Flota la corrupción de la gestión de Roberto Luévano como alcalde de Guadalupe

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▪Magia tricolor, Roberto Luévano no dio cuenta del destino de más de 6 millones de pesos
▪¿Y la ASE, se hace?
                                           

  ¿Aún hay vagos destellos de civilidad en este matadero salvaje que alguna vez fue la humanidad?
                                                                                                          Monsieur Gustav en Gran Hotel Budapest

Por Norma Galarza

Habráse visto tanto descaro, diría mi abuelita.- Ahora resulta que en términos de transparencia y rendición de cuentas al actual Dirigente Estatal del PRI, Roberto Luévano, le cuelga una colota más grande que la de cualquier cretácico Tiranosaurio Rex. Y es que, desde la Secretaría de la Función Pública que administra Paula Rey, nos hicieron llegar documentos que no solo exhiben al ex alcalde que haría todo en “Grande”, sino también la tendencia a ¿simular acaso? (vaya usted a saber) de la Auditoría Superior del Estado (ASE), que dirige Raúl Brito Berumen.

Decreto 581, dos años en la congeladora.- Y es que, resulta que de acuerdo al decreto 581 aprobado por la pasada Legislatura y publicado en el Periódico Oficial del 29 de junio de 2016, la ASE debía obligar a Roberto Luévano, a la Síndica Natalia Daniela del Muro, a la ex tesorera Ana María Ávila Campos y a Francisco Javier Collazo, delegado de Tacoaleche, a sustentar con documentos válidos y probatorios el destino de 6 millones 826 mil 142 pesos del ejercicio 2014 ( cuyo número de expediente es: ASE-PO-16-2014-017/2015), que, sin embargo, para variar,  esa “nimia” cantidad es solo la punta del iceberg.

ASF a punto de exigir cuentas.- A pesar que a Brito ya le pisa los talones la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que es éstos días estará exigiendo cuentas, la treta del auditor de procrastinar el fincamiento de responsabilidades resarcitorias que le mandó la LXI Legislatura, invita a pensar en pactos de alto rango para maquillar las cifras a favor de Luévano en pro de otorgarle impunidad. Y es que, el desfalco millonario perpetrado contra Guadalupe, no es un asunto que se pueda esconder debajo de la alfombra, ya que nuestro orgulloso representante tricolor, se despachó con la cuchara grande en varios rubros que debieron beneficiar a los guadalupenses. Rubros que van desde programas sociales, pago a integrantes de la fuerza aérea favorecidos por el ex alcalde, obras inconclusas y cobradas, ayudas que no le llegaron a la gente, hasta incumplimiento de disposiciones federales en materia fiscal. ¡Saqueo en Grande! Ni más ni menos.

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¿ASE o ACE? ¿Más blanco no se puede?- Lo que que más aterra, sin duda, es que, como dice el comercial del popular detergente  el quehacer de la ASE parece ser la de blanquear transas al por mayor. Y en esta ocasión la actitud omisa del Auditor Brito, abre muchas brechas para justificar, como dijo Vicente Fox, nuestro “sospechosismo”. ¿Acaso la omisión en la que cayó la ASE, se debe a que purifica el alma del señor Luévano para que, sin contratiempos siga ascendiendo en su carrera política? ¿Y Enrique Guadalupe? ¿Cómo queda el alcalde, que es muy probable que quiera la reeleccion? ¿Qué actitud tomará contra el Dirigente de su partido? ¿Se hará de la vista gorda? Y por último ¿Qué pasó con aquello de que la Contraloría observa, vigila y protege? ¿Qué explicación tiene de esto Carlos Salmón? Más preguntas que respuestas.