Haz Patria, sal a votar.

Felipe Calderón y la amnesia
30/05/2016
Mi único jefe es el pueblo: Lolo Hernández
02/06/2016

Por Norma Galarza

 

Por fin, después de dos tortuosos meses, el infierno de las campañas electorales, en las que, para variar, la atención de la gente se centró en las descalificaciones y las acusaciones, llega  a su fin. ¿El sabor de boca de nos deja a varios? Que las cosas no van a cambiar hasta que realmente seamos una sociedad que se involucre, que salga a votar y que elija a sus representantes por las acciones que los anteceden y por la capacidad de éstos de formular acciones de llegar al gobierno apegadas con la realidad de nuestro Estado, no por la capacidad de sus equipos de campaña para armar guerras sucias.

Lo más lamentable de este proceso electoral es que no hemos aprendido nada. Seguimos siendo engañados y cómplices del engaño. Qué razón tenía Mark Twain cuando decía que “Es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada”. No hay fórmulas mágicas para sacarnos del atraso, aunque los  candidatos disfrazados de “merlines”, quieran hacernos creer que ellos tienen la solución. No hemos aprendido que esa “zona de confort” en la que convenencieramente, nos han hecho creer que debemos estar, no es más que una de sus armas para que sigamos pasivos.

Ayer escuchaba al corrupto histórico y miembro del viejo PRI, Emilio Gamboa Patrón, en Villa de Cos, cuando hablaba sobre que habría que hacer trabajo conjunto entre diputados de su partido para gestionar más recursos, para “ayudar” a Zacatecas. Siempre me ha molestado el concepto “ayudar” y más por la boca de donde viene. ¿Quiere decir, que aparte de que hacemos millonaria a la clase política, ellos nos ven como sus limosneros? ¿Qué tanto hemos contribuido para que tengan ese concepto de nosotros?

Algo no está bien y el problema es que seguimos culpando a otros. No se puede hablar de democracia en un estado donde las decisiones trascendentales se las dejamos a poco más de la mitad de los ciudadanos en edad y condiciones de emitir un sufragio. Es  alarmante que de acuerdo al IEEZ, de 1 millón 109 mil 550 personas en edad de votar adscritas en la lista nominal, en 2013, solo 647 mil 477 hayan salido a participar en esas elecciones. Es cierto que hay una decepción generalizada en personajes y partidos políticos pero la apatía es la peor medida que debe tomar un pueblo.

Si eres de los que piensan que tu voto no sirve para nada, debes saber que  no acudir a las urnas es aún más perjudicial. Porque te borra del mapa, te invisibiliza, ve y vota por quien quieras, demuestra tu rechazo a la clase política ejerciendo el único derecho legal por el que puedes sacar tu indignación. Es fácil, se hace en unos segundos y no duele…