Derechos Humanos y Estado de Bienestar (parte 1 de 3)

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Norma Galarza

Por Pilar Pino Acevedo[author] [author_image timthumb=’on’]https://lacuevalobo.com/wp-content/uploads/2016/08/IMG-20160809-WA0001.jpg[/author_image] [author_info]Economista zacatecana[/author_info] [/author]

Auge y caída de los Derechos Humanos

Durante los años de posguerra, a mediados del siglo XX y hasta inicios de la década de los 70, el mundo vivió un auge económico sin precedentes en la historia humana. Fue en este momento cuando se estableció y reconoció, en más de 50 países, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DDHH).

Asimismo, en este periodo también se hizo más evidente la relación que existe entre el respeto a los DDHH y el bienestar económico, ya que al adoptar el modelo de Economía Mixta, la mayoría de los países registró mayor prosperidad económica, mayor respeto a la dignidad de las personas y, por ende, mayores niveles de bienestar en la sociedad.

Los DDHH, según se establece en la Declaración Universal de Derechos Humanos, son inherentes a las personas desde el momento en que nacen; es decir, todas y todos somos iguales en dignidad y derechos. Sin embargo, en la vida cotidiana no está plenamente garantizado tal respeto; por ello, la lucha para que sean respetados y garantizados ha sido permanente en distintos contextos económicos, políticos y socio-culturales.

Pero pese a lo establecido en esta, es observable que el Neoliberalismo, modelo económico imperante desde la década de los años 80 hasta la actualidad, ha tenido como la desigualdad, discriminación y pobreza en la mayoría de los países donde se ha implementado, sino también un violentamiento a los DDHH.

El respeto y la garantía depende del grupo social al que se pertenezca, los derechos de las mujeres, niñas y niños, grupos indígenas y personas con preferencias sexuales distintas, no son respetados de la misma forma que los hombres o personas que perteneces a clases sociales privilegiadas tienen mayores probabilidades de que les sean respetados sus derechos. Pese a que son universales, no son respetados a todas las personas por igual.