La Desigualdad en México y los “espejismos” de progreso

Raúl Estrada Day ¿Corrupción? ¿Conflicto de Interés?
29/06/2015
Raúl Estrada Day… ¿rumores?
06/07/2015

Por Norma Galarza Flores/Cueva del Lobo

Artículo Especial

Luego de que la organización OXFAM México (Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre, fundado en Gran Bretaña en 1942) sacara a la luz el informe sobre la Desigualdad Extrema en México, una investigación del economista mexicano Gerardo Esquivel, dónde se aborda la escandalosa concentración del poder político y económico en unas cuantas manos, es necesario preguntarse ¿Cuáles han sido algunos de los mecanismos a través de los cuales las políticas económicas de nuestro país han permitido que en el mismo territorio vivan los 4 mexicanos más ricos del mundo entre la miseria del 53.3 por ciento de la población?

Compadrazgos políticos los generadores de la concentración de la riqueza

El modelo neoliberal acentuado con más fuerza en la década de los ochentas y que reemplaza al modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), es una de las causas principales de que actualmente en nuestro país impere la desigualdad. Este modelo que empieza a implementarse con fuerza  en  sexenio de Carlos Salinas de Gortari y a partir de ahí los sucesores de éste, incluidos los dos presidentes que forman parte la breve historia de alternancia,  remarcaron la tendencia entreguista de los bienes de la nación. Este modelo que se caracteriza, entre otras cosas por la marcada tendencia a favorecer el libre mercado ha visto su auge con el actual gobierno de Enrique Peña Nieto.

descarga (7)

 

Los mexicanos más ricos del mundo, amigos del poder

Las fortunas de los mexicanos más ricos del mundo no han surgido en la mayoría de los casos, por el talento empresarial asombroso de sus poseedores sino por “oportunidades” políticas. Para ilustrar esta afirmación veamos por ejemplo el rumbo que ha tomado la otrora empresa estatal  Telmex, cuyo dueño, Carlos Slim, es hoy, el hombre más rico del mundo con más de 60 mil millones de dólares en su haber.

No es ocioso afirmar que las fortunas de los 16 hombres más ricos de México, que se ubican de acuerdo a Forbes entre los más ricos del mundo, se han logrado gracias al oportunismo político. La riqueza se ha concentrado en los hombres que cercanos al poder, han aprovechado amiguismos para evadir impuestos o para obtener ingresos del erario so pretexto de “apoyo empresarial”, lo que además ha impedido un desarrollo sano de la libre competencia generando monopolios indestructibles como el de las telecomunicaciones.

Tratado de Libre Comercio

Sin patriotismos rancios, otro de los factores que han contribuido a que se acentúe la desigualdad es sin duda el TLC, tratado firmado por Carlos Salinas de Gortari en 1992 y que demostró rápidamente ser un fracaso a la hora de generar la riqueza prometida por el entonces presidente. Hoy,  las pequeñas y medianas industrias de nuestro país,  padecen un bombardeo masivo de productos con los que, por los costos de  producción y los precios de venta, es imposible competir, lo que ha llevado a múltiples empresas familiares a la irremediable quiebra.

Hoy, incluso nuestro sistema agrícola que por lo menos antes de este acuerdo comercial cubría las necesidades de alimento de los mexicanos, se encuentra al borde del colapso. Si bien es cierto que empresas como CEMEX, MASECA, entre otras,  han logrado posicionarse en buen lugar en el mercado extranjero, la mayoría de las empresas mexicanas han quebrado, lo que ha generado pérdida de empleos y por ende mayor desigualdad social.

El  ofensivo salario mínimo

El salario mínimo que se fija por decreto, es hoy una de las causas del nulo avance económico de nuestro país, pese al pretexto infundado del gordito del Banco de México Agustín Carstens de que, un incremento al salario sería un factor desestabilizador de la economía. Hoy, a pesar de que las horas trabajadas por mexicano es de 2 mil 237 horas trabajadas por año, siendo el primer lugar de entre 37 países de la OCDE y lo más grave es que esa cifra no impacta en el ingreso. El bajo salario que permite apenas una raquítica subsistencia, evita que una reactivación de la economía a través del consumo.

Un panorama poco alentador para México.

Hoy más de la mitad de los  mexicanos pululan en la miseria ante un gobierno acostumbrado a combatirla a base de despensas y dádivas, en lugar de generar empleos bien remunerados. El neoliberalismo impuesto desde las altas esferas de poder cobra facturas y las reformas estructurales por más que se quieran ver con buenos ojos no son más que otro TLC, que acentuarán aún más la desigualdad aún con su promoción exhaustiva en todos los medios como la panacea que hará “mover a México”. Otra vez, como en tiempos de la conquista, los mexicanos seguimos siendo timados y despojados de las riquezas de esta tierra a cambio de “espejitos” o mejor dicho “espejismos” de progreso.