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Fuerza Laboral por sector económico y por género (1 de 5)

Dra. en Economía Imelda Ortíz Medina/La Cueva del Lobo

 

La creciente participación económica de las mujeres y su inserción al ámbito laboral ha transformado radicalmente la estructura del mercado laboral en México. La tasa de participación de éstas en dicho mercado ha crecido, en los últimos años, más de 50% (De la Vega Gómez, 2012). Pedro Borda Hartmann (en Flores 2015) -director general de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos- asegura que México ha mejorado su desempeño en la incorporación de mujeres a la fuerza laboral, al pasar de 22% en 1990 a 40 en 2010 y 43.48 en el 2015.
Hoy en día las mujeres realizan actividades que medio siglo atrás, eras impensables para ellas y, porque no decirlo, prohibitivas. Son factores múltiples los que han influido en dicho proceso, tales como: el aumento del nivel escolar tanto de hombres como de mujeres que retrasa la fecundidad de las parejas y por tanto el número de hijos, permitiendo que más mujeres se incorporen a la fuerza laboral. Eso por un lado, por el otro, la mayor escolaridad conlleva a que las mujeres deseen desarrollarse profesionalmente antes que quedarse únicamente en casa cuidando a los hijos.
Otro aspecto, no menos importante que el anterior, son los avances tecnológicos que, por un lado han hecho el trabajo del hogar más rápido y menos pesado (lavadora, secadora, licuadora, horno de microondas, aspiradora, etc.). Por el otro, la tecnología permite que muchos trabajos de captura, de procesamiento de datos, de intercambio de información entre otros, puedan ser realizados desde la comodidad de la casa, permitiendo que las mujeres se desarrollen profesionalmente sin descuidar la crianza de sus hijos. E incluso, permiten que algunos hombres también prefieran trabajar desde la comodidad de su hogar.
Un aspecto más, son las migraciones internacionales y los éxodos rurales, es decir los flujos tanto de un país a otro país, entre regiones, como del campo a la ciudad. Dichas migraciones, por un lado, abaratan la mano de obra tanto femenina como masculina, esta situación incentiva a que la mujer, particularmente la profesionista, opte por trabajar fuera de casa, pues el costo de pagar a una tercera persona para que haga las labores domésticas e incluso se haga cargo del cuidado de los hijos es bajo. Incrementándose en este caso, tanto el empleo formal como el informal, ambos de gran impacto para la economía. Por el otro, la creciente emigración masculina por motivos de desempleo, deja solas y al cuidado de los hijos a muchas mujeres, lo que las obliga a salir a buscar trabajo fuera de casa, incorporándose, de esta forma, a la fuerza laboral.
Tampoco debemos dejar de lado el incremento del número de divorcios y de madres solteras, factores que también obligan a que muchas mujeres se incorporen al mercado laboral. Aunado a lo anterior, cabe mencionar que desde finales del siglo pasado se han realizado una serie de eventos internacionales que incentivan la participación activa de la mujer en la vida pública propiciando la promulgación de leyes que promueven la equidad entre hombres y mujeres.

Ho en día, para el caso de México, la participación de la mujer en la fuerza laboral es alrededor de 30 puntos porcentuales menos que la de los hombres, donde 4 de cada 5 forman parte de la fuerza laboral. En la siguiente se aprecia que solo en el sector terciario, es donde la proporción de hombres y mujeres tiende a ser igual. La brecha mayor la encontramos en el sector primario, por considerar a algunas de estas actividades propias para los hombres.

 

*Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Indicadores estratégicos (2015), http://www.inegi.org.mx