Claveles verdes: Diversidad sexual y participación política

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Por Heraclio Castillo[author] [author_image timthumb=’on’]https://lacuevalobo.com/wp-content/uploads/2017/06/10981832_10152701392686709_8380205069975166945_n.jpg[/author_image] [author_info]Periodista, escritor y activista. [/author_info] [/author]

Al menos en los últimos dos procesos electorales federales, México ha sufrido una transformación en materia político electoral gracias a diversas reformas promovidas para impulsar la paridad de género y las cuotas de jóvenes y migrantes en las candidaturas a los diversos cargos de elección popular.

Estos avances en la vida democrática del país también abrieron la participación a personas con discapacidad, a representantes de comunidades indígenas y a otros grupos minoritarios como la comunidad Lésbico Gay Bisexual Transgénero Transexual Travesti Intersexual Queer y Asexual (LGBTTTIQA).

Sobre este último grupo, a nivel nacional, la CDMX se ha colocado como punta de lanza y en los diversos partidos políticos que aún perviven comienzan a crearse las secretarías de Diversidad Sexual (excepto en el PRD, donde ha formado parte de su agenda desde hace años), con una agenda política para impulsar el reconocimiento de derechos para esta comunidad, aunque no en todos los institutos políticos.

En el caso de Zacatecas, también hemos tenido algunos ejemplos de la participación política de la comunidad LGBTTTTIQA al menos en cargos como diputaciones locales, federales o presidencias municipales con personajes que abiertamente han reconocido su orientación sexual, independientemente de su postura ideológica o partidista en torno al reconocimiento de derechos de esta comunidad.

Cito como ejemplo al actual diputado federal por el Distrito 1 Benjamín Medrano Quezada; el exalcalde de Santa María de la Paz y exdiputado local Mario Cervantes González y la actual diputada local María Elena Ortega, sin dejar de lado a quienes han contendido por alguno de estos cargos, como los empresarios Cruz Cárdenas y Martín Uvario o el político Wilfrido Salazar Rule (más recordado por su campaña “como Dios lo trajo al mundo” que por su plataforma política).

Por obvias razones, no sacaremos del clóset a otros tantos actores de la vida política de Zacatecas, pues se trata de una decisión personal (en la política, lo privado pasa al terreno de lo público), aunque sigo pensando que hacerlo también otorga mayor visibilidad a esta comunidad.

Esta situación nos ha mantenido rezagados en comparación con otras entidades, como CDMX, Chihuahua, Guanajuato, Estado de México o Jalisco, donde incluso comienza a visibilizarse la participación política de la comunidad “trans” (sobre este tema, sugiero consultar la tesis de maestría de Luisa Rebeca Garza López, “Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México desde 1990 dentro del sistema electoral mexicano”, con la cual recientemente obtuvo el grado de Maestra en Procesos e Instituciones Electorales por la UANL, institución que también otorgó a Rebeca Garza una rectificación de nombre de título y cédula profesional como mujer transgénero, la primera en dicha institución).

Si bien es loable la iniciativa del diputado federal Benjamín Medrano para la creación de la Secretaría de la Diversidad Sexual al interior del PRI, convendría recordar esfuerzos previos como el de la exdiputada María Luisa Sosa para etiquetar en el presupuesto una partida para la realización del Festival Cultural de la Diversidad Sexual en Zacatecas o la participación de la iniciativa privada y la sociedad civil organizada para llevar a cabo las Marchas del Orgullo Gay, aunque más allá del “pan y circo” no haya avances en materia jurídica para proteger y garantizar los derechos de la comunidad LGBTTTIQA.

Lo de las asociaciones civiles que dicen trabajar por esta causa en Zacatecas lo dejaremos para otra columna. Me da la impresión de que solo llevan agua para su molino con la consigna de proteger y luchar por los derechos de una minoría, sin efectivamente hacerlo… al igual que ciertos políticos que defienden el llamado “Orgullo Gay” solo en tiempo de elecciones.

Sin embargo, siempre he considerado que aunque las cuotas para algún sector de la población representen un avance, el hecho de calificar como candidato para un cargo de elección popular solo por el hecho de ser mujer, persona con discapacidad, indígena o tener una orientación sexual no heterosexual no garantiza que la persona tenga la capacidad para promover políticas públicas que favorezcan a los sectores que representan. Ejemplos hay muchos y Benjamín Medrano es uno de ellos.
Mientras tanto, prepare sus mejores pancartas para marchar el próximo 15 de julio y repensar la idea de “Orgullo LGBT+” en Zacatecas.