El engaño de Héctor Bernal, Uber y la libre competencia

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Por Norma Galarza Flores[author] [author_image timthumb=’on’]ttp://lacuevalobo.com/wp-content/uploads/2016/09/10551098_10205904391762577_7530896506276784084_n.jpg[/author_image] [author_info]Economista, Directora y columnista de La Cueva del Lobo[/author_info] [/author]

Pedir que se restrinja la existencia de Uber en Zacatecas, resulta igual de temerario como pedir que se vayan Coca-Cola y Pepsi y le dejen el mercado a Jarritos. La promesa de sacar a Uber, es al parecer, el engaño en el que han caído los operadores de taxis  al seguir al líder de Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP),  Héctor Bernal. La iniciativa de ley que presentó Giovanna Bañuelos la semana pasada y que fue echada abajo por el bloque oficial, -en aras de no quedar mal con la CNOP-, garantizaba un trato equitativo para ambas opciones de servicio de trasporte, sin caer en el chantaje de del gremio taxista de prometerles algo poco probable; liberarlos de la competencia.

Así mientras Héctor Bernal dice por una parte, que no se busca la eliminación de Uber, y por otra manipula a los agremiados al hacerles creer que es posible sacar a la trasnacional de Zacatecas demuestra que el único interés que lo mueve, es político. O acaso ¿ya les explicó a los taxistas que existe una Ley Federal de Competencia Económica (lFCE), cuyo organismo regulador Garantiza la libre competencia y concurrencia, así como previene, investiga y combate los monopolios, las prácticas monopólicas, las concentraciones y demás restricciones al funcionamiento efi­ciente de los mercados?  Lo dudo. Es evidente que el líder, lo único que quiere es llevar agua para su molino y no le importa llevarse entre las pezuñas (así) a varios jefes de familia que trabajan de taxistas y que han creído en él.

La manipulación que ejerce  Héctor Bernal, ya provocó daños materiales en el Congreso del Estado, pero lo más patético, es que el líder de la CNOP, no lleva a ninguna parte a los agremiados taxistas. Sólo lucra con la necesidad de respuestas de los trabajadores del volante;  porque si bien es cierto, que el artículo 22 de la Ley de Transporte, Tránsito y Vialidad del Estado de Zacatecas (apartado “a” inciso 5to.)(Gracias Renata Ávila),  delimita el uso de un vehículo personal para brindar un servicio de transporte remunerado,  Bernal engaña a los taxistas al prometerles que seguirán ejerciendo prácticas monopólicas en ese rubro y que se logrará que Uber salga del Estado. Si bien es cierto, que la Ciudad de México logró regular el servicio de Uber desde el 2015, la legislación existente incluye mecanismos de protección a la seguridad del consumidor, no se centra en ningún momento en coartar la libre competencia.

El antecedente de una iniciativa en el sentido de proteger los monopolios del transporte, lo sentó  el Congreso yucateco al aprobar la modificación a la Ley de Transporte de Yucatán en julio del 2016. Pero no habían lanzado las campanas al vuelo, cuando  la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) les atoró el aire y ordenó su aplazamiento. ¿El argumento de los ministros de la SCJN? Resulta que  el Decreto 400/2016, en materia de transporte de pasajeros contratados a través de plataformas tecnológicas,  aprobado por la Legislatura del estado donde nacieron los papadzules presenta un problema  de constitucionalidad. Hasta la fecha persiste ese aplazamiento de la SCJN, por lo que cualquier iniciativa con la misma línea, toparía con pared.

Además, mientras se pretende regular el servicio de Uber, hay ciertas leyes que los taxistas no cumplen como a los que los obliga el artículo 66, que habla de que las tarifas deben ser públicas y estar colocadas de forma visible para el cliente.  Pero sin duda el talón de Aquiles de gremio es que no tienen armas para enfrentar la competencia y se niegan a adaptarse a los cambios que trae la posmodernidad. Es en la competencia, sin duda, dónde radica el principal problema para ese gremio que se resiste a implementar cambios. Pero el consumidor piensa diferente  su lógica es que si un servicio no le satisface, no existe obligación –en un mercado donde abundan las opciones- de brindarle fidelidad a ese producto.  Ese es el reto que deben asumir los trabajadores de ese servicio, en lugar de dejarse llevar por promesas irrealizables de un líder que no los representa, sino que responde a intereses políticos mezquinos. Las intenciones de Héctor Bernal son cuestionables porque al parecer está metiendo al gremio a un berenjenal al convencerlos de que a través de la violencia será posible hacer que las autoridades cedan a sus chantajes. Nada más alejado de la realidad. ¿O usted qué opina?