Derechos humanos y estado de bienestar

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Norma Galarza

3.- Desarrollo económico y DDHH desde el modelo de Economía Mixta

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Por Pilar Pino Acevedo 

El objetivo del presente ensayo es arrojar luz sobre la hipótesis de que, por primera vez en la historia contemporánea, un modelo económico de intervención estatal influyó en el avance del respeto pleno de los derechos humanos de la población en los países que lo adoptaron.
Es decir, el modelo de Economía Mixta o Economía Keynesiana sentó las bases para garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos, siendo el Estado el principal agente para reducir las desigualdades sociales y con ello, ofrecer igualdad de condiciones para el desarrollo y una vida plena de las personas, lo que lleva a la garantía y respeto pleno de los DDHH.
En ese sentido, los derechos humanos han evolucionado a la par del desarrollo del capitalismo y la economía. La primera generación de DDHH incluyen los derechos civiles y políticos. Derechos reconocidos legalmente en la Revolución Francesa y la Guerra Civil por la Independencia de Estados Unidos a finales del siglo XVII.Estos derechos garantizan la libertad de las personas y su función consiste en limitar el poder que tiene el Estado sobre los ciudadanos, así como garantizar la participación de todas las personas en asuntos de índole pública.La primera generación se asocia con el capitalismo, que apareció en Inglaterra a en el siglo XVII. Estos derechos afianzaron a la incipiente burguesía y el surgimiento del capitalismo; cobraron relevancia los derechos a la vida, a la libertad, de libertad de expresión, al voto y a la propiedad privada.
La segunda generación de DHH tiene su origen en el siglo XX y tiene más definida su referencia a los derechos económicos, sociales y culturales. Aquí caben ideologías económicas liberales, es decir a favor del libre mercado.
Luego de la I Guerra Mundial el imperio ruso se convirtió en la Unión Sovietica, con la ideología marxista puesta en práctica. Fue la primera nación del mundo en ser gobernada por el proletariado, la gente de Europa le temía al socialismo y al
régimen Rusa se le conocía como La Dictadura del Proletariado. Pese, a que se reconocían a todas las personas (hombres y mujeres) como iguales.
El mundo occidental optó por el modelo de economía mixta bajo la tutela del humanista y economista británico Jhon Maynard Keynes (1883-1946), dotando a las naciones de las bases para reconstrucción de Europa y el auge de los Estados Unidos.
Durante la década del 20, del siglo pasado, se vivió un auge económico sostenido en la especulación del mercado financiero. Es en esta década donde importantes movimientos sociales tienen auge movimientos obreros, feministas y culturales en todo el mundo occidental. Sin embargo, esto dio fin con el llamado crack del 29 y la crisis generalizada que terminó con una severa depresión en las economías a nivel mundial, altas tasas de inflación y desempleo.
Al terminar de la Segunda Guerra Mundial ideológicamente el mundo se polarizó entre el socialismo y el capitalismo. A diferencia de muchos economistas de su época Keynes consideraba que el capitalismo no tiende al equilibrio, los mercados no se auto regulan sino por el contrario generan desequilibrios que perjudican a las sociedades.
Al estado presente se le conoce como Estado de Bienestar o Estado Benefactor pues provee y garantiza los derechos de empleo, salud y educación para todos y todas los habitantes de un país. Por ello, la población pudo mejorar sus condiciones de vida y crear una clase media que le diera estabilidad a las economías.  Se basa en el ejercicio de la función pública para una mayor redistribución de la riqueza y de la salud de la población. La vía de la redistribución son los impuestos, es decir, la política fiscal. Supone retirar fondos de unos agentes para reasignárselos a otros, por medio de programas de asistencia y subsidios; por ello, tiene muchos opositores.
El estado de bienestar ofrece a la población educación gratuita, modelo de salud accesible para todas las personas, seguro de desempleo, programas de asistencia social, acciones afirmativas para grupos vulnerables, etcétera. Su objetivo es ofrecer redistribución para permitir el acceso al consumo de bienes y servicios a mayor número de personas.
