Galarza

En éstos últimos días en que se puso sobre la mesa de discusión el tema del aborto,  he ocupado varios minutos de mi tiempo en la inútil tarea –inútil porque ni cambian mi idea, ni yo cambio la de ellos y ellas- , de discutir con parroquianos faceboqueros que se oponen a él per se.

 Tremendos “debates” se arman en la red social, en los que a veces la paciencia acaba y no faltan los insultos de “muérete, te hubieran abortado” y consignas por el estilo. Hay momentos en que, lo admito, me apasiono y también regreso  insultos basados en mi teoría de que los mueve una mente cuadrada y retrógrada  –mea culpa-.

También ha habido experiencias con extremistas radicales que me atribuyen el mote de asesina de nonatos que han llegado a la amenaza y hasta -a veces- temo que si me ven en la calle –y si no son tan olvidadizos y distraídos como yo- podría ocurrir que se me lancen a golpes- no lo hagan ¿eh?-

Eso y más provoca echarle toneladas de retórica –como dijo “El Piporro” de aquí pa´allá y de allá pa´acá- al tema del aborto, a una asignatura en la que nos falta conocimiento y a veces de mi parte aclarar que no estoy a favor del aborto en sí, sino a favor del derecho de que las mujeres que estén en esa disyuntiva de interrumpir su embarazo, decidan libremente.

Al respecto opino que la libertad de elección debería ser inalienable a la persona que al final, será quien cargue con la consecuencia de sus actos. De nadie más. No obstante, considero que es saludable la diversidad de opiniones.  Pero,  ¿qué pasa cuando nuestra forma de pensar carente de empatía, pero pletórica de juicios pone en riesgo la vida de niñas y mujeres? ¿Qué pasa cuándo nuestros puntos de vista cómodos que desconocen las realidades y motivaciones de las féminas para tomar esa iniciativa tan drástica, influyen para que el Estado legisle con una visión sesgada aboliendo la potestad sobre el propio cuerpo, tema, que no debería estar a discusión?

¿Qué se gana con ello? En realidad el activismo en contra del aborto no genera que las personas que optan por él desistan, solo provoca ponerlas en riesgo de muerte –en este momento, casi puedo escuchar a la grey santurrona decir para sus adentros un complaciente “se lo merecen”-, pero y si se tratara de tu hija, o tu sobrina, o tu hermana ¿serías capaz de condenarlas con la rudeza que condenas a las que no conoces? No es tan fácil

El aborto en el mundo

De acuerdo a datos de Amnistía Internacional, al año,  el 25 por ciento de los embarazos, terminan en abortos. Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que en el mismo periodo de tiempo, alrededor de 25 millones de mujeres se practican abortos clandestinos, resultando muertas alrededor de 47 mil.  En cuanto a la legislación, alrededor del orbe, en 53 países está permitida la interrupción del embarazo con la única restricción que se realice antes de las 12 semanas de gestación.

En 36 países es legal para proteger la salud física (y en algunos mental) de la mujer. En 11 naciones las mujeres pueden interrumpir su embarazo argumentando razones socioeconómicas. Por último los países que está prohibido abortar sin excepciones son: República Dominicana, El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua, Andorra, San Marino, Surinam, Malta, países con altos niveles de marginación.  En ese sentido, Amnistía Internacional señala que los abortos se practican con el mismo ritmo, independientemente de lo que dicten las leyes de cada país en torno a ellos.

En nuestro terruño.

En México la interrupción del embarazo es legal en todos los estados por violación o si pone en riesgo la vida de la madre. Tan solo en el Distrito Federal y en el estado de Oaxaca –que recientemente modificó su Código Penal- es legal.

Zacatecas, el PAN y la regresión

El pasado martes, los grupos parlamentarios del PAN y Movimiento Ciudadano presentaron iniciativa en torno a preservar la vida desde su concepción. El Diputado José Guadalupe Correa, subió a tribuna a leer la misma con la que se pretende adicionar los párrafos quinto y sexto del artículo 21 de la Constitución Política del Estado, agregándole un párrafo que diga: “persona es todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural”.

En ese tenor, y bajo esa dinámica quiere decir que con esa adición no se le cambiaría un ápice a la criminalización del aborto que está vigente en nuestro Código Penal desde 1986.  En dicho documento en su capítulo VIII, artículo,  311 especifica los castigos a los que se harán acreedoras las mujeres que recurran a la interrupción del embarazo. Señala que “quien voluntariamente procure un aborto o consienta en que otro la haga abortar, irá a prisión  de 4 meses a un año, siempre y cuando cumpla los siguientes requisitos (cito textual):

Que no tenga mala fama;

Que haya logrado ocultar su embarazo;

Que éste sea fruto de una unión ilegítima; y

Que el aborto se efectúe dentro de los primeros cinco meses de embarazo,

Si no los cumple, la pena a pugnar, será mayor. En el mismo Código Penal de nuestro estado la interrupción del embarazo no está castigada cuando se trata de aborto culposo (que la mujer embarazada haya tenido un accidente y éste le provoque aborto, por ejemplo), ni tampoco cuando la preñez es producto de una violación.

Niñas y jóvenes las más susceptibles

Si bien es cierto que urgen medidas de educación sexual en un estado donde las embarazadas son cada vez más jóvenes, también es cierto que no se pueden cerrar los ojos a la realidad, los abortos se están dando sin que ninguna de nuestras opiniones disuada a las practicantes.

Las estrategias de planificación familiar demuestran su fracaso ante la incidencia cada vez mayor  de embarazos en niñas y adolescentes. Una nota publicada recientemente en el periódico Imagen da cuenta de que los Servicios de Salud de Zacatecas (SSZ) actualmente tienen en sus registros  a 123 menores embarazadas cuyas edades van de 10  a 14 años de edad.

En el mes de junio, el secretario de Salud Gilberto Breña, informó que de los 17 mil embarazos que se presentan al año, 4 mil 69 corresponden a menores de 14 a 19 años de edad. Y ese sector de la población es más susceptible a recurrir a prácticas insalubres para interrumpir los embarazos.  Entonces bajo ese panorama, ¿no piensas querido lector, lectora que es justo que nos unamos a su lucha y si no, al menos que nos hagamos a un lado para que sólo las implicadas decidan?