El control de daños

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Por Rafael Calzada Vázquez

 

 [author] [author_image timthumb=’on’]https://lacuevalobo.com/wp-content/uploads/2018/05/18221531_1652864631407574_1063640046989775061_n.jpg[/author_image] [author_info]*El autor es estudiante de la maestría en Derecho Constitucional de la UNAM, es abogado, con estudios de maestría y doctorado en Administración. [/author_info] [/author]

A unos días de que se realice la jornada electoral concurrente en que se elegirá por el pueblo de Zacatecas y por el de México a sus autoridades (Excepto gobernador en Zacatecas), todas las encuestas dignas de tomar en cuenta, le asignan al candidato opositor Andrés Manuel López Obrador -AMLO-. Cuando menos la mitad de los votos que se ejercerán  el primer domingo de Julio.

Se fueron de forma paralela dos estrategias de la derecha, ambas identificadas con el mismo modelo económico que, obvio repercute en su correspondiente modelo jurídico y político.  Iguales pues. PAN Y PRI.

Los del PAN, iniciaron con la idea de que pronto desfondarían al del PRI, para forzar a toda la derecha a similitud de lo hecho por Felipe Calderón, a respaldarlos.

Los del PRI, supusieron doblegar fácil a los partidos adláteres en la estrategia de pacto por México.  

Uno y otro se emberrincharon.  La táctica de Anaya de “sacar al PRI  corrupto de Los Pinos”, y despotricar contra el Presidente Peña Nieto, amenazando con llevarlo a la cárcel, hicieron y hacen imposible la declinación de facto del candidato del PRI a favor del panista.

La táctica de Meade de descansar su estrategia político-electoral en la estructura del partido y en la capacidad de maniobra del régimen, no le dio siquiera para desbancar del segundo lugar a Anaya. Así que conociendo el dossier de Anaya, pretendieron desgastarlo con el asunto de su enriquecimiento muy explicable.  

Ante la ansiedad que les representa el futuro electoral,  -la angustia es un sentimiento que refiere al pasado, en tanto que la ansiedad es una afección que refiere al futuro-;  el régimen se plantea los escenarios posibles: a) Declina Meade a favor de Anaya, b) Persiguen a Anaya hasta que se doble a favor de Meade y c) Hacen control de daños, ante la inminencia del triunfo de AMLO.

Son los escenarios con sus ligeras variantes.

En el primero de ellos, el Presidente no tendría garantizada su impunidad y la de sus amigos. No podría correr al fiscal que le pise los talones a Emilio Lozoya por lo de Odebrecht, Rosario Robles y el propio Meade por la Estafa Maestra y los desvíos del programa de alimentación de SEDESOL.  O tendría que pactarlo con Anaya con el riesgo (la seguridad) de que de todas maneras pierda la elección que,-créanlo o no mis tres lectores- Ya está definida y solo falta consolidarse el día de la elección.

En el segundo, tendrían que ejercitar acción penal, -en caso de que no quiera declinar voluntariamente- librar orden de aprehensión, con el riesgo de que el órgano jurisdiccional que conozca del caso le decrete libertad por falta de elementos, por violaciones al debido proceso y hasta por no meterse en líos. Y encontrar un interlocutor válido, que pudiera ser otra vez el jefe Diego.

En el tercero de los escenarios, hacen control de daños, revisan con cuantas posiciones se quedan: gubernaturas, senadurías y diputaciones y buscan un pacto de “no agresión” si es que “ya sabes quién” lo aceptara.  Lamentablemente decidieron dejar la cláusula de sobrerrepresentación para que el partido que no logre la mayoría absoluta 50% más uno, pero tenga el 42% de las posiciones y en aplicación de esta cláusula se le otorguen 8% más de posiciones en el legislativo para garantizar la “gobernabilidad” ello le da más pluris a MORENA y aliados y menos al régimen que va de salida.

Parece que con la remoción del ex“dirigente” del PRI, pretenden con un alquimista puro, transformar la piedra en bruto, que les resultó su campaña en oro, o sea en éxito electoral. Los que hemos visto esta película muchas veces, sabemos que es un disparate de quien toma las decisiones. Ya no saben ni cubrir las formas.

Bastaba con remover al coordinador de la campaña, y poner al nuevo. Ya que no solo es negativo el hecho, sino que además da imagen de desesperación por la derrota. Ya no solo de ansiedad.

El cambio lo hicieron tarde. Hace meses, los legisladores priístas habían pedido la remoción.  Ya no tiene caso. El relanzamiento es malo y tardío. La estrategia del miedo a “ya saben quien” no funciona y por el contrario los ciudadanos tenemos miedo de que el PRI siga en Los Pinos.

Ya perdieron cualquier pizca que les quedara de moral y de decencia. Los grandes eventos de corrupción, tiene su cereza pastelera en el despido del fiscal que investigaba a Emilio Lozoya por Odebrecht.   La alternativa del fraude, que es el último cartucho a quemar, es imposible. No hay condiciones sociales, ni políticas, ni técnicas y lo que es más importante para ellos, ni económicas.

Parece que pactan sin problema el triunfo de AMLO, o éste triunfa sin pactar y llegará más temprano que tarde a aplicar el estado de derecho. Que necesariamente traería como consecuencia la privación de los bienes ilegítimos y de la libertad en grandes personajes del régimen. Recuérdese que en la Estafa Maestra están incluidos varios secretarios y exsecretario.

No sé si alcanzaría el remate de Pemex, para acusar de traición a la patria a un para entonces ex Presidente. O alguna de sus corruptelas muy señaladas por los periodistas independientes y serios.

Por lo pronto, debo señalar que los que están buscando fuero, en un estado de derecho no les alcanzará para evitar un juicio de procedencia y someterse a la justicia.

La desesperación, es mala consejera.

El problema es que ya no tienen tiempo. Y las tendencias electorales son irreversibles para la presidencia y la intención sigue creciendo para alcanzar la cláusula de gobernabilidad (8% de sobrerrepresentación) en el legislativo.

En Zacatecas esto tiene en franca expansión a Morena, que por lo pronto tiene en la bolsa las tres grandes ciudades del estado incluidos los distritos y mayoría en la legislatura.  Para lo que también debería estarse preparando el titular del ejecutivo estatal, iniciando por “ajustar su gabinete”. En un escenario así necesita un secretario de gobierno con oficio político, mayor eficacia en la obra pública y en la planeación y programación mayor sensibilidad y compromiso.