Instituciones rebasadas y vacíos de poder

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Por Norma Galarza

Instituciones rebasadas.- Carlos Elizondo Mayer-Serra, en el libro Por eso estamos como estamos (RHMX, 2011), analizó en uno de sus apartados, una de las causas del nulo crecimiento económico mexicano frente a Estados Unidos. Y ejemplifica con una postal -que fácilmente se puede consultar en las fotos vía satélite del google maps-, que exhibe las diferencias abismales entre Ciudad Juárez y el Paso, Texas. De aquel lado, el campo luce más verde, las casas más ordenadas, las calles más limpias y los niveles de criminalidad son nulos comparados con Ciudad Juárez, su sanguinaria vecina.

Un México impune.- Ante este fenómeno, Elizondo Mayer, señala, que esa diferencia tiene que ver con el respeto a las instituciones. Mientras en el vecino del norte, las instituciones se respaldan en la certeza de que si se comete una falta, el responsable pagará por ello; de este lado ocurre todo lo contrario, los infractores de la ley se mueven al amparo de una escandalosa impunidad. Es decir, lejos de defender argumentos facilones como el de Enrique Peña Nieto, de que la corrupción -una de las taras que más afectan a México- es cultural, el académico se ampara en el estudio social de que nuestros problemas tienen más que ver con que cualquiera puede romper las reglas sin que haya castigo, generando implicaciones negativas en el crecimiento económico, en la generación de empleos, en la generación de bienestar social en su conjunto.

Debilidad institucional en Zacatecas. Sin ir tan lejos, nuestro estado es una muestra palpable de irrespeto a las instituciones. La debilidad institucional es una piedra amarrada al cuello del gobierno que amenaza con hundirlo y que si bien es cierto, no es exclusiva de ésta administración, es evidente que no hay estrategia contra ella. La ilegalidad en nuestro estado sigue siendo sistemática y jerarquizada  -desde arriba hacia abajo-, prueba de ello es el flagrante respaldo a la corrupción de funcionarios públicos heredados del alonsismo pero, algunos refrendados en el quinquenio. Esa falta de respeto institucional es la misma que ha solapado la ingobernabilidad en la que viven los municipios donde el poder lo portan los cárteles del crimen organizado mientras las corporaciones policiacas se hacen de la vista gorda

¿Quién manda aquí?- A 5 meses de la toma de protesta como gobernador a Alejandro Tello,  no hay la percepción de un liderazgo claro. La evidencia más reciente de que existen  vacios de poder, fue el pasado fin de semana cuando fuerzas policiales golpearon a simpatizantes de Antorcha Campesina durante una marcha pacífica. El saldo de ese evento que arrojó a varios lesionados, también golpeó al mandatario, al trascender que la que dio la orden, de usar la fuerza pública, fue la Secretaria General, Gilda Fabiola Torres. Ese hecho exhibió además, la propensión del gobierno “diferente” al uso del garrote a la menor provocación y una falta alarmante de oficio político. ¿Dónde quedó la máxima de campaña del gobernador de “apertura al diálogo”?

Sin oficio político.- Y es que, si la política es el arte de la negociación, de acuerdo a Tzvetan Todorov (Bulgaria, 1939), Alejandro Tello, no tiene que presumir que no es político, porque se le nota a leguas. La falta de oficio político que tanto enorgullece al mandatario, es, paradójicamente, una de sus desventajas. Sin duda, es peligrosa para cualquier administración, la falta de capacidad negociadora. Es importante que Alejandro Tello deje esa tibieza y aunque se presuma “no político”, asuma la responsabilidad que aceptó y por la que no solo el cobra, sino tambien su mujer y varios de sus amigos. El Gobernador debe tener en cuenta que ceder el poder es no saber hacer política y esa práctica, no solo es contraproducente para él,  sino también para Zacatecas.