Humanidad apática ante la destrucción y la guerra

Víctor Rentería, fascista.
13/11/2015
Miguel Torres el candidato que podría garantizar el triunfo de la alianza PRD-PAN
18/11/2015

“Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”.
Mahatma Gandhi

Ante los hechos de violencia alrededor del mundo que ponen de manifiesto la urgencia de las grandes potencias capitalistas por crear un nuevo orden mundial, la humanidad de todo el orbe permanece glacial, sumida en la locura y el consumismo como si lo que estuviera en juego no fuera nuestra supervivencia en el planeta. La destrucción de los recursos naturales y guerras focalizadas que amenazan con volverse mundiales, son el resultado de la ambición desmedida de países imperialistas, amparadas en el individualismo que nos caracteriza y que es tara, que apunta a exterminarnos.
Todo este lastre en Siria tiene su origen en los intereses geopolíticos de las grandes potencias, en la necesidad pujante de controlar una de las reservas petroleras más grandes del mundo. Un país dominado por disidencias políticas era terreno fácil para que, de acuerdo al premio nobel de la paz y exagente del servicio de inteligencia rusa, Daniel Estulin, Estados Unidos y sus socios de la OTAN armaran y financiaran grupos extremistas como ISIS a los que se les atributen los atentados que cobraron la vida de 129 personas en Paris. Una guerra geopolítica que les conviene mantener viva a varias potencias por lo que en “respuesta” a los ataques del pasado viernes, Francia en coordinación con Estados Unidos ha lanzado el pasado fin de semana el “ataque más feroz” de los que ya se venían registrando en contra de Siria, cerca de  Raqqa, dónde se ubican uno de los bastiones de ISIS, pero también cientos de personas inocentes.
Así, las economías hegemónicas aplican la vieja ley del Talión cuando lo que urge es la paz, pero no olvidemos que esa es una guerra estratégica. Ante este panorama tan desalentador, no se puede tomar partido porque a pesar de la grave tendencia auspiciada por los grandes medios de comunicación y las redes sociales a hacerlo, no conviene polarizarnos, porque sin duda el derramamiento de sangre inocente debería ser igual de indignante sin importar de dónde venga la víctima.
Nos enfrentamos a una guerra que amenaza volverse global y que se alimenta de nuestra apatía y crece ante nuestra costumbre de olvidar todo y concentrarnos en el escándalo de moda. Esa apatía nos está matando. El Leonardo Da Vinci, solía decir que, “aquel que no castiga la maldad, ordena que se haga”, y así estamos los humanos ordenando que se cometan crímenes horribles contra hombres, mujeres y niños, porque simplemente no nos importa.
Hemos olvidado que lo único que vale la pena es la vida. Los humanos no evolucionamos intelectualmente, dice una definición, que Inteligencia es la capacidad para buscar los mecanismos que garanticen nuestra supervivencia, y dado los hechos, buscamos afanosamente nuestro exterminio, sin duda, bajo esa tesis, no somos inteligentes o simplemente nos volvimos locos.
Hoy el mundo está gobernado por el individualismo voraz, es imposible concebir que una minoría enloquecida nos tenga sumidos en el marasmo, el conformismo y la apatía, mientras su apetito de poder, destruye ante nuestros ojos y nuestras manos impávidas, la tierra que compartimos…