Lo bueno, lo malo y los pendientes en el primer año de la 4T

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Pilar Pino Acevedo

El pasado primero de diciembre se cumplió un año de la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con ello se instauró lo que el mismo Presidente llamó la cuarta transformación de México (4T).

La 4T maneja un discurso humanista, apela a reducir la corrupción, el peculado, las brechas de desigualdad, combatir la pobreza, y en general el dignificar a sectores olvidados por los gobiernos de corte neoliberal como jóvenes y adultos mayores, y  con ello, regresar la democracia a las masas.

Lo bueno

La 4T tiene bien definido el panorama en el cuanto a geopolítica, un método de estudio de la política exterior para entender, explicar y predecir el comportamiento político internacional a través de variables geográficas. Retomando las teorías estructuralistas del desarrollo, implementa mecanismos  de recuperación de  sectores estratégicos (como el petrolero) y  con ello la redistribución del ingreso. No  obstante, al carecer  de una  reforma financiera de fondo,  será imposible que pueda impulsarse de manera exitosa.

Los sectores estratégicos de la economía que se están rescando son: a) el energético, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petroléos Mexicanos (PEMEX); b) Campo financiamiento desde abajo con el programa sembrando vida. 

A diferencia de los gobiernos anteriores, que se dedicaron a desacrediar a la CFE y a PEMEX para sacaquearlas –una verdad de perogrullo- y a precarizar el campo, lo que tuvo como consecuencia en nuestros bolsillos energía cara (electrica y derivados del petroleo); un campo poco competitivo, pérdida de la soberanía alimentaria, alimentos poco saludables por la utilización de transgénicos.

Entendiendo como sobería alimentaria el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

Al fortalecer sectores estretégicos se favorece la entrada de divisas a nuestro país, lo que se traduce en mayores ingresos para el gobierno en el corto plazo. Favorece que se implementen más y mejores políticas públicas para las metas de la 4T y crear las bases para un  estado de bienestar. La crítica a esta política, es que se está petrolizando las finanzas públicas, la entrada de divisas dependerá de los precios internacionales del petroleo que están ligados al mercado de valores.

Como  respuesta a esa crítica “la principal empresa en el mundo según Fortune Global medida en ganancias es Saudio Aremco, una empresa pública petrolera  de origen Saudí. Asimismo, las tres gigantes chinas GRID, SINOPEC y China Nacional, juntas generan 1 billon de dólares en ganancias netas en 2018, duplicando los ingresos por este concepto de Wallmart.

“Quién controla la energía manda, gana el estado o sector internacional”, expresó categoricamente Roberto Soto Esquivel, docente investigador de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo de la UAZ.

En este sentido Soto explicó al rescatar el sector energético, además de favorecer la entrada de divisas, se estabilizan lo precios de luz, gas y gasolina (beneficiando a la población), se frena la corrupción en la élites gubernamentales. Por su parte al rescatar el campo, sector que fue desmantelado desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se fomenta el mercado interno y se dignifica a los sectores sociales a los que va dirigido.

Los programas sociales que ayudan a dignificar a ciertos sectores sociales, los adultos mayores, jóvenes construyendo el futuro, sembrando vida –este es de vital importancia para la reconstrucción del poder adquisitivo de la población-, precios de garantía, reduciendo prácticas nocivas como el llamado coyotaje.

Otras de la acciones que han sido atinadas en el primer año de gobierno del AMLO han sido: frenar el huachicoleo, se pueden estabilizar las finanzas públicas; concentrar el gasto público en la Oficilia Mayor para que las compras se hagan de manera directa, lo que favorece el combate al dispendio o “robo” de recursos; el fortelecimiento de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ha servido para congelar recursos económicos a todo tipo de delincuentes.

Lo Negativo

No ha disminuido la violencia, aunque esta persiste desde varias años atrás, este es un tema de importancia para todas y todos. Pese que ha disminuido el maquillaje de cifras federales en cuento a desapariciones y homicidios dolosos. La violencia estructural es tan grave que ha alcanzado a niños y niñas, los más vulnerables de nuestra sociedad.

Los datos son espeluznantes, el día de ayer la Red de Derechos por la Infancia en México dio a conocer que durante 2019, en promedio diario, desaparecieron 4 niños y niñas, 3.6 fueron asesinados. Mientras que durante el año 35 mil fueron reclutados de manera forzada, además que incremento el feminicidio infantil.

Otra situación es el bajo crecimiento económico en términos del PIB; sin embargo, hay múltiples factores que inhiben su crecimiento:

  1. La inversión privada nacional se estancó porque se estuvo negociando los proyectos a realizar de forma diferente a otros años.

  2. Contexto internacional, dependemos del mercado estadounidense. Si la población de EUA no compra las exportaciones mexicanas la producción se estanca y el sector automotriz es un componente fundamental del PIB; entre otros.

Las asignaturas pendientes

Sin duda la más dolida es la falta de una estratégia de seguridad en el corto plazo, los Derechos Humanos de niños, niña y adolescentes que han sido vulnerados por la violencia estructural y el recorte de recursos públicos dirigidos a este sector.

Otras son una reforma fisca de fonda que favoresca la redistribución del ingreso y finalmente el rescate del sistema de pensiones, el cual es una bomba de tiempo y se verá afectado un amplio margen de la población.