La crisis que se avecina por Covid-19

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Pilar Pino Acevedo

La pandemia del Coronavirus ha puesto en jaque a todos los países sobre todo a aquellos con políticas en las que los sistemas de salud no son públicos.  España e Italia ya lo están viviendo al tener los sistemas de salud colapsados, ahora el personal médico debe decidir quién vive o muere. La emergencia sanitaria ha puesto en evidencia la incapacidad de los estados-nación  para hacerle frente en materia sanitaria y económica.

Por desgracia, el Coronavirus llego para quedarse, aún no podemos conocer con certeza las consecuencias que traerá esta pandemia a la economía mexicana. El Covid-19 ha sido subestimado, desde el punto de vista sanitario y económico, en China, Italia y España; esperemos que no sea el caso mexicano. El daño económico, político-social y de gobernabilidad está en función del tiempo que dure la crisis sanitaria, es decir, entre menor sea la duración, menores los estragos que causará y en menor tiempo se recuperará la economía.

El panorama no luce alentador para nuestro pais, las calificadoras de riesgo J.P. Morgan y Standars and Poors, no dan predicciones optimistas.  La primera, prevé una contracción de 7% del PIB, y la segunda, degrado un escalón la deuda mexicana. Lo anterior, tal vez no le importe a la 4T, pero si impacta al generar presión en el mercado de capitales y las finanzas públicas.

Lo anterior, sumado a la caída de los precios del petróleo y de las bolsas de valores han depreciado el peso mexicano, que se ubica en la barrera de los 24 pesos por dólar. Su valor estaba apuntalado en la compra por inversionistas de bonos del gobierno, con la caída del valor de la mezcla mexicana este se desplomó, ahora habrá que ver los efectos que esto traerá en la tasa de interés y cómo afecta directamente en nuestros bolsillos.

En estos momentos la oferta, es decir lo que venden  las empresas , comienza a dar evidencias de detención de las cadenas productivas además de una contracción de la demanda por la caída del consumo. Por ello, muchos analistas predicen una recesión económica de gran magnitud y de la cual no podemos conocer su duración. Tenemos la experiencia de 2009, con la emergencia sanitaria por la influenza, la caída del PIB fue de un 6 por ciento.

Otra parte donde se evidencian los resultados nocivos de la pandemia,  es en el mercado informal, miles de personas viven y sobreviven de éste. Población aún más vulnerable porque no pueden quedarse en casa y evitar el contagio.

Las medidas contracíclicas 

El Estado es el único con la capacidad de paliar los efectos de esta crisis, de hacer caso al pensamiento ortodoxo y dejar en manos del mercado tendría efectos devastadores en todas las economías del mundo. 

Lo que es claro es que primero hay que salir de la crisis de salud lo antes posible para, luego, reactivar la economía. Dirigiendo recursos crecientes para el sector salud y así incrementar la capacidad de atención para el momento más alto de la curva de infectados. 

El Estado debe proporcionar paquetes de transferencias económicas, las preguntas claves son, donde colocarlos y a quienes dirigirlos para reactivar la economía y conservar un piso mínimo de bienestar en la población para quienes caerán en pobreza y pobreza alimentaria por esta contingencia.

 Se debe optimizar la acción gubernamental, pues, se verá frenado por las restricciones presupuestales. Se deben buscar mecanismos para que empresas y familias no pasen de problemas de liquidez a problemas de solvencia, es decir, de bancarrota. Como suspensión de declaraciones anuales, devolución de impuestos, etcétera. Sin duda se vienen grandes retos para la economía mexicana ¿La 4T tendrá la capacidad para enfrentarlos?