El éxodo haitiano y la crisis humanitaria que conlleva

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Pilar Pino Acevedo

Miles de haitianos migran de su país debido a una crisis agravada  a raíz del asesinato del presidente Jovenel Moïse. La población haitiana decidió huir para poder vivir mejor o al menos sobrevivir ante la múltiple problemática que enfrenta desde hace décadas. El principal destino es Estados Unidos, aunque también hay migraciones importantes a otros países de Latinoamérica como, Argentina, Chile y México. 

En los primeros días de septiembre los migrantes fueron obligados por el hambre, la desesperación y falta de recursos a viajar a  la frontera norte del país, ante el silencio del Instituto Nacional de Migración (INM). Por ello, cerca de 13 mil migrantes, se encuentran retenidos en la frontera sur de los Estados Unidos, la mayoría espera respuesta a una solicitud de asilo.

Durante varias manifestaciones frente a la sede del INM, en Chiapas, insistieron en que solo buscaban poder trabajar y moverse libremente por México.

Sin embargo, en los últimos meses, la administración de Andrés Manuel López Obrador ha dispuesto del despliegue de su fuerza pública. Una medida que ha logrado contener el paso de los extranjeros indocumentados. 

AMLO aseguró que escribirá a su homólogo estadounidense, Joe Biden, para insistir en que Washington contribuya a proyectos de desarrollo en la región que ayuden a erradicar la migración forzada. Además, abogó por visas temporales de trabajo para los centroamericanos. .

Pese a que existen dos pactos mundiales para garantizar los derechos humanos de las personas migrantes: el Pacto Mundial para la Migración, Segura, Ordenada y Regular y el Pacto Mundial sobre refugiados, lo que ha derivado en cambios sustanciales en la gobernanza mundial; no son jurídicamente vinculantes y por tanto, los derechos de los haitianos se encuentran vulnerables.

Por las campañas contra inmigrantes mediante políticas  con enfoque de seguridad nacional que criminalizan a todos los migrantes. Es decir, la realidad muestra que vivimos tiempos de guerra contra los desplazados. Las políticas migratorias funcionan como un espejo que refleja las problemáticas propias de los contextos donde las mismas se producen y llevan a cabo.

Para la socióloga y premio Príncipe de Asturias, Saskia Sassen, la migración forzada de millones de personas que se registra en la actualidad no puede analizarse sin tener en cuenta las lógicas propias constitutivas del capitalismo global, característica de la sociedad capitalista contemporánea es el vuelco hacia la expulsión radical. 

Recalca que estas expulsiones no están vinculadas únicamente con lo bien o lo mal que vaya la economía, responden a lógicas sistémicas más complejas-especulativas, extractivas y depredadoras, que se vienen configurando con mayor fuerza desde la década de los ochenta como resultado de la desregulación, la privatización y la financiarización de la economía global.

Al reiterar que sus fronteras “no están abiertas”, Estados Unidos anunció el aumento de vuelos para deportar a los más de 14 mil migrantes haitianos que instalaron un campamento improvisado debajo de un puente internacional. Estamos frente a una crisis migratoria sin precedentes y debido a la crisis económica derivada de la emergencia sanitaria, es improbable poder contenerla, a menos que los países destino y expulsores destinen recursos para proyectos de desarrollo regionales.