El recuento de los daños de una guerra que vamos perdiendo

Por inseguridad, suspenden servicio en centros de salud de comunidades de Valparaíso
11/07/2021
Reporta SSZ, 20 casos nuevos de Covid-19
12/07/2021

Norma Galarza

La guerra conlleva una derrota para la humanidad

Juan Pablo II

 

La justificación de “se matan entre ellos”  anestesió nuestra capacidad de asombro ante los hechos violentos normalizados por cotidianos.  Ya consumimos 19 años desde que en diciembre de 2006, Felipe Calderón arrancó la preclara estrategia de la guerra contra en narco y aún no se vislumbra el cese del fuego.  Hay demasiados intereses de por medio y más omisiones.

El ataque a civiles de hace semanas  que dejó al menos 16 fallecidos –entre enfermeras, adultos mayores y otras personas que estuvieron en el momento y lugar equivocados-,  en Reynosa, Tamaulipas, fue más que la señal de reacomodo de la delincuencia organizada, el golpe de realidad.

En Zacatecas, el hampa arrancó campaña de intimidación después del proceso electoral con sus clásicos métodos de terror, dirigidos a quienes tomarán el poder a partir del 12 de septiembre. Cabezas en hieleras, encobijados, colgados de puentes,  fosas clandestinas,  han sido la nota constante. ¿Y los ciudadanos? Paralizados por el pánico.

El ataque armado en el que perdieron la vida dos paramédicos jaliscienses hace semanas y el asesinato de la doctora María Esther Talamantes y su acompañante, el pasado viernes, demuestran que se rompió la barrera simplista de la lucha entre miembros de los cárteles, las personas ajenas a la pugna, también son blanco.  Empero, eso no rompe el silencio social afianzado por la idea de que se encuentra entre dos frentes (delincuencia y gobierno) a los que asume aliados.

Y es que, las autoridades también ponen su granito de arena en la puesta en escena de mover piezas para quedar iguales. No tranquilizó a la gente, dominada por la zozobra,  que Alejandro Tello se reuniera el mismo día del homicidio de la Radióloga camino a Valparaíso, con la Secretaria de Seguridad Ciudadana a nivel federal, Rosa Icela Rodríguez Velázquez. Se debe a la percepción de que ni en el gobierno federal hay brújula que ataje el crecimiento exponencial de la inseguridad.

En la administración que viene, tampoco se vislumbra una puerta de salida. David Monreal continúa tan extasiado por el triunfo que bloqueó su capacidad inmediata de respuesta ante el recrudecimiento de la criminalidad y las bajas de inocentes y apenas ayer posteó en su cuenta de Twitter la postura al respecto. En extracto,  dice que no le corresponde todavía, aunque ya busca reuniones con autoridades federales. Entre tanto, el vacío.

En el país domina la ceguera y la incompetencia. A tres años de arranque de la proclamada transformación, nada ha cambiado. Mientras México se militariza, no se da el esperado ataque a la anclada impunidad. No ocurre el punto de quiebre para que las corporaciones tanto de seguridad como de impartición de justicia, recuperen la confianza perdida. En ese aspecto, sobresale que solo el 6.3 por ciento de los mexicanos confían en las corporaciones de Policía Preventiva Municipal y 6.7 por ciento, en las  estatales, según el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) con datos de 2019.

El monstruo que se intenta combatir se alimentó por años de omisión, complicidad y corrupción y posee varias cabezas. Un rubro que se debe enfrentar es la errática  impartición de justicia. La organización independiente Word Justice Proyect, reveló en el Índice de Estado de Derecho en México 2020-2021, que en nuestro país de cada 100 delitos que se cometieron en 2020,  92.4, no se denunciaron.

 Acabar con la inseguridad no es tarea fácil. Pese a la verborrea que suelen gastarse los políticos en promesas de campaña, falta voluntad, coordinación, responsabilidad y trabajo coordinado que involucre a la sociedad y al gobierno. Finalmente, como decía Nelson Mandela: Los pueblos alzados en armas jamás alcanzarán la prosperidad. ¿O usted qué opina?