Luz Domínguez: un cambio de estrategia en su trayectoria

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Norma Galarza

 

 

De diputada de oposición a funcionaria del régimen.- Desde que la conocí, dejó claro que su diminuta estatura era inversamente proporcional a su ambición y prepotencia. Era 2011. María de la Luz Domínguez Campos “Lucita” -como permitía que le llamaran sus cercanos-, representante entonces del partido político Convergencia, ostentaba el papel de enemiga del PRI de Miguel Alonso. Se decía de izquierda y a pesar de eso, trataba con la punta del pie no solo a sus colaboradores, sino a personas del pueblo que iban a pedirle algún favor a su oficina temporal en el Congreso del Estado. Después de ese visible arranque en la vida política local por su activismo aguerrido contra el alonsismo, su otrora “némesis” la rescató del desempleo y le dio el cargo de Directora de Concertación Política en la Secretaría General de Gobierno. Hasta ahí quedó claro que la ex defensora de las causas de izquierda y principal frente contra el alonsismo en el trienio 2010-2012 de la LX legislatura, no era difícil de comprar.

Ser complaciente con el poder, su estrategia de supervivencia.- De ahí pal real, como se dice coloquialmente, empezó la bonanza y su escalada  en la vida pública del estado. Sin demeritar su amplia y respetable trayectoria académica, es evidente que entre la clase política de Zacatecas, se estila que es más loable tener amigos que empujen, a un currículo obeso. Ella lo entendió rápido y a esa velocidad de aprendizaje debió su ascenso a la titularidad de la Comisión de Derechos Humanos, donde con 23 votos a favor y uno en contra, la LXI legislatura de mayoría priista y aliados,  la colocó en el cargo que duraría del 25 de junio de 2016 al 25 de junio de 2019.  En junio de 2019 la LXII legislatura la reeligió nuevamente a la cabeza de los Derechos Humanos, pero su periodo expira el próximo 25 de junio de este año, por lo que ya explora nuevos horizontes. Luz Domínguez cumplió muy bien la consigna de no ser piedra en el zapato del poder, sus años de aguerrida defensora de las causas sociales quedaron muchos años atrás. Hoy, a través del silencio y la omisión del organismo que representa frente a los atropellos que cometen en el Ejecutivo,  busca obtener, como ha sido su ruta más rápida para escalar posiciones –los favores políticos-, la magistratura que está en juego en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Zacatecas. Lo bueno que la ombudsperson ya trae amarres con la nueva gobernanza. Todo sea por no dejar la dependencia crónica del erario. Vaya, vaya.

De salida

Nimiedades.- Que la Secretaria de Gobierno, Gabriela Pinedo,  no esté para mediar entre los conflictos –muy variados- que enfrenta la administración de su jefe, preocupa. Que sus alfiles la victimicen luego de que en medios de comunicación le dieron hasta con la cubeta por aparecer en redes sociales buscando un gatito, no se justifica. Su vida personal es respetable, eso no está en duda, sin embargo que se concentre en ese tipo de asuntos, la exhibe como una funcionaria ocupada en frivolidades mientras Zacatecas se incendia. ¿O no?

Ironía.- Dice David Monreal que en Zacatecas la trasparencia se ejerce por ley y por convicción y hasta hoy su gobierno no ha publicado nada de información en la Plataforma Nacional de Transparencia, respecto al último trimestre del 2021, los meses más importantes de su inicio de gestión. El 31 de enero vence el plazo para los sujetos obligados a hacer pública su información y de la nueva gobernanza poco se sabe. ¿No que mucha convicción?