Bonitos y bonotes

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Sin Cero XVI. Lo fast, lo express, lo in,
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Por Norma Galarza Flores

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BONITOS I.- Sin duda, para nuestro ex gobernador, Miguel Alejandro Alonso Reyes, la semana pasada no fue muy positiva a pesar de su puesto en la FONATUR. Soledad Luévano, quien había desaparecido momentáneamente de la escena política volvió para recordarle a la ciudadanía un asunto que empezaba a diluirse entre temas tan absurdos e intrascendentes como los XV años de Rubí. ¿El  tópico? las denuncias sobre corrupción que pesan sobre la pulcra cabecita de MAR

BONITOS II.- Soledad, reavivó el fuego de las brazas políticas contra Alonso, luego de subir incluso, una petición a Change.org, pidiendo la destitución del cargo que hace semanas le obsequió Enrique Peña Nieto a nuestro refinado en agarrar lo ajeno, ex gobernador. Y no sólo eso, Chole, también pidió que sea procesado por los delitos que cometió amparado en el fuero constitucional durante su mandato. La petición, a 4 días se haberse publicado, lleva ya 556 firmas. Aplaudiría la iniciativa de Luévano Cantú, si no fuera evidente que su intención real, luego de “regalarle” la Presidencia Municipal a Judit, es seguir en los reflectores, de cara a las elecciones del 2018.

BONOTES I.- La frase “ más feliz que un político en navidad”, que dice el personaje de “Mate”, cuya voz aguardentosa pertenece al único Bono que tenemos los mexicanos -César-,  de  la película infantil Cars, cobró sentido, al trascender en medios nacionales información sobre los millones que se autoasignaron los diputados federales con cargo a nuestras costillas. Y es que, de acuerdo al periódico Excélsior nuestros “próceres” legisladores, tienen contemplado repartirse 419. 6 millones de pesos, mientras el país sigue sumando pobres a las estadísticas demográficas.   ¿La razón? Su sacrificado esfuerzo a favor de la nación, off course.

BONOTES II.- Así, y porque de acuerdo a sus ególatras cabecitas se merecen eso y más; como cada año, a pesar de la crisis económica de la que por supuesto no se dan por enterados, los encargados de “representarnos” -como señala la definición de ese Poder republicano-, se autoasignaron, cantidades que son una burla frente al raquítico salario mínimo del resto de los mexicanos. Algunos como nuestros paisanos Jorge Álvarez Máynez y Alfredo Basurto Román, a quiénes se les sumaron sus bancadas de Movimiento Ciudadano y Morena, al menos mostraron “tantita madre”, y decidieron renunciar a dicho abuso.  Por lo visto, mientras a los mexicanos nos suda la frente para apoquinar a través de nuestras compras y contribuciones fiscales cada peso, aquellos cínicos se dan el lujo de llevárselo a manos llenas. Ra-tas.