La carrera por el 2021 que ya pelea Morena

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Norma Galarza

 

Desde que Morena apareció en las boletas electorales la pugna entre monrealistas e históricos no ha tenido tregua. Antes, en 2016, se intentaba a toda costa ocultar que el partido había nacido fracturado, los tiempos han cambiado.

Y no pinta bien el panorama. A pocas semanas de la elección para cambiar la dirigencia estatal, no se espera que el añejo pleito culmine, al contrario de cara a la definición de quién será el personaje que encabece a “La esperanza de México” en Zacatecas, se espera que arrecie.

El colmo es que a estas alturas, la ambición, siga llevando la batuta sin mediar la razón. Ambos grupos quieren el puesto porque saben que será definitorio para la elección del candidato o candidata a la gubernatura en el 2021.

Para nadie es un secreto que la posible llegada de Catalina Monreal a la Dirigencia estatal  se pensó con el objetivo claro de plancharle el terreno a su tío David  como futuro candidato de Morena a gobernador.

De lograrlo, el partido de Amlo en el pecado llevará la penitencia.  Si llega la hija del Senador Ricardo a la dirigencia, significará el desplazamiento total del grupo de fundadores históricos que se autodefinen como cercanos a los ideales que proclama López Obrador.

¿Qué podría venir si se diseña ese escenario? Que el instituto político que logró seducir  a 30 millones de mexicanos con la promesa de que era diferente a los partidos políticos tradicionales, termine siendo solo un coto de poder familiar en el Estado.

El reciente audio que exhibe a una joven realizando proselitismo entre los militantes del Movimiento a favor de “Caty” Monreal,  empantana de nueva cuenta al partido en una suerte de dimes y diretes que le pintan un ambiente ríspido de cara al cambio de dirigencia que será en noviembre próximo.

En torno a eso, asombra la buena suerte de “El Oso” a quien las estrategias proselitistas de sus oponentes hasta le tocan la puerta. A  la par ese hecho, provoca la sospecha por parte de los monrealistas de que todo fue un montaje y  se promueve en medios de comunicación y redes sociales como tal, en aras de calmar las aguas contra la aspirante que carga con el apellido.

Por mi parte hay cosas que cuadran. Por ejemplo, los políticos están acostumbrados a vivir de forma ostentosa  y lógicamente nadie pudo imaginar que encontrarían a Medina Lizalde en una de las colonias más populares de la capital.

El monrealismo no salen tan bien librado, y ya que como dice el refrán, “cría fama y échate a dormir”,  la familia se distingue por tener callo en las prácticas que no son bien vistas en la Cuarta Transformación, como la coacción electoral a cambio de dádivas o promesas. De eso han dado cátedra, como lo muestran los audios tomados en otros municipios que exhiben a servidores de la nación trabajando ya por el proyecto de el Coordinador de Ganadería

Luce complicado el escenario para Morena, se esperan rupturas, guerra sucia, y golpeteo mediático y lo más patético es que, lo que están peleando es apenas la Dirigencia estatal; no los quiero ver a la hora de asignar candidaturas.

Y de todo esto ¿sabe quién pierde más? Los ciudadanos que votaron en 2018 con la esperanza de que la clase política que llegaba no le iba a brindar ese tipo de espectáculos denigrantes. Lo peor es que ante este escenario lo que se vislumbra, es que a Zacatecas le tocará ser el ring de una guerra cuyo objetivo no es sentar las bases de una democracia saludable y participativa, sino de una franquicia de familia,  lo que empezará a cavar la tumba del partido que en retórica, aspiraba a ser diferente.