En 1948, bajo la supervisión de Eleonor Rooselvet, fue publicada la Declaración Universal de Derechos Humanos. Estos pudieron tener garantía plena gracias a la intervención de los gobiernos que se suscribieron a este acuerdo internacional.
El estado adopta una nueva postura, regula la economía con leyes, negociaciones sindicales, el papel activo de las mujeres en la economía, regulación de las actividades financieras, inversión en obra pública, desarrollo de programas de asistencia a la población.
Al actuar en la obra pública se convierte en agente principal de la economía como contratista en masa al incentivar la actividad económica. Se implementa el sistema de seguridad social para asistir a la población, es decir se ganas derechos laborales y se abre la oportunidad para que las mujeres ingresen a espacios labores, aunque a un inicio sean pocos.
La tercera generación de DDHH ha ido incorporándose a las legislaciones durante finales del siglo XX y comienzos del XXI. Fomentan la solidaridad entre los pueblos del mundo, promoviendo relaciones pacíficas y constructivas que permitan afrontar a la humanidad nuevos retos. Podemos destacar el derecho a la paz, al desarrollo y a un medio ambiente limpio.
Con el incremento de los precios del petróleo a mediados de la década del 70 terminaron con el ciclo de alto crecimiento económico y baja inflación. Supuso la entrada del modelo neoliberal, cuya primiza fundamental fue el adelgazamiento del
estado, suprimir gastos como la asistencia social, seguros de desempleo y subsidios.
La implantación de este modelo supuso una baja en el valor de los salarios reales, la feminización de la pobreza, mayor gasto en salud para la población, el deterioro de la calidad en la educación de las personas y a una serie de crisis sistémicas recurrentes, además del desconocimiento de los derechos fundamentales de las personas.
En México observamos cómo estos derechos están por debajo de los intereses económicos, un ejemplo de ello son el sector minero y la industria del cemento que son altamente contaminantes; otro, es la violencia y guerras provocadas por el crimen organizado en nuestro país; el tráfico de personas, los secuestros, el hambre y la desigualdad.
Los Derechos Humanos son un proyecto de humanidad que representan la visión a la que queremos llegar como seres humanos para asegurar a todas las personas el goce de mínimas condiciones de vida digna de ser vivida, como la libertad, igualdad, educación, acceso a un medio ambiente limpio, entre otros.
Como observamos a lo largo de los 30 años que imperó el modelo económico keynesiano ocurrieron avances muy importantes en materia de DDHH. Asimismo, observamos que en los países más desarrollados existe una cultura de respeto a los derechos humanos y que sus marcos normativos fueron actualizados a la par de los tratados internacionales en materia de DDHH.
En los países con sistemas democráticos se observan mayores violaciones de los DDHH en zonas empobrecidas, rurales y a grupos vulnerables como mujeres, niñas, niños, personas de la comunidad LGBTT, personas con discapacidad y a los y las adultas mayores.
La lucha por el respeto y garantía de los DDHH ha acompañado el avance de la humanidad y sus necesidades, son producto de luchas sociales y políticas por la dignidad humana. Sin embargo, aún falta camino por recorrer en muchos aspectos ya que representan un ideal que encuentra obstáculos de manera permanente, sobre todo en países subdesarrollados y en las zonas más pobres del mundo.
Asimismo, los DDHH deben detener la violencia y destrucción ocasionada por las guerras. Sin embargo, en México se vive una guerra contra el crimen organizado por la cual se profundizan desigualdades económicas y serias violaciones a los DDHH en especial contra mujeres niñas y niños, cometidas tanto por crimínales y personas pertenecientes a las instituciones de procuración de justicia.
Por ello, la participación ciudadana en la toma de decisiones es fundamental. Sí existe una cultura de respeto a los DDHH podremos exigir como sociedad acciones afirmativas que disminuyan las desigualdades, discriminación, violencia y acceso a la justicia.

Por lo anterior, los seres humanos debes mantener la lucha y exigir a nuestros estados sean garantizados y respetados, también para en caso de no estarlo sean incorporados en los marcos jurídicos locales.