La ingobernabilidad en la LXIII Legislatura

Derechos Humanos y Estado de Bienestar (parte 2 de 3)
05/04/2019
Zacatecas, listo para recibir el Premio de Mejor Ciudad Colonial de México
08/04/2019

Norma Galarza


 

Por Andrés Vera Díaz

La actual Legislatura es una de las más opacas por lo menos en las últimas cuatro, a pesar de que 13 de sus integrantes se dicen ser parte de una transformación, la realidad es que han sido los principales promoventes de la reasignación de recursos de forma amañada y ventajosa.

Arengando que las llamadas herramientas legislativas pasaran a los capítulos mil y tres mil, es decir, salarios y servicios generales, en los que podrían contratar “asesores” con salarios discrecionales y aumento para viáticos y gastos de gestión, los de “izquierda” se han encargado de promover la voracidad para la obtención de recursos del erario público.

Ahora, tras la exhibición de que pretenden adjudicarse violentando la propia constitución en lo referente al dinero etiquetado para la elaboración de convenios publicitarios, bajo el argumento de que “hay diputados que no lucen y prefieren hacer sus acuerdos de forma personal”, la Legislatura quiere meterse en un embrollo fiscal y potestativo. Sin reglas de operación que deberían ser proveídas desde la Comisión de Planeación y Finanzas que preside Edgar Viramontes, y que como responsable del manejo financiero del Poder debería poner en consideración a la de Régimen Interno y Concertación Política su aplicabilidad, han postergado el tema porque de antemano sabemos las viejas mañas que se realizan cada 3 años, cuando no se erogan recursos etiquetados bajo una planeación e lo largo de un año de ejercicio fiscal, el restante de los meses que no se aplicaron, se los reparten entre los 30 diputados (y muy pocos son los que se niegan a recibirlo).

Aunque el grupo de los 13 (de condicionamiento monrealista) emitiera un posicionamiento acerca de que están en contra de la asignación personal del dinero para convenios, la realidad es que fue el propio coordinador de Morena, Jesús Padilla, en contubernio con el del PRI, Luis Esparza, los autores intelectuales de dicha pretensión. Vayan en algo se ponen de acuerdo.

A ya casi 7 meses de la puesta en marcha del actual pleno, muchas dudas existen sobre el manejo de los recursos, y eso a pesar de que se afirmara que habría transparencia total voluntaria, pero no se ha llevado a cabo. Versiones encontradas de que sí pero no, están recibiendo el recurso de capítulos mil y tres mil surgen entre los pasillos del Congreso. Ni siquiera el presidente de la Comisión de Transparencia, Omar Carrera, quien el año pasado afirmara de forma tácita que los diputados se reasignarían 608 mil pesos del presupuesto del 2018, ha dado muestra de congruencia y muestre en que se gastó el recurso.

Tampoco desde la de Vigilancia que encabeza el panista Pedro Martínez ha emitido posicionamiento como tal ni a título personal.

Una gran cantidad de pendientes de primera importancia se dejan al tiempo como forma de presión política, no solamente los anteriores, sino por ejemplo la elección del nuevo comisionado del IZAI está en puerta semiabierta, dejando al Instituto también en un embrollo de equidad al momento de emitir resoluciones sobre solicitudes y quejas de información en transparencia. ¿Qué hacen entonces los órganos internos del Congreso?. ¿Qué temas tratan en la CRIyCP?. Cuando revisamos lss órdenes del día de cada sesión, la mayoría de los temas son exhortos, puntos de acuerdo y llamadas a misa. En lo referente a la estricta labor legislativa, algunos se remiten a incentivar sesiones abiertas en municipios sin estudio conciso sobre el gasto que representaría. ¿Pues no que hay austeridad?. Si hasta 2 meses y medio tuvieron que pasar para nombrar a un nuevo encargado de Comunicación Social y sin consenso generalizado, fue en la de Régimen Interno donde se tomó la decisión y solamente se extendió el aviso al resto de la Cámara.

Entonces, ¿qué están haciendo los diputad@s en esta Legislatura?. Dejar pasar el tiempo a costa de jugosos salarios, que por cierto, de las entidades más pobres del país sus ingresos son de los más altos. ¿Representantes populares?. A menos que la definición se acote  a gremios familiares y de corrientes internas en partidos, porque de forma extensiva no está pasando