Las infames declaraciones del Rector

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Andrés Vera


 

Por Andrés Vera Díaz

Un vergonzoso “nos deslindamos totalmente de la Estafa Maestra” fue la expresión sin sustento que dejó al actual rector de la UAZ en la palestra del perdón a los corruptos.

Sí, en verdad que el fraude fue operado desde secretarías federales, pero los recursos destinados al pago de proyectos fantasma pasaron por las arcas de la casa de estudios, máxima de la simulación y transparencia.

Contratos que hasta el propio rector de su puño y letra firmó con proveedoras de insumos que no demostraban giro específico y precisamente en el contexto de la estafa, no pueden dirimirse con una declaración en el marco del apretón financiero que sufre la UAZ precisamente por los malos manejos financieros.

Las universidades involucradas si con cajas chinas rector, puesto que al ser dependientes en su gran mayoría de recursos federales, tener órganos internos de control y Secretarías Administrativas, así como opacos, opaquísimos departamentos de proyectos estratégicos, es imperdonable que no se vigilara el cumplimiento de los contratos. Es decir, para que lo entienda rector, lo mando yo a la tienda, usted regresa sin nada y además se clava el cambio, ¿cree que le daría de nuevo dinero para un mandado?. Términos muy coloquiales es preciso referirle a Guzmán Fernández, quien no logra legitimar una expresión tan imberbe dentro de la comunidad universitaria de a pie.

Déjeme decirle que tengo una gran documentación comprobatoria de la Estafa entre los que se encuentran el exdirector de Contaduría, un dirigente de partido desaparecido y otros más que por cuestiones legales, no es posible en este momento dar a conocer para no violentar debidos procesos, pero cuando guste puedo presentárselos y en este caso, desmentir la paticipación de la UAZ como institución en un gran fraude. Y es que, la segunda parte de la declaración, “que se investigue a quienes estuvieron involucrados”  no exime de responsabilidad tácita a la casa de estudios, porque entonces, la omisión, la falta de capacidad de manejo financiero y la nula denuncia hace cómplices a quienes estuvieron y están al frente de la rectoría.

Recordemos que en enero de este año, un comunicado de prensa afirmando que el rector de la UAZ Antonio Guzmán solicitaba a la Federación una auditoría integral de la máxima casa de estudios fue enviado a los medios de comunicación, el texto con la clara intención de pretender que la universidad estaba dispuesta a mostrar sus manejos financieros, fue solamente un ardid publicitario en el marco de los recursos extraordinarios que requería para salvar el pago de aguinaldos y otras prestaciones.

La inestabilidad política de la UAZ propició que Guzmán acusara de rectitud a su propia administración con una vaga idea de puertas abiertas y transparencia, lo irónico es que la UAZ es un hoyo de opacidad evidente, la página de la misma no cuenta con datos actualizados ni siquiera en los rubros de erogaciones hay información precisa.

Con el más puro estilo de grilla barata, Guzmán busca emitir la impresión de que en su institución no hay nada que ocultar, pero documentación de sobrecostos, bonos y la Estafa Maestra que desde 2016 fue exhibida por este reportero, no ha tenido consecuencias directas. No hay denuncias al respecto ni un tono autocrítico para evidenciar desde la propia contraloría interna el desvío de recursos.

El simulado compromiso de que la UAZ está de puertas abiertas a la revisión fiscal no tiene sustento, porque de ser así, el rector ya hubiese trastocado intereses gremiales, pero ante la complicidad de la mayoría, todos guardan silencio, porque saben saldrán raspados y eso no es conveniente en la búsqueda y permanencia de los cotos de poder al interior, en los que a pesar de ser contrarios, se necesitan.

Ahora, se añade el indulto que realizara tras la nueva exhibida que realizara la Auditoria Superior de la Federación en relación a observaciones por el orden de los 1300 millones de pesos y que tendrían que ser reintegrados a la tesorería nacional, al exrector Silva Chairez. Según Guzmán, los conceptos observados por la dependencia federal son por el no pago a la seguridad social, la falta de entrega del ISR y los gastos de operación que realiza la universidad. “Entonces básicamente es en eso; por eso la cantidad tan grande, imagínate la de 2015, todo el subsidio está observado, todo el subsidio con las puras nóminas los solventas”, declaró a algunos medios. Sin embargo, a pesar de la opacidad y gasto discrecional no transparentado, no existe responsabilidad política directa al ex rector ni llamados enérgicos a que también se investigue de posibles anomalías a la administración pasada. Claro que lo evade, saldrían gastos exacerbados en viáticos y bonos emitidos a diestra y siniestra con la venia del jefe del despacho.

La institución, que gasta año tras año más de lo asignado (en términos de adelantos en las participaciones y rescates financieros), tiene un adeudo mayor a su propio presupuesto para 2019. En el año anterior, la máxima casa de estudios recibió poco más de mil 850 millones de pesos, sin embargo, sus pasivos ascienden a 2 mil millones, ahora se entiende todo.

El gremio predominante “Grupo Universidad”, culpa a la administración de Francisco Domínguez (quién por cierto no se ha jubilado y es tiempo completo en Odontología) del incremento de la deuda, pues en ésta, se determinó aumentar la presencia de la UAZ a costa de no pagar la seguridad social de los trabajadores y docentes.

 

“Se abrieron campus, se contrataron maestros sin que la federación los reconociera y mandara dinero para su salario”, argumentó Antonio Guzmán a finales del 2018. Pero, en esta administración sigue pasando lo mismo, y extraño, entonces, ¿de quién es la culpa pues?.

¿Cómo entonces sanear las finanzas bajo la dinámica de la tapadera política, de la insolvencia y el gasto opaco?. No rector, usted no se ampare en la autonomía ni en la productividad académica. ¿Usted le daría dinero a mano llenas a un hijo que malgasta su salario por que simplemente sacó un 7 en la boleta?. Si a declaraciones burdas, déjeme ilustrarlo coloquialmente.