Feminicidios, el abandono de la 4T a las mexicanas

Embajador de EEUU visita Zacatecas
12/11/2020
Regresar al confinamiento sería catastrófico: ATC
13/11/2020

Pilar Pino Acevedo

El pasado 8 de noviembre encontraron en un fraccionamiento de Cancún, Quintana Roo, los restos de la joven de 20 años Bianca Alejandrina “Alexis” dentro de bolsas de plástico. Este feminicidio consternó a los habitantes de aquel   estado, por su grado de saña y crueldad. En protesta por tan artero crimen, grupos feministas protestaron el 9 de noviembre y fueron reprimidas a balazos  por la policía municipal, sin importar que había niños y niñas.

De enero a junio de 2020 se registraron 489 feminicidios en el país, que representa un aumento de 9.2% de los registrados en los primeros seis meses de 2019, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Eso da cuenta de que los mexicanos enfrentamos otra pandemia con letalidad similar a la de Coronavirus y que no da tregua en ningún rincón del país. 

La violencia desatada contra las mujeres, se ha vuelto  el talón de Aquiles del gobierno de López Obrador, que ha sido omiso, negligente, opaco e incongruente en el tema. Si bien su gabinete ostenta históricamente el mayor número de mujeres en puestos de toma de decisiones, no existen políticas públicas para erradicar la violencia machista, pese a que el problema es tan preocupante que este año la estadística de feminicidios creció a 11 mujeres asesinadas por  día. 

Es lastimoso que cotidianamente, los titulares de noticias hablen sobre feminicidios, asesinatos y desaparición de mujeres y niñas y ese tipo de notas sean la constante en todos los medios de comunicación. Además, es inocultable y alarmante  que cada vez crece el grado de saña, sadismo y violencia con el que se cometen. La desaparición de fideicomisos y programas   que en sexenios pasados se destinaban  a la atención de mujeres víctimas de violencia, solo ha profundizado el problema y dejado en indefensión a miles de mujeres que al fin dieron un paso para salir de los círculos de violencia.  México les dio la espalda al desaparecer los centros de apoyo. 

Lo más triste de este caso es la actitud del Presidente ante los movimientos de mujeres, que evidencian  inconformidad y exigem  que el Estado se haga cargo de garantizar la seguridad. La actual administración minimiza un reclamo legítimo, atribuyéndolo a sus opositores políticos “los conservadores”. Lo que olvida AMLO es que las mujeres representamos el 50% del padrón electoral y que mientras no podamos sentirnos seguras en los espacios públicos y privados, esto se convertirá en un asunto político.

 Si bien es cierto que grupos de conservadores se han querido colgar del movimiento feminista, creyendo ingenuamente que pueden así crear un contrapeso ante la concentración de poder que la población le ha dado a Morena, son totalmente incompatibles. Y es que, aunque pretendan simular simpatía por el movimiento, no pueden ocultar que los mueve un burdo interés político. Y es que, representantes de partidos políticos como el PAN se asumen aliados mediáticamente  sin renunciar a su obsesión contra la despenalización del aborto. Ese tema toral en el feminismo contemporáneo significa una lucha por el acceso pleno a los derechos humanos de ellas, como la potestad sobre los propios cuerpos. 

En julio pasado, el feminicidio se incrementó en 17 entidades del país, es decir, en más de la mitad de los estados que conforman la República Mexicana y registró un aumento de 7.7 por ciento en el ámbito nacional sólo en lo que va del año. Datos desglosados por mes, de enero a julio 2020, 566 reconocidos como feminicidios y más de mil 750 como homicidios dolosos, en Zacatecas 59.

La violencia contra mujeres no es monocausal, por ello, no podemos hablar de crímenes de odio. Es un fenómeno multifactorial por la pobreza, la desigualdad, la cultura, educación y la violencia sistémica. Rita Segato en su libro La guerra contra las mujeres, sostiene que un entorno de violencia, como el caso de México, provoca que los feminicidios pasen de la esfera privada a la pública, por eso es que aumentan los casos donde los feminicidas comenten acoso, abuso sexual, violación y homicidio con impunidad, solo porque pueden hacerlo