Los derechos de las mujeres no se consultan, se garantizan

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Por Pilar Pino Acevedo

Este sábado 28 de septiembre en Zacatecas se realizó la marcha en conmemoración del Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, para exigir a la Legislatura local la legalización del aborto. En nuestro país alrededor de 450 mil mujeres recurren a la interrupción del embarazo de manera clandestina. Por ello, el que no esté legalizado y siga estando tipificado como delito no detiene esta práctica, sólo perjudica a las mujeres con menores ingresos.

El punto de reunión de la marcha fue la Unidad Académica de Ingeniería de la UAZ. Llegué a las 4:10 p.m., tuve la grata sorpresa de ver a un grupo de mujeres jóvenes preparar mantas, otras pañuelos verdes (la insignia de esta lucha) y otras organizando el acomodo del contingente. Al paso de los minutos fueron llegando más y más. Me sentí  orgullosa y conmovida ver a tantas jóvenes involucradas en la lucha para sean garantizados nuestros derechos.

Lo que más me llamó la atención fue la presencia de las fuerzas del orden público. Integrantes de la Guardia Nacional, Policía Estatal y Policía Municipal tenían la encomienda de vigilar y cuidar que el contingente de feministas no vandalalizara edificios públicos o tuvieran algún enfrentamiento con algún grupo Provida. 

Reflexioné: para el Estado es más importante cuidar de sus paredes que de las mujeres. Ojalá siempre estuvieran cuidándonos así, para evitar que niñas y adolescentes sean abusadas sexualmente, violentadas o privadas de su libertad cuando salen de sus casas para acudir a sus escuelas o trabajos.

“Aborto sí, aborto no. Eso lo decido yo”

Bajo esta consigna comenzamos la marcha conformada por un contingente de alrededor de 450 mujeres. El recorrido del bulevar Adolfo López Mateos a la altura de la Unidad Académica de Derecho, hasta frente el hospital del ISSSTE para subir rumbo al jardín de los niños héroes.

Lo maravilloso e inesperado fue el apoyo de la gente que circulaba del otro lado del bulevar, pasaban y pitaban como forma de apoyo, muchos eran hombres. Fue muy grato saber que en esta lucha tenemos más aliadxs. 

En nuestro país la estadística oficial nos dice que las muertes de mujeres por someterse a abortos clandestinos son de 80 a 90 casos al año. Eso sin contar la cifra negra, que triplicaría esta vergonzoso número.  Las mujeres más pobres y con menos estudios siempre son las más afectadas, desgraciadamente así es en el modo de producción capitalista.

 

“Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”

Llegamos al jardín de los niños héroes donde guardamos un minuto de silencio por Litzi Sarahí y por todas las niñas y mujeres que han sido desaparecidas o víctimas de feminicidio en nuestro Estado. Desde 2016 que fue tipificado, son más de 50 niñas y mujeres las víctimas de este delito en Zacatecas.

En silencio y levantando los brazos las recordamos, con un promesa tácita de seguir luchando para que se les haga justicia a ellas y sus familias. Para exigir al Estado garantice seguridad a todas las habitantes y no sea omiso ante los delitos cometidos contra mujeres y niñas, para no tener miedo de salir sin la certeza de que regresar sana y salva a casa.

“Aleeerta, aleeerta que tiemblen los machistas que  América Latina será toda feminista”

Bajamos por la calle González Ortega, muchas personas salían de sus negocios a ver la marcha, algunas apoyando la causa y otras observando con morbo. Escuche decir a una mujer fuera de un comercio “viejas locas que salen a gritar para poder asesinar a sus hijos”.

El aborto ya es reconocido por la Organización de las Naciones Unidas como un Derecho Humano. Son tantos y tan diversos los contextos en los que se requiere llevar a cabo esta práctica, que no podemos decir que sólo sea para niñas y mujeres que han sufrido violencia sexual. Lo cierto, es que nuestro país todas somos víctimas de la violencia estructural, por ello México es uno de los países más peligrosos para ser mujer o niña y ocupa el primer lugar en embarazo adolescente.

“Saquen sus rosarios de nuestros ovarios, saquen sus doctrinas de nuestras vaginas”

A un paso rápido (porque la mayoría del contigente era menor  de 25 años) bajamos sin ningún contratiempo hasta llegar frente a la Catedral, donde había un grupo de unxs 20 Provida engarzados de los brazos y rezando el rosario.

Les pregunté a unas compas si estaban rezando el rosario y me respondieron –Sí, les dijimos somos feministas, no somos Drácula-. No pude más que soltar la carcajada.  

Zacatecas ocupa el vergonzoso uno de los tres primeros lugares en embarazo adolescente y el índice de embarazos en niñas de 10 a 13 años ha incrementado, este últimos siempre está asociado a violencia y abuso sexual. Por  lo anterior, la legalización del aborto no debe ser abordado desde un punto de vista moral, sino, desde el enfoque de derechos y como un asunto de salud pública.

“Iglesia y Estado, asuntos separados”

Seguimos el recorrido de la marcha por toda la avenida Hidalgo, hasta llegar a la calle Fernando Villalpando. Sin mucha sorpresa observe a otro grupo de próvida engarzado de los brazos y nuevamente rezando el rosario. Entonces escuché una nueva consigna que empezamos a gritar todas  “no son próvida, son antiderechos”.

La legalización del aborto es un tema que garantiza los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, no es asesinar bebés. La maternidad debe ser deseada,  el proceso de gestación, alumbramiento y crianza no es nada fácil para las mujeres. Además, los niños y niñas tienen derecho a vivir en un entorno donde desarrollen una vida con amor y cuidados parentales, sin estar expuestos a malos tratos y violencias.

“Niñas, no madres”

Al llegar al Congreso del estado, se comenzó a leer los distintos posicionamientos de las colectivas que nos unimos a la marcha. El ambiente se llenó de energía femenina, con bailes  y la sensación de estar todas unidas en la lucha.

Para quienes estén en contra del aborto la mejor acción que pueden realizar es proporcionar información y facilitar el acceso a métodos anticonceptivos gratuitos, sin que las adolescentes sean estigmatizadas por solicitarlos y utilizarlos.

Además el aborto clandestino sólo genera enriquecimiento ilícito de los profesionales que lo practican.

Forzar a una niña a ser madre me parece un crimen mayor que el hecho de abortar, ya que se violentan sus derechos y es causa de desapego afectivo con los hijxs y es semilla para la violencia intrafamiliar.