La prohibición contra los plásticos y la urgencia de involucrar a las grandes empresas

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Norma Galarza

Por Norma Galarza

La lucha que han emprendido los gobiernos en contra de la contaminación por plásticos, tiene una característica similar en todos los países del planeta: pretenden atacar el consumo y no la producción.

Esto viene a propósito porque el día de ayer el diputado Javier Calzada presentó ante la LXIII legislatura la iniciativa que busca prohibir el uso y expedición de  bolsas de plástico y popotes.

 La propuesta del legislador es novedosa en el sentido que incluye la aplicación de sanciones económicas a quienes omitan la disposición.  Pero tiene la misma debilidad que las emitidas por las otras 17 entidades federativas del país que han legislado en esa materia.

Y es que desincentivar el consumo de esos productos es una estrategia que lleva más tiempo mientras la producción de esos insumos plásticos dañinos, no solo a la salud sino al ambiente continúa.

La solución en boga y privilegiada en últimas fechas por los hacedores y modificadores de las leyes de nuestro país, terminará siendo un curita para el problema real que se acrecienta ante la apatía de las autoridades por tomar en serio la lucha de conservar al planeta.

Y es que, por algo organizaciones como la internacional Oxfam, señalan que ya es tiempo de involucrar a las grandes empresas transnacionales en la responsabilidad de conservar nuestro hábitat común.

Ya que,  a la par que se insiste en poner curitas a grandes heridas, empresas como Coca Cola & Company,  PepsiCo, Nestlé, Procter&Gamble, Danone, Unilever, entre otras, siguen emitiendo desechos plásticos de forma inmisericorde y con total impunidad. Dichas empresas en México siguen a la cabeza en la lista de los consorcios  con nulo compromiso ambiental, no obstante siguen pavimentando el planeta con sus desechos.

No se duda de las buenas intenciones como esta,  en la que desde los congresos locales se hace hincapié en que “se prohíba, de manera explícita y con la claridad a que nos obliga el mandato constitucional, la expedición gratuita u onerosa de bolsas de plástico, popotes y empaques de unicel en los comercios”, como lo enuncia el Diputado Calzada Vázquez, pero hay que empezar a pisar otros callos.

  Si bien es cierto que iniciativas como esta  funcionarán a  largo plazo con disminución de la oferta como consecuencia de la contracción de la demanda,  las soluciones a este problema ya son urgentes.

Por eso es importante que se involucre a los grandes consorcios en la pelea por conservar lo que queda del planeta. Urge que los gobiernos tomen medidas para obligar a las empresas a reciclar.

Se puede volver al pasado, en este caso es necesario. Por ejemplo recordemos, antes de la llegada del plástico, las empresas refresqueras reutilizaban las botellas de vidrio y los consumidores nos resignábamos a cargar con nuestras botellas para cambiarlas por una llena.

En el tema del reciclaje hace meses la empresa Unilever, promovió la campaña de regresar las botellas de plástico de uno de sus productos más vendidos pero solo fue puesto en marcha en Argentina.

En México hace falta que el tema del cuidado ambiental sea tomado en serio por los gobiernos, por desgracia para nosotros, el reciclar y parar la producción de derivados plásticos, ya no es una moda, de ello depende nuestra subsistencia.

Ojalá se empiece a legislar para incluir a las empresas trasnacionales en la responsabilidad de cuidar el entorno.

Es cierto, que para lograrlo, se tendrán que pisar callos de los dueños del dinero y las iniciativas serán todo, menos populares por el gran poder que ha acumulado este sector minoritario.  ¿Quién tendrá el valor?