El desmantelamiento silencioso de las instituciones y la economía mexicana por la 4T

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  • Claudia Anaya exhibe a la 4T

  • La política económica de echar mano de lo que se pueda

  • Fideicomisos la otra rebanada del pastel

  • La tentación de usar los recursos públicos a conveniencia

Claudia Anaya exhibe a la 4T.- Un profundo silencio ha sido la respuesta a la exhibida en tribuna la semana pasada por parte de la Senadora priista Claudia Anaya Mota, sobre el manejo financiero errático de la autodenominada 4T.  Ni Soledad Luévano, ni Ricardo Monreal y menos José Narro han dicho “pío” ante los argumentos referentes al pésimo manejo de los recursos públicos por parte de Morena y aliados en sus primeros dos años de administración. en primera instancia, Anaya Mota demostró que la demagogia es el principal talento de quienes aseguraron que no recurrirían al endeudamiento público para sacar adelante al país.  En tribuna, la Senadora señaló que los emisarios de la Cuarta T, nos han endeudado en dos años el equivalente al monto total solicitado en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Y lo peor es que nadie la puede desmentir porque si algo tiene una de las aspirantes a la gubernatura de Zacatecas, es que se documenta antes de pararse a exponer su punto de vista en la Cámara Alta. Con información oficial como la obtenida de los Criterios Generales de Política Económica que entrega la misma SHCP con el paquete económico 2021, Anaya Mota provocó mutis a sus homólogos en el Senado quienes por cierto parecen más entretenidos en sacar adelante el próximo proceso electoral que sus encomiendas en San Lázaro.

La política económica de echar mano de lo que se pueda.- Además del incremento récord de la deuda en dos años de la presente administración, la negativa de una reforma fiscal y una política de austeridad maquillada, a la 4T le ha dado por gastar recursos que habían significado un ahorro para enfrentar escenarios atípicos.  Si bien es cierto que la pandemia ha pintado un verdadero reto económico derivado de la parálisis en las actividades productivas, el gobierno de Andrés Manuel se inauguró echando mano de recursos que no se atrevieron a extinguir ni los funcionarios corruptos del sexenio pasado. Me refiero a los fondos de estabilización creados con el objetivo de apuntalar la economía en épocas de vacas flacas.  Tales son el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FIEP), el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo (FMP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF).  En conjunto de acuerdo al reporte de la Secretaría de Hacienda del 31 de diciembre del 2018 el entonces Secretario Carlos Urzúa reconoció que entre los tres contenían más de 300 mil millones de pesos. En ese aspecto, hacienda señaló  que el FIEP, uno de ellos,  contaba con una suma  total de 279, 770.7 millones de pesos. Así cerró 2018. El arranque del primer año la actual administración  se marcó por la dilapidación de recursos públicos en caprichos irracionales como la cancelación del NAIM, que significó el derroche  sin retorno de 71 mil millones de pesos. Pero eso es solo la punta del iceberg de una política económica insostenible a la que se ha sumado escenarios adversos como la  caída de los ingresos petroleros y la baja recaudación fiscal. Ese ha sido uno de los pretextos que sustentan la acción de echar mano de los tres fideicomisos que han contribuido a sostener en gran medida una estrepitosa caída de la economía mexicana, pero ¿ y ahora qué sigue? ¿ que nos espera en 2021 si de acuerdo  a Anaya Mota  para el cierre de este año, los tres fondos de estabilización estarán en ceros?

Fideicomisos la otra rebanada del pastel.- Al  31 de diciembre del 2018, un mes de la llegada de AMLO al poder, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), reportó la existencia de 335 fideicomisos que contenían en conjunto un monto de 878, 717.6 millones de pesos. La extinción de 109 de ellos fue votada el pasado martes 6 de octubre con  242 votos a favor, 178 en contra y siete abstenciones. Con ello, rubros como la creación cultural, el deporte, la ciencia, el combate al cambio climático, la protección frente a desastres naturales quedaron sin recursos. AMLO y sus huestes incondicionales, arguyeron corrupción y malos manejos a manera de justificar su eliminación y además dijeron que ahora serán entregados sin intermediarios.  Según López los beneficiarios no deberán preocuparse porque desde ahora la entrega de los recursos será de manera directa, ¿Pero eso nos garantiza que no se aplicarán de manera convenenciera y corrupta? no

La tentación de usar los recursos públicos a conveniencia.– Esa cuestión resulta muy bonita en retórica pero peligrosa y por que la centralización en la entrega de los subsidios  no es garante de transparencia ni de malos manejos. Asumir, así como lo hace López Obrador que su palabra basta para que quienes hoy encabezan el poder actúen con rectitud, es candidez extrema. Para muestra un botón: la muy cacaraqueada austeridad que sería punta de lanza al final se hizo agua y de eso dan cuenta los recursos que se presupuestaron tanto en 2019 como en 2020 al Poder Legislativo moreno en su mayoría, pero incapaz de sacrificar los jugosos ingresos del puesto de elección popular. Pensar que por decreto no habrá mal uso de los recursos, es por lo menos demencial en un país en el que la corrupción es “cultural” como lo señaló alguna vez el expresidente Peña Nieto, quien por cierto tenía muy arraigada esa “cultura”. Los baños en salud de quienes hoy llevan las riendas del país no significan para nada una actitud congruente entre lo que dicen y lo que hacen. En lo personal no dudo que los recursos que se arrancan hoy a las instituciones serán usados con fines electoreros en 2021 por Morena, partido que ya demostró que lo único que defiende son cotos políticos de poder, bajo una chafa retórica de transformación.

El negro panorama para México en 2021.- El año que entra sin duda será la prueba de fuego en el manejo de las finanzas para la actual administración. Sin recursos extras de los cuales echar mano, una pandemia que de acuerdo a expertos continuará todavía en 2021, un costoso proceso electoral en puerta y la continuación de políticas económicas que espantan la inversión pública, aunadas a la imposibilidad de acrecentar los ingresos fiscales, el gobierno de AMLO se enfrentará a la dura realidad. ¿Que nuevas argucias de adormecimiento popular usará para perpetuar a su partido en el poder, si la máscara con la llegó a él cae de manera estridente con cada desacierto? Ya veremos.